Columnistas


Cada día más atractivo
Autor: Abelardo Ospina López
4 de Diciembre de 2015


El Metro dejó de ser sueño de los antiqueños: es una realidad que disfrutamos diariamente miles y miles de personas, pero no falta la pregunta, ¿será realidad su prolongación hasta la vecina e histórica ciudad de Rionegro.

El Metro dejó de ser sueño de los antiqueños: es una realidad que disfrutamos diariamente miles y miles de personas, pero no falta la pregunta, ¿será realidad su prolongación hasta la vecina  e histórica ciudad de Rionegro, como se prometió hace varios años?


No se tiene seguridad de que los usuarios puedan disfrutar de espacios públicos seguros y desplazarse serenamente a pié o en bicicleta, para que sea una solución real al problema del transporte y parqueadero, que serían complementarios y claro, requerirían recursos nuevos. Satisfactorio que desde la estación Universidad hasta la Industriales, Medellín cuenta con sectores para el comercio y la cultura, “a la sombra del viaducto”. Grato saber que, según encuestas, los estratos 3 y 4, fueron los de mayor número de proyectos para la solución habitacional, definidas en zonas cercanas al Metro.


Que ha forjado regocijos, nadie lo discute, porque –se ha dicho, “...un Metro en transporte... un millón de kilómetros en alegría y progreso...”. Sí, ha sido transformador, al cambiar el paisaje de la ciudad y abrir estaciones para funcionamiento general y zonas aledañas al medio, han recibido el impacto al convertirse en centros de interés general. (El sistema de ventilación, las barras verticales y horizontales, son algunas de las comodidades...).


Satisface recordar que sus conductores, son bachilleres, técnicos en electricidad o electrónica, seleccionados  luego de riguroso proceso, necesarios para reluciente labor.


¿Será cierto que en los alrededores de las  estaciones, ha quedado buena parte de la historia y la cultura del Valle de Aburrá? Sitios de interés arquitectónico y cultural, son hallables en las comunas que conforman la zona centro de Medellín.


Gentes de todas las edades, se maravillan cuando están cerca del medio, en el momento que lo ven pasar. Y ya saben que “la combinación de columnas y zapatas resistentes han hecho que el viaducto no ofrezca riesgos para ningún ciudadano”. Aunque suene como sabido, “todas las estaciones tienen los mismos elementos básicos para servir a los usuarios: accesos, taquillas, torniquetes, plataforma, entradas y salidas.


El uso de energía eléctrica, evita la emisión de ruido y gases contaminantes, en consecuencia, el Metro “posibilita que en ciertas zonas de la ciudad, disminuyan los llamados índices de contaminación atmosférica y auditiva”. Ha estado sembrando árboles a lo largo de su vía, que hacen parte de su paisajismo, además aportan estéticamente a la metrópoli, que mejoran a la vez, el clima de la misma.


Definitivamente, “ver rodar  el Metro, es sentir andando la pujanza de nuestro pueblo.