Palabra y obra

Work by playing: Richard McGuire and time
Trabajar jugando: Richard McGuire y el tiempo
Autor: Daniel Grajales
29 de Enero de 2016


La casi transparencia de sus ojos azules se manchó de pronto con un color verde profundo, natural y sorpresivo. Su mirada se cruzó con una serie de montañas.



Así comenzó el proceso creativo de McGuire, con imágenes a blanco y negro, una estructura similar a la historieta tradicional, que luego rompió a color y con viñetas. 

Cortesía Richard McGuire 

La casi transparencia de sus ojos azules se manchó de pronto con un color verde profundo, natural y sorpresivo. Su mirada se cruzó con una serie de montañas.


Richard McGuire saluda diciendo: “Nunca pensé que realmente fuera tan bello este lugar”, le parece un espacio mágico, un paisaje que bien podría apreciar cualquiera de los personajes de sus obras, si se asomara por una ventana de las que dibuja silenciosas y serenas en sus habitaciones con paredes de papel de colgadura, mil colores en paredes, unos cuantos más en muebles. 


Esta vez habla de Medellín, ciudad que compara con Tel Aviv, con una mejor versión de Los Ángeles o  San Francisco. La conocía en los relatos de “amigos, que me decían que era bonito, pero no a tal punto, no puedo creer cómo vas bajando hacia este valle, y luego te quedas entre las montañas, que se parten en el cielo azul”, relata su descenso a la ciudad desde el Aeropuerto José María Córdova de Rionegro, mientras pide un café y se pone los anteojos en la cabeza, para mirar sin ellos, para apreciar con fuerza cada detalle, como lo logra hacer también al pronunciar sus frases, cuando conversa, como lo estuvo haciendo en exclusiva con Palabra & Obra, el suplemento cultural de EL MUNDO. 


Richard, la crítica ha dicho que su gran contribución al cómic y la novela gráfica ha sido romper con la idea tradicional del manejo del tiempo y el espacio, usar viñetas para contar diferentes épocas, ¿qué opina?


Cuando me mudé a vivir en un apartamento, me llegó la idea de preguntarme ^¿quién viviría allí antes?^,  esa idea del paso del tiempo. 


Por esos días, había asistido a una conferencia de Art Spiegelman, de la Revista Raw, sobre cómic, y cuando llegué y vi la pared de la sala del apartamento pensé en poder hacer dos tiempos diferentes, que esa esquina que se forma entre dos paredes, a través de la línea, tuviera dos tiempos. Entonces, un amigo llegó a mi casa, con la idea de Windows, de la computadora, diciendo que se podían abrir varias ventanas a la vez, era 1998, y dije: ^Eso es lo que quiero hacer^.


Pero no sabía que eso iba a ser revolucionario. Ahora la gente está acostumbrada a ver información en diferentes ventanas, tal vez la novedad se dio en 1998. 


Esto puedo conectarlo con la influencia de mi familia. Mi padre tenía la costumbre de siempre tomar las fotografías de familia en el mismo lugar. Ese es el concepto: un mismo espacio y cómo el tiempo pasa en él.


Tengo otra idea al respecto, es que el tiempo no es un solo espacio, todo el tiempo pasa al mismo tiempo, como si fuera una dimensión de muchas dimensiones, 1976, 2002, 2016 son el mismo espacio. 


Uno de mis intereses de lectura y de conocimiento siempre ha sido la física.  Recuerdo una carta de Einstein a su hermana, que decía que el tiempo en la tierra pasa de manera diferente a como pasa en otros lugares del universo. 


Nosotros tenemos una versión muy limitada de lo que son el espacio y el tiempo, nuestro espacio es así por la gravedad, pero afuera en el espacio es otra cosa, es infinito, e igual sucede con el tiempo. 


Yo viví en una calle muy pequeña en París, cuando estaba haciendo unas películas animadas, que era muy histórica, y recuerdo los personajes que pasaban por ahí, las películas que habían filmado en ella, los libros... Yo todavía veo a esas personas ahí, a la gente famosa de las películas. 


Su idea fue evolucionando, hablemos de los cambios, de su casa de infancia que transformó en el espacio central de su novela gráfica Here (Aquí), cuyo primer volumen de 300 páginas full color fue publicado en 2010.


En 1998, cuando hice la primera de las obras, a blanco y negro, un cómic tradicional, yo escogí esa esquina porque me gustaba la linealidad de los dos tiempo, pero cuando comencé a pintar, a poner objetos, encontré que se veía como un libro abierto, las esquinas de un libro. Es como que cuando abres el libro entras en la habitación. Era un lugar que no existía. 


Pero cuando comencé a desarrollar la idea, la casa en que viví mi infancia, a 45 minutos de New Jersey, a desarrollar toda una investigación al respecto. 


Expertos en el clima me dijeron que en unos años el lugar donde está la casa estará sumergida en el agua. Para no hacerlo tan dramático, al final le puse flores, haciendo un final feliz. También había pasado lo de Fukushima, entonces lo radiactivo, la física estuvo ahí también presente. 


Mi libro, aunque habla de cosas muy grandes, también habla de cosas pequeñas, es siempre la búsqueda de que lo pequeño se vuelva grande y lo grande se cuente de manera pequeña.


Lo que quiero rescatar con este libro son los pequeños momentos en los que una pareja se abraza, baila, porque el paso de nuestra vida por aquí parece que fuera un segundo, parece muy largo, pero si lo vemos desde afuera es muy poco, a veces no valoramos cada cosa. 


¿Ha vuelto a su casa de la infancia, al referente de sus obras?


Cuando mis padres murieron vendimos la casa. Me han pedido ir y hacer unas fotos, pero no he querido hacerlo, prefiero conservar el recuerdo. 


Los espacios que Richard McGuire creó para su obra Here son hoy recreados en una exposición en Alemania, que inaugurarán en próximos días. 

Cortesía Richard McGuire 


Y hoy, ¿cómo es el rincón de su casa que más le gusta, ese en el que también pasa el tiempo pero recuerda otras épocas?


Vivo en New York. Vivo en el mismo apartamento desde 1988, aunque he estado en otros lugares durante algunas temporadas. Realmente uno se lleva el hogar con uno. He vivido en muchas partes del mundo, pero siempre tengo el recuerdo de esa esquina de mi casa de infancia. 


Mi apartamento es muy minimalista, parece más como un zen japonés, es muy aburrido describirlo. 


Además de la idea de las ventanas que se podían abrir en Windows, ¿cómo lo digital, la tecnología, cambió su idea de hacer cómic y novela gráfica?


Sí, definitivamente ha cambiado. Cuando estuve en el proceso de publicar Here, en una charla que estaba dando sobre cómic, en Londres, pensaba en que podía ser un e-book, y casualmente había un programador y me planteó la idea de trabajar en ello. 


Me sorprendo porque me hizo incluir animaciones, y las combinaciones son diferentes siempre, tocas y el programa saca una animación, puede ser que sólo se mueva una cortina. Lo que quiero con ello es que con toda esta mezcla de años, tiempo, diferentes espacios, tuviera algo de tiempo real, pero tampoco quiero que sea una película.


Ahora estoy en conversaciones con una empresa de realidad virtual, que quiere convertir el libro Here en una obra de realidad virtual. Además, en Alemania, hay una exposición en la que recrearon habitaciones del libro, en tamaño real, para que la gente entre.


No me considero un artista cómic, me gusta explorar con diferentes medios, por eso hago las películas animadas, juguetes, música. 


Usted hizo parte del grupo Liquid Liquid, en el cual mostró su rol de músico, otro de sus talentos, ¿de dónde viene esa relación con el bajo?


Aprendí solo, en mi casa estaban los instrumentos, y me gustó el bajo. Mi madre estudió música, entonces crecí con la música alrededor. No soy un bajista profesional, simplemente soy un amateur, voy a ser un amateur por siempre, porque siempre tienes posibilidades de aprender algo, pero cuando eres profesional entonces no hay nada nuevo. 


Con los del grupo nos separamos hace mucho tiempo, pero los últimos conciertos han sido grandes, del tamaño del Madison Square Garden, es muy extraño, cuando lo hicimos no fue importante, después no pasó nada y ahora es grande.


Otra de sus labores ha sido diseñar su propia línea de juguetes, ¿cuáles eran sus juguetes de su infancia y cómo han influido los que diseña?


Los juguetes que yo diseño parecen que tienen que ver más con mi idea de la escultura que con los juguetes que tenía cuando era niño. A veces ni siquiera los hago para los niños, sino para mí mismo (risas).


Me gustan los juguetes que son sistemas, lo que me gusta es la estructura, por eso para Here primero hice la estructura. Hago juguetes para construir. 


Tengo un juguete que funciona con un panel solar, es una locura, es una personita que con la energía solar simplemente da vueltas, como loco. 


También está ahí la música, en todo está la música. 


Yo pienso que toda mi obra está conectada, sean juguetes, animaciones, el libro Here, y la música ayuda a esa construcción, siempre está ligada una nota con otra. 


Mi trabajo es una sola obra, muchos medios, todos los medios, una sola obra. Cada parte tiene un universo, pero todo se relaciona. 


¿Es su infancia un tema definitivo que mueve su obra y que lo mueve cada día, quiere ser siempre un niño?


Sí, definitivamente estoy conectado con el niño interior que tengo. 


Me parece que es muy importante jugar, con el juego se inventan las cosas. Recientemente, cuando tenía que inventarme una corporación para pagar mis impuestos en Estados Unidos y elegí el nombre ^Work is play^, el trabajo es jugar. Eso creo que es lo que debemos hacer.


En Latinoamérica, muchos crecimos viendo a figuras de cómic como Mafalda, Condorito y Macanudo, protagonistas de las obras pensadas por sus autores. En su trabajo no hay un protagonista, un único personaje, ¿por qué?


Fue una de mis preocupaciones, pensaba que la gente no se iba a conectar emocionalmente con la obra si no los conectaba con un personaje.


Después pensé que la habitación era el protagonista, pero me di cuenta de que no, de que iba y venía, que cambiaba, y ahí descubrí que el protagonista es el tiempo. 


Mis padres aparecen en algunas obras, pero realmente todos resultan siendo como extras que van pasando por una película. Cuando puse a mis papás en la obra estaba preocupado, pero dije: ^No, es bueno tener una conexión emotiva con la obra^. 


El diagrama de Here es así: mi familia en el centro y de ahí sale todo. 


Podríamos decir que estamos viviendo un auge de la imagen, con cientos de fotos en las redes, con imágenes de perfil en cada aplicación, ¿cuál es el papel de la novela gráfica en ese universo?


Estoy de acuerdo, estamos en un momento de auge de lo visual y la novela gráfica es parte de ese movimiento. 


Soy adicto a mi teléfono, a Instagram, pero no creo que esto sea algo malo, espero que algo muy bueno salga de ahí. La novela gráfica no está antes o después, es parte de un movimiento por la imagen, está ahí en el universo de lo que sucede, y espero todo sea para algo bueno. 


¿Contribuirá la novela gráfica a formar públicos lectores, a esa lucha de la industria librera por no perder su importancia ante las pantallas y la tecnología?


Para mí el libro como objeto es perfecto: no necesita electricidad, tiene todo para que se desarrolle una historia y se puede llevar a todas partes. 


No soy el lord de la novela gráfica para decir sí o no a esta pregunta, no voy a dar un ultimátum sombre esta cuestión. Veo que la gente ha dejado de leer, que tiene mayor conexión con la imagen, pero es bueno para experimentar, para eso que digo de seguir siendo amateur y continuar jugando. 


¿Y su próximo libro?


En otoño, publicaré una recopilación de mi trabajo como ilustrador para The New Yorker que se llamará Dibujos en secuencia de los dibujos de The New Yorker. 


También tengo una nueva idea. Puede ser novela gráfica, puede ser cómic, puede ser un e-book, realidad virtual, pero he decidido que sea todo. 


¿Una pista?


Tiene de ciencia y de romance.