Columnistas


Emoticonos: ¿antes o después del punto?
Autor: Juan David Villa
8 de Enero de 2016


Debo aclarar que en el Diccionario de las academias aparece “emoticono”, pero quizás es más usada “emoticón” (que aparece en otro diccionario de la RAE). Las dos adaptaciones (digo adaptaciones porque vienen de un acrónimo del inglés).

@ortografiajuanv


Juanda0812@gmail.com


Debo aclarar que en el Diccionario de las academias aparece “emoticono”, pero quizás es más usada “emoticón” (que aparece en otro diccionario de la RAE). Las dos adaptaciones (digo adaptaciones porque vienen de un acrónimo del inglés) son válidas, pero la Real Academia (RAE) recomienda usar “emoticono” por este motivo: como les decía, es la adaptación del acrónimo inglés “emoticon”, que es “emot” de “emotion” e “icon” (icono en español). El emoticono es una imagen que representa un estado de ánimo (carita feliz, carita llorando). Como en español “icon” se dice ícono (o icono, sin tilde), la RAE recomienda emoticono (para así mantener “icono”, y no “icon”), mejor dicho, a la RAE le parece que emoticono es más española que emoticón.

Además, y este era el tema central, el emoticono se escribe antes del punto (según la misma RAE). Pero no se molesten, en últimas, ponerlo después tampoco es un crimen porque, finalmente, no es un elemento lingüístico, mejor dicho, no es una letra. 


Curiosidades del idioma


Campana: los romanos, los del gran Imperio, usaban la palabra latina tintinnabulum para referirse a unas campanillas (no usaban una palabra parecida a campana). Evidentemente, se llamaban así por el sonido que producen, por lo cual es una onomatopeya, es decir, una palabra que nace porque se imita un sonido (como miau para el sonido de los gatos). Campana no viene del latín. Viene de Campania, una región italiana. Un santo que se llama Paulino impulsó la construcción de basílicas (en el siglo IV de nuestra era, o sea, hace 1600 años más o menos) y para llamar a los feligreses se le ocurrió usar lo que hoy llamamos campanas (que se usaban ya desde hacía varios siglos, pero al santo Paulino se le ocurrió usarlas en las iglesias para llamar a los creyentes a los oficios religiosos). Las que usó san Paulino eran de un bronce hecho en Campania (era el mejor de la época, según se dice). Entonces, lentamente se fue construyendo nuestra palabra “campana”.


Preguntas


Andrés Montoya: ¿Decir “jugar un juego” es una redundancia?


Esto hay que pensarlo en contexto, es decir, en una situación específica. Pero sí es redundante y generalmente se puede evitar. “Real Madrid jugó un juego inteligente” no suena bien, mejor “… planteó un juego inteligente”. Pero en “jugamos un juego que se llama Mario Bross” quizá se justifique, pero también se podría decir de otra manera: “Jugamos Mario Bross”, y ya se entiende que es un juego. Una redundancia no siempre es un error. Repito: el contexto, la intención de quien escribe o habla.


De esas que casi nunca usamos


Campechano:


alguien campechano es cordial, amable, simpático, chistoso, divertido. Viene de una región de México que se llama Campeche (ya se llamaba así cuando llegaron los españoles, o al menos eso entendieron ellos), que hoy es un estado de dicho país.