Columnistas


¡A dignificar el campo!
Autor: Carlos Mauricio Jaramillo Galvis
16 de Enero de 2016


El agro en los últimos años no ha reflejado la importancia que este debería tener en la economía colombiana ya que su contribución al PIB, al empleo y a las exportaciones no se compadecen con lo que debería ser una nación como la nuestra.

El agro en los últimos años no ha reflejado la importancia que este debería tener en la economía colombiana ya que su contribución al PIB, al empleo y a las exportaciones no se compadecen con lo que debería ser una nación como la nuestra, una gran  productora de  bienes derivados del agro por sus bondadosas características, pues se cuenta con una excelente posición geográfica, una amplia gama edafología, una riqueza hídrica incomparable, una variedad climática insospechada entre muchas otras ventajas competitivas.


De acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico –Ocde- el peso de la agricultura primaria en la economía del país ha tenido impactos negativos desde el año de 1990 hasta la fecha, pues su aporte al  PIB pasó del 16,5 % al 5,2 %,  la generación de empleo pasó del 26% al 17,5  % y la tasa de crecimiento ha sido solo del 1,6%.  Pobres y preocupantes cifras que son sustentadas por la exportación de tres productos fundamentales como son el café, el plátano y el azúcar que hacen parte del 11 % del total de las exportaciones.


El campo colombiano refleja fielmente unas políticas  agrícolas nefastas y un marco institucional con notables debilidades: baja productividad y competitividad, una infraestructura deficiente, inequitativo acceso a la tierra, fuertes conflictos asociados a su uso, débiles cadenas de valor, escasa inversión del sector privado, notorios desconocimientos de la demanda, una pobre gobernanza, escasa investigación y por ende innovación,  entre muchas otras angustias que han provocado una desbanda del campesinado a la ciudad con sus consecuencias nefastas que sobra señalarlas en esta columna


Ante este panorama tan desolador, nada más noble y alentador que el proyecto que propone  el gobernador de Antioquia, doctor Luis Pérez Gutiérrez, al  pretender crear la nueva empresa de desarrollo agropecuario con un capital de 500.000 millones de pesos para sembrar 100.000 hectáreas con productos comerciales y que permita transformar el campo, dignificar al campesino y ofrecerle progreso a través de ingresos permanentes, contar con seguridad social, cotizar para alcanzar una jubilación, gozar de unas vacaciones  e incluso que sirva de aliciente para que miles de campesinos que se encuentran ocupando cordones de miseria en la ciudad capital, retornen a sus predios y se reduzca la pobreza, la inseguridad, el hambre, el maltrato infantil, los embarazos no deseados, la drogadicción, el alcoholismo, etc.   ¿Alguien tiene una mejor idea?  ¡Seguro que no!  El campesino nunca ha sido prioridad para ningún gobierno.


El mundo (y eso incluye a Antioquia)  deberá preparase para una alta demanda de mano de obra calificada para trabajos en los sectores agrícolas, sistemas alimentarios, energías renovables y medio ambiente pero será necesario realizar un gran esfuerzo para formar profesionales calificados para estos sectores ya que existe una notoria apatía por estudiar carreras agrícolas y las universidades nuestras albergan cada vez menos estudiantes en estas áreas,  por lo que hay que explicarles que existen razones de peso para que muchos jóvenes vuelquen sus intereses hacia el agro, máxime ahora que se cuenta con un gran proyecto abanderado desde la gobernación de Antioquia. Entre esas razones cabe destacar las siguientes: 1. Se calcula que para el año 2050 la población mundial será de 9 mil millones de personas que dependerán sustancialmente de la agricultura y,  para ello, se deberá contar con nuevas tecnologías, mano de obra muy calificada, mentes creativas y profesionales bien preparados para insertarse a esta industria tan dinámica; 2. Los empleadores tienen actualmente graves dificultades para encontrar profesionales del agro con gran talento para asumir cargos de liderazgo;  3. En los últimos 20 años el agro viene ofreciendo una variada gama de empleos asociados a este tales como producción agrícola y pecuaria, marketing agropecuario, agronegocios, tecnología de punta, finanzas agrícolas y pecuarias, comunicaciones, etc. pero se adolece de personal capacitado y entrenado en estos temas.  Solo en el año 2013,  la industria agropecuaria del mundo ofertó  más de 52 mil cupos de trabajo en estas áreas pero solo se pudo ocupar con 29 mil profesionales;  4.  Actualmente se presenta una notoria escasez de profesionales del agro (un estudio de AgCareers.com señala que  menos del 1 % de los estudiantes universitarios del mundo se encuentran cursando una carrera asociada a la agricultura),  por lo que será necesario incentivar el acceso a este tipo de programas; 5.  La industria agropecuaria viene creciendo aceleradamente en el mundo, hecho confirmado por  Agribusiness HR Review  quien indica que el 60% de los empleadores de los EE.UU están planeando reclutar más gente de las universidades dentro de los próximos  cinco  años; 6. La tecnología agropecuaria viene evolucionando a pasos agigantados para incrementar la producción de alimentos, por lo tanto se requerirá más profesionales con profundos conocimientos que ayuden a desarrollar más tecnología y dinamizar esta industria.


La tarea de nuestro gobernador en materia agropecuaria será titánica, dignificar el campo será una labor dispendiosa que deberá ir de la mano del gobierno central, del Ministerio de Agricultura, de los centros de investigación y de las universidades con cuenta nuestro departamento y que ofrecen programas de esta índole,  pero deberá también nuestro gobernador Luis Pérez, mejorar las condiciones de estas, capacitar mejor sus docentes, estimular en los jóvenes el deseo de estudiar un carrera relacionada con el agro y mejorar los salarios de profesionales de este sector.


¡Pa’lante Señor gobernador!  Hay que honrar a los labradores, porque los que labran la tierra son el pueblo escogido de Dios