Columnistas


Diez mitos alrededor de la venta de Isagén
Autor: Juan Felipe Vélez Tamayo
19 de Enero de 2016


Ante la polémica generada por la venta de Isagén, me vi motivado a escribir esta columna aclarando algunos mitos que la rodean. Desafortunadamente esta columna ataca fuertemente los argumentos de los opositores a la venta.

Ante la polémica generada por la venta de Isagén, me vi motivado a escribir esta columna aclarando algunos mitos que la rodean. Desafortunadamente esta columna ataca fuertemente los argumentos de los opositores a la venta, no porque yo esté a favor, sino porque considero que la mayoría de los mitos son por parte de la oposición. Los malos argumentos le quitan fuerza a los buenos y nublan el verdadero debate democrático.


1. El proyecto de privatizar Isagén no es nada nuevo, se planteó en las dos administraciones de Uribe. De hecho el modelo de privatización del sector eléctrico comenzó desde la época del presidente Cesar Gaviria, motivado por los apagones y el racionamiento energético del 92 y el 93.


2. Isagén no es la generadora más grande del país es la tercera, con un 16% del mercado.


3. Isagén no es ninguna joya de la corona, es más, el comportamiento histórico de la acción de ésta nunca ha tenido mayor protagonismo en el mercado bursátil, y su valorización se debió sobre todo a la noticia de su venta.


4. El fisco de la nación no depende, o la hace muy poco, del precio de la energía. El presupuesto de este país depende mayoritariamente del recaudo de las rentas petroleras e impuestos como el de súper sociedades, el 4 por mil, el CREE, renta o el IVA. En nada va afectar la venta de Isagén el recaudo fiscal.


5. No hay inseguridad energética con la venta, nadie se va llevar los activos de Isagén a ningún lado. Cuando hablamos de una generadora, no estamos hablando de 3 talleres y 1 fabriquita; estamos hablando de embalses, represas, centrales hidroeléctricas las cuales son costosísimas de sacar del país, la única forma que ese activo desaparezca de Colombia es que Brookfield lo dinamite.


6. Isagén fija sus tarifas con base en el precio de mercado, siempre ha sido así. A pesar del gobierno haber sido dueño del 57% de la empresa éste solo tenía dos miembros en la junta. De acuerdo con la lógica del gobierno corporativo las tarifas las fija el mercado, no los burócratas. La función de Isagén no es regular el precio de la tarifa, para eso Colombia ya cuenta con un organismo encargado de dicha vigilancia y se llama la Creg. Si regular las tarifas es lo que nos preocupa, los esfuerzos de la oposición y el gobierno estarían mejor enfocados en fortalecer a la Creg como institución.


7. Brookfield no es un fondo de inversión cualquiera, ni de capitales golondrina. Brookfield ya tiene experiencia en el mercado energético tanto internacionalmente como en Colombia con una empresa que se llama Ebsa.


8. Las acusaciones de corrupción de Brookfield en Brasil siguen siendo presuntas, no se ha comprobado nada. No me atrevo a suponer su veracidad o falsedad.


9. Aunque personalmente no me gusta subastarla a un solo oferente, la realidad es que eso no es ilegal, ya que cuando empezó la puja había 3, sin contar que hubo 6 en la primera puja y ninguno continuó.


10. Isagén no la regalaron, la vendieron por $6.49 billones, eso quiere decir que la empresa en su totalidad está evaluada en $11.24 billones, 25 veces el valor de sus utilidades promedio en los últimos 5 años. Además el precio de la acción de Isagén antes de la venta se encontraba a $3260, la compra por acción es de $4130; si Brookfield quisiera adquirir el resto del porcentaje de la empresa está obligada a comprar a ese segundo precio.


Con estos argumentos no pretendo cambiar su postura querido lector, ya que yo mismo no estoy seguro de la conveniencia de dicha venta, simplemente quiero desmitificar un debate plagado de politiquería e intereses de partidos. 


Por último, la venta de Isagén ya es un hecho, así nos guste o no, hay que ser pragmáticos. Mal haría Federico Gutiérrez y la gerencia de EPM en retener la porción de la empresa sobre Isagén por razones simbólicas y políticas; EPM es un pez gordo, y como tal, debe tener protagonismo en toda sociedad en la que participe. No privemos a EPM de un ingreso que puede ser usado para inversión en nuevas obras públicas en el futuro, más aun cuando Brookfield está dispuesta a comprar esas acciones a un precio superior al de mercado.