Editorial

La Sociedad Parques del R韔
9 de Diciembre de 2015


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Devolverle la vida al Río Medellín era una obsesión de EPM hace más de tres décadas. Ideas como pescar algún día en esas aguas se empezaron a transmitir a la ciudadanía para crear conciencia sobre la necesidad de emprender acciones para descontaminarlo. La entidad había dado pasos como contratar en 1956 un estudio de saneamiento e iniciar en 1966 el plan piloto de alcantarillado, que se constituyó en la antesala del Programa de Saneamiento del Río Medellín, que a la fecha ha invertido más de $4,5 billones y tiene para mostrar la planta San Fernando, inaugurada en 2000, la planta de Bello, que operará en 2016, y la construcción de los interceptores para llevar las aguas residuales. Pero nada se decía sobre la forma de integrar ese río con la ciudad.


El Plan de Ordenamiento Territorial aprobado el año pasado marcó un giro en este aspecto. El río dejó de mirarse únicamente como receptor de aguas y eje de movilidad y se empezó a tratar como eje ambiental y de desarrollo urbano. A las franjas históricamente reservadas para el transporte multimodal se les añadió el reto de ser nuevo espacio público para una ciudad que se densifica en altura; el proyecto Parques del Río logrará esto y además derribará la barrera existente entre el río y la ciudad.


De manera simultánea, para articular las responsabilidades compartidas entre distintas entidades sobre la calidad del agua en el río y el cuidado de su cauce y retiros donde se ha instalado importante infraestructura para la movilidad, la Administración Municipal convocó a todas las entidades públicas y privadas que tuvieran alguna relación con el río, para firmar el convenio Nuestro Río, que en septiembre se materializó con la firma de un documento por parte de 17 organizaciones en representación de 5.500 entidades públicas, privadas, académicas y ciudadanas, a las que se sumaron Corantioquia, Cornare, EPM, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, el Metro de Medellín y la Alcaldía de Medellín. 


Mientras EPM avanza en las etapas de intervención sobre el caudal para elevar los niveles de oxígeno hasta que pueda resurgir la vida, el proyecto Parques del Río se materializa. Se hicieron los diseños en detalle del primer parque y un concurso internacional de urbanismo para la cadena de parques que abarca el proyecto de largo plazo. Con parte de los recursos del Fondo Medellín Ciudad para la Vida (resultado de la fusión Une-Millicom), se financió el primer tramo, contratado en dos etapas, la primera de ellas a punto de entregarse a pesar de las críticas que se le han hecho y que aunque han pretendido ser técnicas, no han pasado de ser políticas, puesto que no han apuntado ni a los estudios ni a los diseños, que están publicados en el portal de contratación pública -Secop-, sobre los cuales ni una de las 25 empresas que han participado en el proceso de selección para construcción o interventoría, han emitido observación técnica alguna. 


Lo que arrojó la expectativa de desarrollo del POT, el modelo de sostenibilidad ambiental de la cadena de parques y la visión sobre la integración del río a la ciudad, fue la creación de un modelo de gestión urbana que podría salir del ámbito de responsabilidad del Municipio y convertirse en el objeto de una sociedad autónoma. Fue este el origen de la Sociedad Parques del Río Medellín, presentada el pasado 26 de noviembre, y de la cual hacen parte, además del Municipio, con una participación del 24%; EPM, con el 33%; ISA, con el 33% y el Metro, con el 10%; todas ellas autorizadas de manera unánime por los miembros de sus juntas directivas.


La nueva Sociedad, que es de economía mixta, tendrá un gerente y una junta directiva con dos miembros por EPM y dos por ISA, uno por el Municipio y uno por el Metro, así como un integrante externo. Al ser todos los socios de capital público, será una entidad sometida a los organismos de control. Como gestor urbano, la nueva sociedad se va a encargar de ejecutar la totalidad del proyecto Parques del Río, respetando los cuatro principios que lo justifican: renovación urbana, movilidad, sostenibilidad ambiental y espacio público. Hará esto, además, sin comprometer dineros destinados a otras inversiones sociales, pues aparte del capital semilla que ponen los socios, la sociedad se encuentra habilitada para desarrollar diferentes instrumentos de gestión urbana que permitan que las millonarias inversiones pasadas en el río, así como las presentes y futuras en los parques, sean valorizadas y no queden en las arcas de urbanizadores privados. 


Se trata, pues, de cuatro frentes de trabajo de un proceso coherente con la visión de largo plazo de pasar de una ciudad industrial a una ciudad cada vez más atractiva como destino para vivir. La manera de hacerlo es consolidando una transformación urbana que garantice tanto la sostenibilidad ambiental como la movilidad (priorizando los modos masivos de transporte y los limpios como la bicicleta) y la generación de más espacio público. Es un proceso que, al igual que la recuperación del río, toma tiempo, más aún porque de fondo lo que se requiere es una transformación cultural, que demanda ejercicios muy disciplinados y rigurosos de planeación, como los que nos han traído hasta el presente, con pasos concretos como el POT, el convenio Nuestro Río, el Proyecto Parques del Río y, finalmente, la Sociedad Parques del Río.