Economía

Imitations “make their August” (make a killing) on Christmas
Imitaciones hacen su agosto en Navidad
Autor: Igor Eduardo Torrico Silva
17 de Diciembre de 2015


La piratería, legalmente llamada falsedad marcaria, muchas veces ha sido asociada al delito de narcotráfico y lavado de activos, le hace daño a la industria nacional y aquella internacional de tipo legal, así como al comercio antioqueño y colombiano.


Puede que parte del “traído” del Niño Jesús en este diciembre tenga alguna prenda o artículo pirata, fenómeno que sigue presente en Colombia de manera importante, y cuyo combate aún está lejos de ser efectivo.


Sergio Ignacio Soto, director ejecutivo de Fenalco Antioquia, señala que “lastimosamente se siguen teniendo reportes muy altos de mercancía falsificada y adulterada, especialmente, vinculadas a Navidad y Año Nuevo, en la que se destaca la afectación de grandes marcas nacionales y extranjeras”.


Consultado sobre la cifra que mueve la piratería o las marcas ilegales en el país, Soto indica que es muy difícil estimar la ilegalidad, dado que no hay contabilidades ni pago de impuestos, que es lo que como gremio les permite hacer seguimiento de forma transparente al comercio, como cuando se reportan resultados a las superintendencias, sobre todo a la de Sociedades y cuando la Dian cobra sus impuestos.


Sin embargo, estima el representante gremial que el monto en el ámbito nacional asciende a los $4 billones anuales, en los que también se incluye el contrabando, delito que si bien no está siempre presente junto a la falsificación de marca, muchas veces lo acompaña.


“Pero ese monto es mucho más porque, lastimosamente, la cifra de incautaciones representa un bajo porcentaje de la cifra total”, contextualiza Soto.


Las consecuencias para los usuarios y la economía son varias: “Esta mercancía lo primero que produce es destrucción de empleo legal y formal, así como una competencia desleal. Porque estos productos pirateados y adulterados falsificados no reúnen ni las garantías ni los requisitos establecidos”, resume el representante gremial. 


Carlos Botero, presidente ejecutivo del Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda), coincide con el director ejecutivo de Fenalco Antioquia en que durante la temporada navideña “la usurpación de marcas y copia se incrementa” en el sector, aunque no tengan estudios específicos al respecto.


Comenta Botero que se trata de un fenómeno complejo, con varias aristas. Dio como ejemplo el hecho de que la marca de jeans Diesel es la más copiada en el país, con lo que toma relevancia el hecho de la participación nacional, y especialmente de Antioquia en el negocio de la piratería. 


Al respecto, agrega Soto: “En Colombia entra mucho producto adulterado sobre todo de China, pero en Antioquia hay falsificadores de gran calidad, reconocidos por organismos de investigación de Estados Unidos e Inglaterra”.


El abogado Juan Pablo Concha, socio de la firma Baker y McKenzie, especialista en tema de falsificación, comenta que el tema es un problema grave en la medida en que parte importante del lavado de activos se hace con la falsificación. “En los 80 se hacía trayendo los dólares en físico, ahora se hace con contrabando o con falsificación de productos”. Lo bueno, complementa, “es que hay mecanismos legales que le permiten a los titulares de marca atacar ese problema y las autoridades son conscientes del mismo, y están tomando acciones contundentes”. 



Algunos casos

Cifras oficiales sobre piratería o falsedad marcaria no se consiguieron en un organismo en particular. Varios tocan el tema en sus diversas aristas, entre ellos la Fiscalía que hace varias menciones en su informe de gestión 2014-2015. Entre sus casos relevantes relacionados a consumo masivo están:


el desmantelamiento de una organización criminal dedicada a la fabricación, comercialización y venta ilegal de  obras de literatura religiosa, de superación personal y minutas de hoja de vida.


La fabricación, distribución, comercialización y venta de prendas de vestir falsificadas, que se ejecutaba en Medellín, Bello, Envigado e Itagüí. Las marcas utilizadas sin autorización fueron Diesel, Americanino, Chevignon, Studio F, Levis y Tommy Hilfiger, entre otras.


También se menciona la desarticulación de una organización que operaba en Bucaramanga y Floridablanca, Santander, dedicada a la fabricación de bolsos y morrales entre otros, usurpando la marca Totto, que eran distribuidos en Santander y otras ciudades del país.