Editorial


Es Navidad
24 de Diciembre de 2015


Los 2,5 billones de cristianos del mundo, entre ellos 1,7 billones de católicos, que siguen cultivando su religiosidad, así como los habitantes de países herederos de las tradiciones judeo-cristianas, se congregan hoy para celebrar la vida.

Los 2,5 billones de cristianos del mundo, entre ellos 1,7 billones de católicos, que siguen cultivando su religiosidad, así como los habitantes de países herederos de las tradiciones judeo-cristianas, se congregan hoy para celebrar la vida, representada en el Niño Dios, y el cuidado que merece, manifestado en la figura de los padres protectores, los pastores y los magos dadivosos. Para los cristianos y los pueblos que han recibido el influjo del mensaje del que fue portador, el Niño en el pesebre representa dos valores de profundo calado humanista: el de la admiración por la vida y el compromiso por su protección como fin principal de la existencia, que están unidos a la valoración de la infancia como el momento más trascendental para la historia de cada ser humano. Por su carácter central en el pensamiento de miles de millones de personas y en la herencia forjada en dos milenios, la Navidad está en el centro de la cultura occidental.


Además de su inmenso valor religioso, la Navidad es uno de los más importantes hitos de la cultura como encuentro, diálogo, herencia y transformación. Ella convoca a los seres que se quieren en torno a las costumbres recibidas y las transformadas, como vienen señalando los columnistas con quienes compartimos este foro, e invita a cada uno a explorar lo mejor de sí para compartirlo con generosidad con los otros, formando amorosas redes de convivencia. Recogiendo la herencia, pero sin insistir en revivirla como apego al pasado, nos sumamos a los llamados de los religiosos y los líderes cívicos para que las fiestas sean ocasión de generosa solidaridad hacia otras personas, sobre todo las más vulnerables.


Por su inmenso valor cultural, esta fecha reta a las ciudadanías, al tiempo que la manera de celebrarla revela el estado de la cultura ciudadana en sus manifestaciones del auto-cuidado y la protección a los otros. Al momento del cierre de esta edición, las autoridades anunciaron el registro de 310 quemados con pólvora, de los cuales cien hechos se presentaron en Antioquia, así como del crecimiento de riñas ocurridas en el seno de la familia y en el vecindario, asociadas al consumo irresponsable de alcohol y a la intolerancia. Estas conductas retan a las capacidades sociales e institucionales en la formación de tradiciones y comportamientos que sí se inscriban en el concepto de cultura como expresión del respeto a la vida.


Con las fiestas de Navidad, buena parte de los habitantes saludan el inicio de las vacaciones y nuevas actividades de disfrute del espacio público o de viajes, en su mayoría por las carreteras de la país. Es grato registrar que con las UVA y otros equipamientos urbanos en Medellín y el Valle de Aburrá, y que con transformaciones en los parques principales y alrededor de los parques educativos en los municipios antioqueños, se han construido nuevos y gratos espacios públicos para el disfrute ciudadano. Realizados los esfuerzos de gobiernos municipales, o el departamental, y de líderes ciudadanos que participaron en los procesos de diseño y construcción de los espacios para el encuentro, el goce y la participación ciudadana, corresponde a los habitantes de los territorios aportar su responsabilidad y cuidado para garantizar que espacios y utilería tengan durabilidad y sean disfrutados por muchas personas. Igual cuidado es el que se espera con la naturaleza, que suele quedar en fuerte riesgo por el persistente uso de globos con combustibles peligrosos y por los paseos en que las familias descuidan responsabilidades con el correcto manejo de hogueras y desechos.


Las carreteras vuelven a recibir a automovilistas y motociclistas que confluyen con vehículos de servicio público y de carga. Que los recorridos en las distintas vías nacionales sean ocasión para el goce y el reconocimiento de las riquezas del territorio depende en muy buena medida de que las autoridades dispongan de planes de seguridad personal, vehicular y vial, con suficientes líderes; también de la responsabilidad de los conductores y sus acompañantes con el no consumo de alcohol y otras sustancias peligrosas que pondrían en riesgo sus vidas. Deseamos a todos nuestros lectores, anunciadores, y a los aliados de FundaMundo, felices días de Navidad y prosperidad en 2016.