Economía

Carlos Trujillo: we recovered the citizens’ trust
Carlos Trujillo: “Recuperamos la confianza ciudadana”
Autor: Igor Eduardo Torrico Silva
19 de Diciembre de 2015


Algunas evaluaciones consideran al de Itagüí como el mejor alcalde del Valle de Aburrá, quien ha centrado su trabajo en la mejora exponencial de la educación, la salud y en la calidad de gestión.


Foto: Jhon Alexander Chica Yara 

“Definimos que la educación era la estrategia maestra a través de la cual íbamos a posibilitar la transformación de la sociedad, y por eso nos la jugamos fuerte”.

Carlos Trujillo, alcalde de Itagüí, no recibió su cargo de su predecesor como es lo usual, debido a que tres meses antes este había sido suspendido por decisión de la Contraloría, que inició una investigación por presuntas irregularidades administrativas. Hoy, según el ranking de Gobierno Abierto, el municipio del sur del Valle de Aburrá se ubicó como el más transparente de Antioquia y el segundo del país, y el DNP lo calificó también de segundo en desempeño integral. A semanas de entregar el cargo, EL MUNDO conversó con el gerente de esta gestión, Carlos Trujillo.


¿Cuáles son los mayores logros de su gestión?


Son ya 48 meses de haber emprendido la tarea de gobierno. Dentro de los logros más importantes está haber logrado recuperar la confianza. 


El quehacer público parte siempre desde la premisa de la desconfianza ciudadana y yo creo que cuando llegamos al Gobierno era el común denominador. Y haber devuelto la esperanza a un pueblo, a uno que la había perdido es la gran consolidación de nuestra tarea. Aspecto que además fue el clamor de los ciudadanos cuando me eligieron, que las cosas que venían pasando dejaran de pasar. Que pasaran otras cosas que beneficiaran  a la gente.


¿Qué cosas estaban pasando?


Estábamos en la ciudad más peligrosa de Colombia y una de las más peligrosas del mundo. La empresa y el sector privado se estaban yendo. La deserción escolar era notoria, la desconfianza ciudadana en el Gobierno era total con un Gobierno Municipal destituido por corrupción, donde la muerte era común denominador, donde había 165 homicidios por cada 100.000 habitantes, que se traduce en una tasa por encima de la de las ciudades más peligrosas del mundo.


El gran logro fue haber devuelto la esperanza, volver a poner el pueblo a soñar y haber logrado unas transformaciones que permiten que hoy los ciudadanos validen nuestra afirmación de que en Itagüí se vive mejor. 


Ese cambio de las cosas que venían pasando posibilitaron este escenario en el que hoy hay 98% de las necesidades básicas satisfechas, donde está el proyecto educativo más importante de Colombia, que crea equilibrio entre nuestros ciudadanos, donde pueden disfrutar del espacio público, donde tienen salvaguardadas las libertades, donde todos los días pueden tener la seguridad de que la institucionalidad les provee la seguridad. Un escenario en el que pasamos de 8.900 empresas a casi 15.000 en cuatro años. 


Hoy hay una gran dinámica económica, con las tasas de desempleo más bajas del Valle de Aburrá, y una gran confianza del inversionista, donde la calidad de vida ha crecido.


Cerramos el Gobierno con todas las instituciones certificadas en calidad, donde en medio de la crisis estructural de la salud tenemos uno de los 40 hospitales acreditados en Colombia. Todos esos cambios permitieron soportar esa afirmación de que “Itagüí ya cambió”.


¿Cuál fue la clave en el éxito educativo?


Lo primero fue una decisión. Una decisión de cómo lograr que todo lo que pasó durante décadas, creara el instrumento necesario para que eso no volviera a pasar y creara equilibrio en una sociedad desequilibrada por naturaleza como es Itagüí. Porque tiene una particularidad, es una ciudad con muchas posibilidades económicas pero conformada por unos estratos sociales con muchas dificultades, siendo el 97% los que van del uno al tres, y de ese porcentaje el 70% son uno y dos, lo que se traduce en que la gente tenga unas condiciones muy precarias. 


Entonces definimos que la educación era la estrategia maestra a través de la cual íbamos a posibilitar la transformación de la sociedad, y por eso nos la jugamos fuerte. Hoy no sólo somos una ciudad que tenemos cobertura total sino los estándares más altos de calidad y todas las instituciones certificadas. Somos el único municipio con todas las aulas virtuales, tenemos la mejor relación computador-alumno, damos el kit escolar, el uniforme, el refrigerio. 


Hicimos un gran esfuerzo en infraestructura. Más de $100.000 millones invertimos en infraestructura educativa, siete megacolegios, esfuerzos en la formación docente. Hicimos un proyecto integral que ha posibilitado que la educación sea un ejemplo y que es hoy un pilar fundamental de la transformación, que está siendo replicada en 500 instituciones educativas del país. 


¿Qué faltó por lograr?


Creo que siempre hay más por hacer. Falta mucho pero falta menos que cuando empezamos. La ciudad ha avanzado de manera significativa. Hemos diseñado el desarrollo de la ciudad para los próximos 20 años, lo que requiere de cuatro a cinco períodos de gobierno, una secuencia lógica de acciones que vayan encaminadas hacia ese propósito. 


Tenemos un primer momento de evaluación en el 2023, por lo que siempre habrán tareas pendientes. La última infraestructura educativa fue de hace 25 años, por lo que aún falta mucha, hay que seguir modernizando el territorio, aumentando los programas sociales y seguir consolidando Itagüí hacia donde queremos llevarla.


¿Cómo fue la relación con la autoridad metropolitana y las restantes alcaldías?


Muy positiva. Estamos terminando un período exitoso de la institución Área Metropolitana como articulador del desarrollo metropolitano, en cabeza de un alcalde como el de la ciudad de Medellín. Y fue una articulación porque ya el Valle de Aburrá es una ciudad-región, donde los problemas los compartimos, como seguridad, movilidad, salud y sobre todo es un espacio donde los ciudadanos no sienten la diferencia cuando pasan de un municipio a otro. Y creo que eso ha sido exitoso. Tienen el reto los próximos alcaldes y el responsable de la autoridad (metropolitana) de seguir fortaleciendo esa articulación.


En lo personal, ¿cómo fue ser alcalde?


Es un esfuerzo grande empezando por lo familiar, es un gran sacrificio en la dedicación y el tiempo, y se ha hecho con todo el amor sin escatimar ningún esfuerzo en estos cuatro años. 


Es una experiencia enriquecedora, obviamente hay una profesional, y en lo personal, es la más importante de mi vida. Es una responsabilidad muy grande responder por todo lo que pasa en un territorio, lo que lo obliga a uno a trabajar las 24 horas del día, los 365 días del año. Estar disponible mañana, tarde y noche para los ciudadanos. 


Sobre todo en lo personal, como hijo de esta tierra me llena de mucha alegría haber podido contribuir de manera decisoria en el mejoramiento de las condiciones de vida de todos los que estamos en este territorio.


Qué le diría al nuevo alcalde?


Lo primero es pedirle que Itagüí siga avanzando por la senda de desarrollo, de seguridad, de transformación del territorio que él mismo le planteó a la gente en su propuesta de gobierno. 


Aunque se han logrado muchas cosas, hay unos retos por delante como la creación y la generación de empleo, aprovechar el potencial de la ciudad para seguir bajando el desempleo, de fortalecer esa relación entre el Gobierno Municipal, los ciudadanos y la empresa privada, para que nuestra gente siga teniendo oportunidades. 


Se debe seguir fortaleciendo el tema de viviendas de interés social, hay que seguir haciendo grandes esfuerzos por la salud. Tenemos que seguir generando desarrollos viales porque esta es una ciudad que ha colapsado, es una ciudad conformada en 17,5 kilómetros, y entre habitantes y transeúntes estamos superando el medio millón.


Después de la Alcaldía, ¿a qué se va a dedicar?


Creo que ahorita estamos concentrados en terminar este mes, que tiene dentro de las responsabilidades la dinámica de la ciudad, que es muy complejo porque hay una gran dinámica económica. 


¿Lo que sigue? Como decimos los paisas, cada día trae su afán. Dios proveerá. Ya el 1 de enero es un nuevo reto personal, profesional y familiar, y tenemos varios proyectos para seguir la formación académica para fortalecer nuestro servicio público.  




Momentos

¿Hay algún momento que usted haya considerado como el más retador?


Son muchos momentos coyunturales, complejos, pero hay uno que se destaca porque estaba implicado lo institucional y lo personal, y fue una de las veces en que me han tratado de quitar la vida las estructuras criminales que dominaban el territorio.


¿El más satisfactorio?


Yo creo que son tantos que uno no alcanzaría a sacarlos todos a colación como la sonrisa de los niños cuando hacemos la entrega de los colegios. Yo creo que el sentimiento generalizado de respaldo ciudadano es el momento más alegre, que es lo que hoy sentimos.