Columnistas


Los maestros del disfraz
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
6 de Enero de 2016


En la naturaleza se encuentran seres especialistas en el mimetismo, entendido como la “habilidad para asemejarse a otros, con los que no guarda relación, el objeto es engañar”.

tomascastrillon@hotmail.com


En la naturaleza se encuentran seres especialistas en el mimetismo, entendido como la “habilidad para asemejarse a otros, con los que no guarda relación, el objeto es engañar”. También se suele hablar del camuflaje que “es la habilidad para pasar desapercibido”.


Estas metodologías, a las cuales habría que agregar las “cortinas de humo”, “los golpes de opinión” y los distractores, no solo se utilizan en la guerra, sino en muchas de las actividades de la vida real. Algunos se referirán a ellas como “estrategias de mercadeo”, “maquillajes de la imagen” y muchas otras que, principalmente, utilizan los gobernantes. Y es claro que mientras más absolutistas se vuelven, recurren en mayor proporción a estas estrategias. Sin olvidar que el principal objetivo es “engañar” y, en estos casos, a la comunidad.


En Colombia, los mandatarios actuales y los recién salidos en el ámbito local, han demostrado ser los maestros en utilizar toda esta parafernalia de recursos.


En materia, por ejemplo, de mimetismo hay que destacar como los sindicados de la vergüenza del proceso 8000, se han mimetizado en forma tal que uno de ellos es el Ministro del interior y el principal responsable está de secretario de la Unasur. Sobrepasa con creces, en esta habilidad, el primer mandatario quien se “mimetizó” como un ferviente aliado y seguidor del presidente Uribe, para transformarse en su mayor enemigo para perseguirlo con verdadera saña, adoptando siempre la filosofía del “yo no fui” y si algo pasó “no estaba aquí”.


En estos tiempos de “calentamiento global” se busca frenar las emisiones nocivas para la salud humana.  A pesar de ello, a nivel nacional, existe un gran contaminador, la Casa de Nariño, que permanentemente emite verdaderas “cortinas de humo” para ocular las torpezas del Gobierno. Por ejemplo, para “embolatar la pita”, como dirían nuestras matronas, se vanagloria de la eliminación de la visa para viajar a Europa, disimulando los problemas con Nicaragua y en la frontera con Venezuela. Sin visa sí, pero “con condiciones” como el hecho de estar “sin plata”, gracias a un Gobierno alcabalero. También vale la pena recordar el refrito denominado Galeón San José. Asimismo, se autoriza la marihuana, dizque medicinal, para “tapar” el desastre de las niñas de Carmen de Bolívar y la muerte por hambre  de niños en la Goajira. 


En el ámbito nacional, es preciso analizar el comportamiento del organismo investigador, supuestamente por definición, que debe apoyar a los jueces para impartir justicia: la Fiscalía. Si terrorista es quien practica el terrorismo, y terrorismo es: “forma violenta de lucha política mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido, o la creación de un clima de temor e inseguridad” ¿Qué calificativo merece este organismo cuando  amenaza a empresarios y  militares, y, además, usurpa funciones de otros estamentos del orden judicial y legislativo, para favorecer a los terroristas de la Farc?


En el campo local, en materia de desorientación o  “camuflaje”, resultan apabullantes los casos de los salientes mandatarios del  Departamento y el Municipio, al analizar las cuantiosas sumas, dizque pequeñas, (claro, comparadas con la eternidad diría Marañas) que han invertido en propaganda, muchas veces para la auto glorificación personal, como fueron las campañas de “Antioquia la más educada” y “Medellín todos por la vida”,  campañas farisaicas que hacen pensar en el calificativo  bíblico que se refiere al acabado de los sepulcros.


Con la esperanza que hayan disfrutado una Navidad con la verdadera Paz, la de Jesucristo, es lamentable tener el temor de que “Año Nuevo, Vida Vieja”, debido a hechos recientes como la adjudicación de la Gerencia para el Túnel del Toyo, y la anunciada venta de Isagen.


De nuevo muchas gracias a las Directivas de EL MUNDO, por su generosidad y comprensión, y a los amables lectores, que me brindaron su acogida y paciencia.


¡DESPIERTA COLOMBIA! Ojalá no sea tarde.