Columnistas


Año Nuevo ¿Vida vieja?
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
20 de Enero de 2016


Se repite con mucha frecuencia, en estos días de transición entre el Año Viejo y el Nuevo que la Vida futura será dizque “Nueva”.

Tomascastrillo@hotmail.com


Se repite con mucha frecuencia, en estos días de transición entre el Año Viejo y el Nuevo que la Vida futura será dizque “Nueva”.


Si se analizan muchos hechos ocurridos en la interfase de años, es de esperar que se seguirá “en las mismas”, o sea Vida Vieja, ¡o peor!


Trascendió, por ejemplo, que el señor comandante del Ejército Nacional se sentía “muy cobijado” por la “Justicia transicional”, lo que ha confirmado la inquietud que, entre los muchos traicionados por la actual Administración Nacional, está el Ejército.


También se anunció en forma casi subrepticia, aprovechando el “modo pantaloneta” de la comunidad,  la subasta de Isagén, propiciada por un gobierno desesperado, ante el “hueco fiscal” causado por su “austeridad” (Dizque no se fija en gastos, Juanito, el mismo de la bicoca de cortinas por 600 millones de pesos), para seguir esquilmando a los colombianos  atendiendo las recomendaciones de una “enmermelada” comisión de “expertos”, contratados para hacer lo que  el Gobierno está demandando porque lo necesita urgentemente.


A nivel local se “konfirmó” que la “Gerencia Técnica del Toyo, lista”, a pesar de las muchas inquietudes que ha despertado el accionar de la firma Konfirma en la anterior administración departamental. Pero, eso sí, todo es “legal”, lo que está por “konfirmar” por parte de los entes de control. Se argumenta que este tipo de Gerencias, es necesario para que el desarrollo de los proyectos importantes de infraestructura, no sean entorpecidos por los cambios de  las administraciones. Si así fuera, habría que ponerle ese tipo de Gerencias, a la Presidencia, a las Gobernaciones y a las Alcaldías. ¡Queda la inquietud!


Como se presentaron los relevos en la Gobernación de Antioquia y en  la Alcaldía de Medellín, es preciso, presentar algunos comentarios, aunque, a los que llegan, hay que darles el beneficio de la duda o, como se dice jurídicamente, con beneficio de inventario.


El primero es que la Comunidad se vio sorprendida por el exceso de burocracia que se manifiesta en la multitud de funcionarios. Se trata de una verdadera “explosión burocrática” ya que, no hace mucho, bastaban: Secretario de Gobierno, de Educación,  de Salud, de Hacienda, de Obras y en el caso de Antioquia, de Agricultura y Minería. Si mucho unas diez. ¿Cabe preguntar si los Concejos de Gobierno no serán unas verdaderas “Torres de Babel”? Ahora hay que darle acomodo a una infinidad de activistas que participan en las campañas. Y en tiempos en que se predica, por todas partes, una gran austeridad, el nuevo Gobernador llega anunciando, de entrada, dos secretarías más: la de Seguridad Vial, que entre otras cosas ¿asume funciones que son propias de la de Gobierno?, y claro, no podía faltar que,  atendiendo el mandato santista, la Secretaría para la Paz. ¡Más y más burocracia! Pero se predica y no se practica “esa tal” austeridad.


Sobre los discursos de posesión puede hacerse mucho análisis. En el caso del Gobernador quedó claro que: “No perdona, ni olvida”. Para ambos funcionarios habrá que abrirles un “compás de espera”, pero no debe olvidarse que: “De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”, y además impresionó su pasividad (¿cómplice?) respecto a la venta de Isagén. Ciertamente sobre los funcionarios salientes “hay mucha tela para cortar”. Especialmente crítico, en la administración municipal, es el caso del Puente de Moravia, que ahora bautizaron Joaquín Vallejo, que, aparentemente, destruye la continuidad oriental de la Vía Regional, danto al traste con el Corredor Multimodal del Río planeado hace muchos años. Asimismo, se presentan hechos  como la firma acelerada de contratos y órdenes de trabajo, destacándose el Acta de Iniciación de la fase 1b del “soterrado” para dentro de 2 meses, las inauguraciones inverosímiles, como el improvisado “show” dizque dando “paso controlado”, pero “no inaugurando”  en el “soterrado”, y en el hecho que, aparentemente también,  dejaron no solo  la “olla raspada”, sino cuantiosos déficits. Los funcionarios de control, con el tiempo lo dirán. (¡Ojalá!)


En cuanto al empeño enfermizo de propiciar la exaltación de la FARC, en busca de una indefinida Paz, del “próspero” y “austero escultor fracasado”, Primer Mandatario, solo cabe repetir el siguiente llamado:


¡DESPIERTA COLOMBIA! Y “Tempus fugit”