Columnistas

A los nuevos ingenieros
Autor: Santiago Ortega
9 de Diciembre de 2015


Esta semana se grad鷄n varios de mis estudiantes y por eso quiero dedicarles a ellos, y a otros cientos de nuevos ingenieros, mi columna de hoy. Antes que cualquier cosa, felicitaciones.

Esta semana se gradúan varios de mis estudiantes y por eso quiero dedicarles a ellos, y a otros cientos de nuevos ingenieros, mi columna de hoy. Antes que cualquier cosa, felicitaciones. Convertirse en un profesional no es fácil,  deben sentirse orgullosos por lo que ustedes y sus familias lograron con esfuerzo.


Puede que lo sepan, pero la mayoría de las minucias técnicas que aprendieron en la Universidad son cosas secundarias en su aprendizaje. Lo verdaderamente importante es que adquirieron una estructura mental que los diferencia del resto; ustedes son profesionales en resolver problemas de forma efectiva, usando el racionamiento lógico como principal insumo. 


Esta forma de pensar los va a acompañar siempre, dedíquense a la  ingeniería o no, y es la herramienta más poderosa que tienen. Úsenla para fortalecer su sentido común, para entender el mundo, para no dejarse meter cuentos y para evaluar constantemente las relevancia de sus propios juicios. 


De ahora en adelante, ustedes solamente tienen que hacer una cosa: y es trabajar juiciosos. No tienen que convertirse en los mejores de los mejores, ni taparse de plata, sino hacer su trabajo bien hecho. Esto suena medio trivial, pero en el mundo en que vivimos y con lo fácil que es desenfocarse, es algo que siempre deben tener en cuenta.


Les cuento una historia. Cuando empecé el posgrado creía que me podía tragar el mundo entero y que tenía que ser una superestrella académica. Unos meses después, la inmensa carga de trabajo me tenía cuasi-destruido, entré en una crisis de estrés que me enfermó, tenía la moral por el suelo y la beca que me había ganado estaba peligrando. 


Por esos días, tuve una conversación con mi papá (ingeniero también) me que sirvió para sacudirme de presiones inventadas que yo mismo me había montado, y para asumir mis retos laborales de forma más madura. “Uno lo único que tiene que hacer es trabajar juicioso, sin mamar gallo, y haciendo su mejor esfuerzo. Así uno siempre queda tranquilo,” me dijo. “Si las cosas no salen, era porque había razones externas que no se pueden controlar o porque uno se enfrentaba a cosas más grandes que uno”.


Hay millones de cosas más grandes que ustedes. Entender esto es la manera de adquirir la serenidad necesaria para enfocar su trabajo de la forma más positiva, y generar los mayores impactos. Pero no se dejen amedrentar por lo grande, la ingeniería no es sino un conjunto de acciones y trabajos pequeños que se agregan para tener el tamaño que sea necesario. 


Si les da por medir el éxito que tienen, mídanlo en términos de las cosas que han tenido que sacrificar para lograrlo. Pero ojo, que la idea no es sacrificar más, sino sacrificar menos. Lo más importante que tendrán en la vida es la gente que los quiere, y ellos son más importantes que cualquier cargo que ostenten. Hay trenes de vida en los que no es bueno montarse.


El mundo al que salen hoy no va a ser el mismo en el que trabajaron sus papás, y no será el mismo dentro de 10 años.  Esta semana en París los líderes mundiales están definiendo como tendrá que cambiar nuestra economía entera frente a la amenaza del cambio climático. Sin ir muy lejos, si el proceso de paz es exitoso, la Colombia rural nos va a necesitar para llevarle bienestar a la población que teníamos olvidada.


La buena noticia es que su formación les permitirá diseñar cualquier solución, la mala noticia es que todavía les falta saber cosas que no se aprenden en la U. Para diseñar bien hay que entender, para entender bien hay que escuchar, y para escuchar bien hay que tener contacto con las personas. Cualquier persona, independiente de su nivel de formación, puede enseñarles algo. La interacción con la gente con visiones distintas es primordial para concebir soluciones que realmente sirvan. 


No queda sino desearles una vida laboral satisfactoria, que les permita retarse y llegar a niveles profesionales altísimos. Es imposible saber por cuál camino los llevará la vida, pero independientemente de su rumbo tengan en cuenta que ni la técnica por la técnica, ni el lucro por el lucro, tienen sentido. Acuérdense Ingenieros que ustedes trabajan es por la gente.


* Profesor Escuela de Ingeniería de Antioquia 


@sortegarango