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Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
12 de Enero de 2016


En medio de las festividades de final y comienzo de a駉, muchos hechos y noticias pasan de largo, casi desapercibidos, pero esto no quiere decir que algunos de ellos no sean al menos significativos.

En medio de las festividades de final y comienzo de año, muchos hechos y noticias pasan de largo, casi desapercibidos, pero esto no quiere decir que algunos de ellos no sean al menos significativos.


De manera por lo menos simpática, y después de que el alcalde electo pidiera una auditoría especial para Plaza Mayor, su Junta Directiva “pide explicación a la gerencia” (El Colombiano 30 de diciembre de 2015). Importante decisión. Sin embargo, ¿qué fue lo que estuvieron haciendo en las distintas reuniones periódicas de la Junta Directiva, que no se percataron de nada? Es importante para los nuevos mandatarios, tener mucho cuidado con la elección de los miembros a las distintas Juntas Directivas en las cuales debe participar tanto el Municipio como el Departamento, seleccionando personas idóneas, y dándoles claras especificaciones de sus obligaciones y de los objetivos que han de conseguir.


Lamentablemente para los altos intereses de la Nación, el Gobierno Nacional se salió con la suya y procederá a vender su participación en Isagén.  Ojalá estos recursos se apliquen a inversiones productivas, y no a enjugar el déficit fiscal y mucho menos al ejercicio de la repartición de la mermelada a la cual nos tiene acostumbrados.


Ante la intensificación del fenómeno de El Niño, los precios de la energía fueron reajustados, afectándonos a todos los usuarios. Ojalá cuando los embalses estén llenos después de la intensa ola invernal que sucederá en algún momento del tiempo, los precios vuelvan a sus niveles  actuales o disminuyan, como debería suceder en un país serio. Lamentablemente, este no es el caso de Colombia.  


Comienzan los nuevos períodos de alcaldes y gobernadores, y es el momento en que las promesas electorales plasmadas en programas de gobierno que casi nadie lee, deben ser elevadas a la categoría de planes de desarrollo, ya como Acuerdo Municipal, ya como Ordenanza Departamental.


Así mismo, se instalan formalmente los concejos municipales y las asambleas departamentales, con su enfoque de control político a las respectivas administraciones. Esperamos de estas altas corporaciones, trabajo arduo  por los intereses de la colectividad.  


Al doctor Federico Gutiérrez y al doctor Luis Pérez, nuestros mejores deseos para que  sus respectivas gestiones respondan a sus calidades como personas y como ejecutivos de lo público y contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de nuestros conciudadanos, alcanzando un desarrollo con equidad y justicia social.


El trabajo mancomunado entre la Gobernación de Antioquia, el Municipio de Medellín y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, no debe ser entendido como un acto de generosidad de ninguno de los actores, sino como un acto de responsabilidad y pragmatismo.


Post conflicto, ingreso de Colombia a la Ocde, precios bajos del petróleo, emergencias ambientales, tensiones bélicas internacionales, son algunos de los factores que afectarán de alguna manera las intenciones de los nuevos gobernantes.


¿Se acordarán de que de que ya faltan solamente 4 años para que “Antioquia sea la mejor esquina de América”, como reza la Visión Antioquia 2020? ¿Se respetará lo acordado en “BIO 2030 Plan Director Medellín-Valle de Aburrá”? ¿Se volverán a tener en cuenta esfuerzos colectivos como el Plan Estratégico de Antioquia –Planea-, obviamente actualizado y repensando su esquema de dirección?


Los nuevos gobernantes no pueden ser considerados ni considerarse a sí mismos como “Adanes”. Medellín y Antioquia han existido y seguirán existiendo cuando entreguen sus mandatos, lo cual, en términos relativos, está a la vuelta de la esquina. Cuatro años es mucho y a la vez es poco.