Columnistas


¿Se consolida el Partido Liberal?
Autor: Abelardo Ospina López
23 de Diciembre de 2015


Motiva y reconforta que el Partido Liberal en las elecciones de octubre/2015 se afianzó como la principal fuerza electoral de Colombia y alcanzó el mayor número de gobernaciones (10) y de votos para alcaldes y concejos, en el panorama nacional.

Motiva y reconforta que el Partido Liberal en las elecciones de octubre/2015 se afianzó como la principal fuerza electoral de Colombia y alcanzó el mayor número de gobernaciones (10) y de votos para alcaldes y concejos, en el panorama nacional. Y consuela que fue influyente en la elección de 18 de 32 gobernaciones.


Y refuerza ambiciones: las alcaldías de la Capital de la Montaña y la tropical Barranquilla, fueran elegidas con el apoyo del liberalismo. Pero, ¡cómo desconsuela saber que en Antioquia, perdió cuatro! Los bermejos, bandera en alto, esgrimían ésta, pues eran 23 las conquistadas. Cual lo dio a conocer este Diario, “mantiene cinco diputados en la Duma y tres concejales”, en Medellín. Menos mal que “en ambas corporaciones, aumentó votación, con relación a los comicios de hace cuatro años”. Para futuras justas, hay el deber de blandir los documentos legales, (ojalá) sin divisiones en grupos o subgrupos, que aminoran el atrayente caudal de otros años.


Esta fuerza política, nacida en 1848, basada en ideas de Francisco de Paula Santander y luego impulsadas por líderes de la República como Rafael Uribe Uribe, Alfonso López Pumarejo, Jorge Eliécer Gaitán y Luis Carlos Galán Sarmiento, con el Partido Conservador había gobernado a Colombia, aunque con fuertes disputas que, desgraciadamente, dejaron centenares de muertos. Ideológicamente, había sido de mayorías en el Congreso y principal bastión popular de franjas políticas.


La reiterada insinuación, no redunda. Con el compromiso de seguir siendo el partido del pueblo, no puede desgastarse, pues tiene las suficientes y consolidadas fuentes tradicionales y contemporáneas para acrecer votos y curules y luchas partidistas, con el correr de policromos almanaques.


El liberal debe retornar a ocupar el primer plano electoral en Colombia (y en Antioquia, más vigoroso), con votantes a granel y conquistar las sillas que lo acrediten en las urnas... (No se diga del P. conservador, que también anda “de capa caída”: su presente no augura un devenir despejado por “las peligrosas grietas internas de matices”, como lo entienden muchos compatriotas). El conservatismo paisa, como en épocas pasadas, tiene el compromiso de reflejarse como fuerza azul, para dirigir con los rojos, los destinos socio culturales y agrarios, además de los administrativos. Con debido respeto, nos da grima saber que “hacen política azul en Antioquia, cinco tendencias conservadoras nuevas”, secuelas  de manidas ambiciones non sanctas”.


A propósito: a duchos y trajinados en avatares partidistas, van estas inquietudes: ¿qué ideas o comportamientos blandía “un partido liberal conservador o de “liberales conservadores? 


No más fracasos ni “hundimientos electorales” y que el liberalismo continúe allegando y nutriendo a compatriotas, en los variados frentes del quehacer colombiano.