Columnistas

Pan, Leche y Huevos
Autor: Rafael Bravo
29 de Enero de 2016


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Quienes venimos del trópico con todas sus bondades, nunca seráfácil acostumbrarse a 70 centímetros de espesa nieve que paraliza la vida cotidiana, obligando al encierro inevitable. La madre naturaleza cobra por ventanilla y no tiene compasión con los humanos que se resisten a aceptar sus designios. La tormenta del fin de semana en la Costa Este de los Estados Unidos hizo historia por su impacto y fortaleza. Cerca de 80 millones afectados, cientos de miles sin fluido eléctrico, aeropuertos cerrados y transporte público interrumpido. Una parálisis total


Los gringos por lo general acertados en sus pronósticos, se quedaron cortos con loque realmente tuvieron que soportar tantos. Adicional a los costos económicos, quedaron aplazados los planes familiares como las bodas, celebraciones y aniversarios. Por lo demás, sentirse atrapado sin poder salir produce inseguridad y un sentido de vulnerabilidad. Sorprende la reacción de los norteamericanos ante los anuncios del tiempo: se vuelcan en masa a comprar ciertos artículos de la canasta familiar como si se tratara de un preámbulo al fin del mundo.


Llama la atención que la gente salga a proveerse siempre de la santísima trinidad como acertadamente alguien llamo al pan, huevos y leche. Es un hecho que no tiene explicación diferente a un fenómeno de masas en donde la mayoría busca comida pues siente que habrá una escasez en el corto plazo. El Centro para la Prevención y Control de Enfermedades-CDC recomienda tener pan a la mano cuando se aproxima una tormenta de nieve. La pregunta valida es si eventualmente habría un corte en la energía, ¿de que sirve tener huevos y leche? Un tema propicio para los sociólogos.


En este mundo moderno en que vivimos donde hay poco tiempo para el entorno familiar, resulta paradójico que un evento extremo producto del mal tiempo sirva para hacer una pausa en el camino y acercarse a los más allegados. Además, la economía ha sufrido cambios radicales y las tormentas tienen un efecto cada vez menor. Aunque la gente se vea recluida ello no implica que dejen de consumir. Habrá quienes alquilen una película por la red, adquieran productos en Amazon o disfruten de una cuantas copas en familia.


Por otro lado, las autoridades locales enfrentan un enorme reto haciendo posible que los ciudadanos puedan regresar a sus trabajos, los niños a la escuela y las oficinas de gobierno abran sus puertas, es decir, las cosas vuelvan a la normalidad. Esa es la respuesta al pago de impuestos y los beneficios que recibe la ciudadanía ante el embate de la naturaleza y otros desastres. En los últimos años,las entidades  de gobierno estatal y municipal han demostrado una muy efectiva coordinación entre sí en momentos imprevistos.  


Finalmente, la sociedad norteamericana no solo toma el clima extremo como algo natural con gran paciencia, disciplina y seriedad, sino que disfruta de los acontecimientos sin importar el impacto sobre sus vidas. Una lección de la que deben aprender los gobiernos y ciudadanos al sur del rio Grande.