Palabra y obra

The images that did not let the serpent hug them
Las imágenes que no se dejaron abrazar por la serpiente
29 de Enero de 2016


Sebastián Wiedemann presenta "sus notas para una crítica chamánica de esta producción".


Sebastián Wiedemann


Cineasta-investigador 


Editor y Curador Hambre - Espacio Cine Experimental


Davi Kopenawa, líder y pensador del pueblo amerindio Yanomami, nos da una gran lección cuando nos dice: “Los blancos duermen mucho y sólo sueñan consigo mismos. Son apasionados por las mercancías, a las cuales su pensamiento permanece completamente aprisionado”. Diremos de modo súbito que el cine que aún no se despoja de su voluntad de mercancía, una nominación al Oscar sólo viene a reafirmar esta voluntad, sigue soñando consigo mismo en un narcisismo que hace de la imagen, “chullachaquis”, es decir, cáscaras vacías. 


Interrogo aquí a las imágenes, no a la anécdota de cómo el film fue hecho, o lo que puedan decir sus actores y finalmente su director. Interrogo aquí a las imágenes, como cuando el chamán Karamakate, delante de una fotografía y refiriéndose a esta, le pregunta al explorador Theodor Koch-Grünberg por qué quiere llevar un “chullachaqui” a los blancos. 


El abrazo de la serpiente en una de sus caras se define como la travesía en la que nos despojamos y aprendemos a escuchar a la selva, en la cual nos preguntamos cómo ser dignos del encuentro con la serpiente cósmica a través de la  planta sagrada yakruna. No obstante, la imagen no hace el mismo camino y aquello que es aparentemente su mayor potencia, el preciosismo de un blanco y negro cristalino, se convierte en su mayor fragilidad. Es decir, el cine aún tiene mucha sed por “ver” y no tanta por escuchar, sólo representa el camino hacia el abrazo de la serpiente, pero no lo hace afectivamente. 


¿Y si el cine se dejara afectar efectivamente por las fuerzas de la selva y del río? No le pedimos al cine que nos devuelva la perspectiva del otro, ya que lo que nos afecta es el otro del otro.  Nunca dejaremos de ser blancos, pero como nos recuerda el antropólogo brasileño Eduardo Viveiros de Castro, sí podemos apelar a una descolonización permanente del pensamiento al dejarnos afectar por el otro del otro. 


Karamakate, chamán y maestro que quiere compartir la sabiduría de la selva con los blancos, en cierto momento le hace dos preguntas a  Richard Evans Schultes: ¿Por qué mirar un mapa de la selva, cuando podemos verla por completo delante de nosotros? ¿Cuántas orillas tiene el río? Ante lo que Richard responde que dos y Karamakate le afirma que tiene cientos. 


El abrazo de la serpiente sigue soñando consigo mismo, sólo sueña un tipo de imágenes, aquellas que en su pobre realismo siguen queriendo, como en un mapa, contener el mundo. Y es que si Karamakate insiste en que sólo se puede llegar a la serpiente tras despojarse de todo, es porque así como la vida, la selva y la serpiente no se pueden contener; unicamente nos podemos dejar abrazar por ellas.


Una imagen que se dejara abrazar por la serpiente, huiría a toda costa de representar tal encuentro, se diría desbordante y como el río tendría cientos de orillas. En cambio, el film no se descoloniza del pensamiento más occidental, es decir, nuestro modo de narrar en un tiempo cronológico  y de entender la percepción por medio de una lógica racional que quiere reducir y mensurar el mundo a nuestra escala. 


¿Y si el cine se dispusiera a estar a la escala del cosmos, donde la percepción siempre es alucinatoria y el tiempo se dice intensivo, borrando los límites entre el tiempo-espacio de los sueños, además de lo que llamamos realidad, donde lo cronológico ya no tiene lugar?  


A nuestro ver no nos cabe aquí, ni aplicar el ojo clínico del crítico que disecciona, ni alinearse a la lógica de la opinión haciendo continuar la seguidilla de elogios para este film, mas sí apuntar elementos para construir un problema rico que él convoca. Aquí entendemos por problema, aquello que nos fuerza a pensar.


La película de Ciro Guerra evoca, mas no asume el reto de dejar afectar realmente a las imágenes por las fuerzas de la selva y sus espíritus. Una imagen que en apariencia se dice política, tiene el efecto contrario y sólo nos deja imágenes “chullachaqui”, imágenes-cáscaras-vacías. 


Es que ser dignos de la selva nunca se trató de hacer una política en la imagen, es decir en  lo que ella como representación convoca. Por el contrario de encarnar en las propias imágenes, como realidades en sí mismas, un otro modo de articulación discursiva y sensorial que hablase de una política interna a ellas y en contacto con las fuerzas del cosmos. Algo que, robando el término “cosmopolítica” de la filósofa belga Isabelle Stengers, podríamos llamar de “cosmopolítica” de la imagen.


El abrazo de la serpiente sigue soñando consigo mismo, aun así tiene la virtud de abrirnos un interrogante. ¿Y si el cine soñara con el cosmos? Quizás un cine-por-venir, que lleve al límite una escucha entre lo humano y lo no-humano, entre nosotros y la selva, pueda hacer con que la serpiente baje de nuevo de la vía láctea y al abrazar la imagen haga con que su fuerza de transmutación continúe por ella. Una imagen-canal, una imagen-pasaje, que conecta el tiempo de la serpiente con el tiempo de la vida breve de los hombres.   


Una imagen que inventa escuchas, que sinuosa como la serpiente abre nuevas percepciones y con ellas nuevos mundos. “El abrazo de la serpiente” antes de nada, la enunciación de un camino, resta a un cine-por-venir, hacer la travesía que desborde los sentidos, que los deje sin mapa, sin coordenadas y percibiendo cientos de orillas, para que la imagen en su donación y devoración no sólo se deje abrazar por la serpiente, mas sea puro abrazo, imagen-abrazo-de-la-serpiente.  


La serpiente se ha convertido en río, y como peces, nuestros sentidos, nuestra percepción debe seguirla. Que los peces sigan la serpiente, que el cine sueñe con ser río, que el cine se despoje del cine y que la imagen sea un abrazo vivo.




Lo que hay que saber sobre El abrazo de la serpiente

Director: Ciro Guerra


Clasificaciones: Ficción, misterio, aventura


Duración: 125 minutos


Estreno: Mayo 21 de 2015


País: Colombia


Taquilla: 


- En 2015, fue vista por 107.038 espectadores en el país.


- Entre el 14 y el 17 de enero de 2016 fue vista por 28.128 espectadores.


- Tres semanas después de haber sido estrenada en Francia superó los 50.000 espectadores.


- Fue vista en 26 salas colombianas luego de su estreno en cartelera.


-60 salas de teatro fueron dispuestas para verla en Francia. 


Selección en festivales A:


Cannes, Toronto, San Sebastián, Londres, Mar del Plata, Busan y Sundance.


Premios a Mejor Película:


Art Cinema Award-Quincena de Realizadores del Festival de Cannes Lima FF


. Mar del Plata FF


.Yerevan FF


. India International FF


. Costa Rica


Nominaciones y premios:


- Nominación a Mejor película extranjera en los Independent Spirit Award.


- Nominación a Mejor película extranjera en los Premios José María Forqué.


- Ocho Premios Macondo entregados por la Academia Colombiana de Cine.


- Cuatro Premios Fénix de Cine Iberoamericano.