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Tecn骳ratas borran con el codo lo que hasta ahora pol韙icamente alcanza el proceso de negociaci髇 en La Habana
11 de Enero de 2016


Con las inmensas dificultades que ha tenido desde un comienzo el proceso de paz para el pa韘, avanza este con miras a que en el mes de marzo se pueda suscribir finalmente lo que ser韆 un acuerdo de paz despu閟 de 55 a駉s de confrontaci髇 interna.

Luis Alfonso Ossa B.


Con las inmensas dificultades que ha tenido desde un comienzo el proceso de paz para el país, avanza este con miras a que en el mes de marzo se pueda suscribir finalmente lo que sería un acuerdo de paz después de 55 años de confrontación interna.


Pero cuando es inminente la entrada del proceso de paz en tierra derecha, aparece un puñado de tecnócratas liderados por el ministro Cárdenas de Hacienda, acompañado este de Lucho Garzón, ministro obrero renegado de su clase, a proponer medidas completamente impopulares, en momentos absolutamente inapropiados y a contrapelo de lo que políticamente espera la contraparte del gobierno en la Habana.


Continuar con la venta de Isagén después de que un sinnúmero de voces expertas ha demostrado que no es necesario venderla, pues por el contrario, con los niveles de rentabilidad que esta empresa históricamente ha tenido, se podrían apalancar créditos que cubrirían con creces esas “necesidades” que los tecnócratas hacen esfuerzos por demostrar como “apremiantes”, con falacias por supuesto, y para lo que el Estado no tiene fondos con que cubrir por el momento.


Es por tanto completamente inoportuno que el gobierno insista en vender a Isagén y menos amparado en un sartal de falacias que intentan, fracasando en el intento, demostrar que es cambiar un activo por otro, que serían las carreteras 4G.


Y no contentos con el proceso de enajenación de este importante activo estratégico del país, vuelve y juega el ministro de Hacienda, también ideólogo principal en la venta de Isagén, y esta vez termina dándole cartilla al ministro de trabajo Garzón, para que sentado en la mesa donde se realiza la farsa que se lleva a cabo cada año para negociar el aumento del salario mínimo, repita como loro el discurso capitalista, que por supuesto defiende intereses completamente distintos al de la clase obrera, haciéndolo renunciar de hecho a su origen y lo que es peor, a defender desde el Estado la clase obrera que se jacta en representar en el gobierno.


Y para no disecar más minuciosamente la cascada de decisiones de Estado impertinentes para ser implementadas en este momento, tan crucial por el que pasa el proceso de paz, terminemos aludiendo a la tan cacareada “NECESARIA” reforma tributaria estructural que el país requiere.


Aumentarle el IVA al montón de productos que la “Comisión” propone, no solo es lo más impopular, como casi todas las reformas tributarias lo son, sino que es lo más impertinente plantear su implementación en estos tiempos. No queremos hoy desglosar la terrible inconveniencia de aumentarle impuestos a los útiles escolares, a ciertos elementos tecnológicos informáticos y en fin a una serie de elementos que terminarían por hacer nugatorios los ingentes y costosos esfuerzo del Estado por mejorar la conectividad y popularizar la tecnología, porque eso será tema de otras discusiones.


No puede pues el Presidente Santos permitir que desde el Ministerio de Hacienda, en manos de un ilustre tecnócrata, completamente aséptico en temas de lo políticamente correcto, se le bombardee su política de paz y lo que es peor, indisponer al pueblo colombiano en momentos en los que se va a hacer necesario contar con su respaldo para refrendar lo pactado en Cuba.