Economía

Food and devaluation took inflation to 6,77%
Alimentos y devaluación llevaron inflación del año a 6,77%
Autor: Igor Eduardo Torrico Silva
6 de Enero de 2016


Agosto marcó el punto de quiebre del Índice de Precios al Consumidor, que hasta ese momento se encontraba dentro de las expectativas del Gobierno. Desde ese mes en adelante se desatarían los precios.


Foto: Jhon Alexander Chica Yara 

Muchos de los alimentos que tuvieron mayor incremento de precios son cosechados en el país.

Los alimentos y el impacto del aumento del precio del dólar en los bienes importados, terminaron empujando la inflación a 6,77% en 2015, lo que representa un incremento del 85% respecto al valor del 2014, cuando el Índice de Precios al Consumidor se ubicó en un 3,66%.


Así lo muestran las cifras del Dane y el consenso de los analistas consultados. En este sentido fueron los alimentos el rubro que más creció en 2015 al llegar a 10,85%, y dada su importancia en la ponderación o peso dentro del indicador de inflación, fue el responsable de jalonar al indicador desde agosto en adelante. Paulatinamente se le sumaría la devaluación del dólar y su impacto tanto en el precio de los alimentos como en el de otros bienes. 


Todo iba bien, por decirlo así, hasta agosto. Entre enero y julio la inflación acumulada llegaba a 3,52%, ubicándose en la proyección que hace el Banco de la República dentro de los límites previstos para 2015, es decir, entre 2 y 4% para todo el año. Sin embargo, llegaría el octavo mes y sorprendería al Emisor, al Ejecutivo Nacional y a todos los analistas.


De un IPC de julio que llegó a 0,15%, en el mes siguiente se saltó a 0,48%, superior incluso al mismo mes del año anterior (0,20%), incremento impulsado por el alza de alimentos, grupo de gasto que registró la mayor variación con 0,77%, y que convertían a la cifra acumulada de todo lo que iba del año (4,02%) en la más alta desde 2008.


El dato superó las estimaciones de los analistas consultados, quienes esperaban un resultado cercano a la mitad de ese valor, tal es el caso de Munir Jalil, de Citibank, con un estimado de 0,20%, el análisis semanal del Grupo Bancolombia (0,22%) y Wilson Tovar, jefe de Análisis Económico de Acciones y Valores, (0,30%).


En noviembre, por ejemplo, al igual que en octubre, el rubro alimentos siguió siendo el responsable de la mayor parte del alza, al encabezar con casi un punto porcentual (0,98%) el incremento. Le siguió diversión (0,86%), vivienda (0,69%) y otros gastos (0,64%).


La subida de los alimentos estuvo liderada por el tomate con un incremento de 17,22%, seguido de papa (8,31%), arvejas (6,35%), sopas y cremas (4,68%)  y bananos (4,29%), productos, en su gran mayoría, de producción nacional. El fenómeno meteorológico de El Niño seguiría explicando este incremento, señaló el economista Giovanni Montoya Aldawe, director de contenidos del Grupo Ágora.


El dólar


Los alimentos no detuvieron su ascenso al ser comparados con el 2014. Pero a este aumento se sumaría el efecto de la depreciación en el tipo de cambio. 


El dólar estadounidense que viene subiendo paulatinamente desde hace varios años, inició enero en $2.390 y fue alcanzando máximos históricos desde marzo, y el 15 de diciembre tuvo su precio más alto en el año, al marcar $3.356 en términos de Tasa Representativa del Mercado (TRM), que es la que diariamente emite la Superintendencia Financiera.


En septiembre se vería más claro el impacto del dólar en el componente importado en las compras de los colombianos. Además de alimentos con 7,12%, otros dos grupos de bienes y servicios subieron en aquel momento por encima del promedio nacional, estos fueron educación (4,95%) y otros gastos (4,92%). El resto de los grupos se ubicaron por debajo: salud (4,26%); comunicaciones (4,18%); transporte (4,05%); vivienda (3,64%); diversión (2,39%) y vestuario (1,73%).


Señaló en aquel momento Montoya Aldawe que “la cifra no estaba en la mira de nadie, y obedece a los dos factores que han venido primando sobre la inflación a lo largo del año. Por un lado, el altísimo crecimiento de los alimentos y la evidente presión de los productos importados dentro del componente de transables de la canasta familiar”.


Por otro lado, Bancolombia, en su análisis de aquel mes, comentaba que el incremento que hubo en diversión, transporte, educación, comunicaciones, salud y vivienda, podría sugerir que “las presiones inflacionarias que experimentó el país inicialmente por el rubro de alimentos y por la depreciación del peso han empezado a trasladarse a otros rubros”.


En septiembre, el Banco de la República inició el incremento de las tasas de interés con el fin de frenar la inflación.


Foto: Cortesía 

Resaltaba el analista del Grupo Ágora que el ajuste que hizo el Gobierno (en el tipo de interés del Banco de la República) hasta ese momento no había funcionado porque el problema no estaba (ni lo está ahora) relacionado con una sobredemanda, es decir, no es que la gente está comprando más. 


En noviembre se volvería a repetir la historia, con un incremento de 0,60% en el indicador mensual, muy superior al del mismo mes del 2014 cuando fue 0,13%, y acumuló una variación en lo que iba de 2015 de 6,11%, la cifra más alta desde 2008, que en ese mismo lapso fue de 7,2%.


Llamaba la atención Montoya Aldawe sobre el hecho de que la inflación acumulada para los estratos bajos ha sido del 6,71%, más alta que el promedio nacional. “Es decir, que los precios han variado mucho más para los bienes de la canasta familiar de las personas de menores recursos que para los de los ingresos medios y los altos. Esto como consecuencia de que los estratos bajos gastan muchísimo en alimentos”, y agrega: “Mientras que la afectación de los altos es porque consumen muchos bienes importados”. 



Estrategias para frenarla

El 25 de septiembre, el Banco de la República, después de una reunión de más de tres horas de su Junta Directiva, decidió incrementar la tasa de interés de intervención en 25 puntos básicos y la situó en 4,75%, medida que no se esperaba hasta que la Reserva Federal (banco central) de Estados Unidos hiciera su aumento respectivo.


El argumento fundamental fue evitar que la inflación se siguiera saliendo de las expectativas fijadas por el Emisor, y así evitar una afectación al desempeño económico nacional.


La Junta tomó en consideración principalmente el riesgo de un aumento duradero de la inflación y que un “desanclaje” o volatilidad de las expectativas de la misma había subido, mientras que el riesgo de una desaceleración excesiva de la actividad económica se mantenía. Por tanto, “en estas condiciones y partiendo de una postura de política monetaria expansiva”, la Junta había decidido aumentar la tasa de interés de referencia. 


La persistencia de la inflación y de sus expectativas al alza motivaron que de nuevo el 18 de diciembre el Banco de la República aumentara las tasas 0,25%, incrementos que se esperan se sigan efectuando.