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La bestia está herida, pero
Autor: José Alvear Sanin
16 de Diciembre de 2015


Admirable el triunfo del pueblo venezolano contra una maquinaria aplastante. Sin medios, sin recursos económicos, con sus líderes encarcelados o inhabilitados y esperando el fraude anunciado por su gobierno.

Admirable el triunfo del pueblo venezolano contra una maquinaria aplastante. Sin medios, sin recursos económicos, con sus líderes encarcelados o inhabilitados y esperando el fraude anunciado por su gobierno. El resultado ha sido 62% de “malos”, según Maduro, contra 32%, probablemente de “buenos” y 3% de indígenas, que el gobierno de Caracas no sabe todavía calificar.


Aunque la bestia castro-narco-chavista ha quedado herida, la alegría no debe permitirnos bajar la guardia. El peligro continúa y, precisamente por el triunfo del pueblo venezolano, el riesgo es todavía más amenazante para Colombia. Por tanto, debo hacer algunas consideraciones: 


1. Ante la contundencia de las cifras, el fraude electrónico habitual no pudo consumarse. No es ningún secreto que el mindefensa, general Vladimir Padrino López, reculó y obligó a respetar la voluntad popular. Fisura significativa, pero este militar puede ser defenestrado en cualquier momento.


2. No olvidemos que, como tantos otros, Lenin ha enseñado que el poder depende del fusil. Mientras Maduro disponga de un ejército contaminado, seguirá acabando con su país.


3. La Asamblea Nacional, aunque el MUD tenga en ella las dos terceras partes, no dispone del fusil. Sus leyes pueden ser desconocidas, o violadas por un gobierno revolucionario y vengativo, o derogadas por un poder judicial putrefacto. Pocas horas después de las elecciones fueron incorporados al Tribunal Supremo doce magistrados comprometidos con la revolución. 


4. En cualquier momento, la Asamblea Nacional puede ser clausurada. Las revoluciones, con Napoleón, Lenin y Hitler, ofrecen numerosos ejemplos de supresión de los cuerpos deliberantes que se oponen al despotismo. 


5. Como Oppenheimer ha advertido, el gobierno puede activar el “poder popular” (copiado de Cuba), previsto en una ley vigente, que divide a Venezuela en 18.000 comunas en las que solo podrán votar los partidarios del régimen, para elegir un cuerpo legislativo superior a la Asamblea Nacional y que puede abolirla. 


6. La esperanza de Venezuela reside en el ejército. A pesar de la lamentable infiltración en él por cuadros cubanos y por la presencia del “cartel de los soles”, sería la única fuerza capaz de deponer la dictadura. 


7. Venezuela requiere un gobierno muy fuerte para salir del abismo en varios años de duro esfuerzo. Basta considerar lo que significaría dejar de regalar el combustible, eliminar los subsidios a alimentos que tampoco se consiguen y dejar funcionar las leyes del mercado. Además, durante los próximos años los precios del crudo seguirán muy bajos, agudizando los problemas fiscales.


8. Tampoco será fácil la recuperación de la convivencia en un país sometido a los “colectivos bolivarianos” de matones, asolado por los combos generados por el populismo y la miseria e invadido por el narcotráfico de las Farc. 


9. Cuba está de moda. Mr. Obama le tiende la mano. Recibe delegaciones europeas de ministros y de industriales, pero aunque el régimen quiere imitar a China, Cuba carece del potencial para un milagro económico: El mercado interno no tiene poder de compra. Los recursos naturales son exiguos. La población, escasa por 56 años de abortismo feroz, está envejecida.


10. El castrismo convirtió un país próspero en un organismo parasitario. A medida que la Venezuela exangüe se vea obligada a dejar de regalarles petróleo y de girar dólares por millares de médicos mal preparados y militares incrustados, La Habana tendrá que encontrar otro país que exprimir. 


11. Desde hace varios años los ojos de los Castro están fijos en Colombia. Por eso, el triunfo del pueblo venezolano significa un aumento del riesgo para nosotros. No es entonces por casualidad que gobierno y Farc nos amenacen con una “gran noticia” antes de navidad. Colombia no se merece el régimen castro-chavista que nos tienen preparado.


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El personaje del año: ¡Lilian Tintori, sin la menor duda!