Columnistas


Reconocer: una puerta hacia transformar
Autor: María Victoria Angulo
4 de Diciembre de 2015


La semana pasada tuvo lugar la “Noche de los Mejores”, evento anual organizado por el Ministerio de Educación que busca exaltar públicamente a los estudiantes, docentes e instituciones que se destacan por su excelencia y calidad académica.

La semana pasada tuvo lugar la “Noche de los Mejores”, evento anual organizado por el Ministerio de Educación que busca exaltar públicamente a los estudiantes, docentes e instituciones que se destacan por su excelencia y calidad académica y que engalana, incentiva y reconoce el importante papel que cumple la educación para el desarrollo del país y dignifica la labor de quienes hacen posible la transformación de la educación y, como resultado, de las dinámicas sociales.


El premio cuenta con tres categorías: la institucional, que premia organizaciones dedicadas a la gestión del conocimiento empeñadas en alcanzar la calidad y fomentar la educación; la de buenas prácticas, que exalta experiencias docentes que, con metodologías y recursos diversos, generan trasformaciones relevantes; y la de estudiantes, que reconoce a los maestros becarios que se han destacado en las maestrías que cursan. Es decir, un reconocimiento a quienes día a día aportan al mejoramiento de los aprendizajes de nuestros estudiantes, muchas veces en condiciones difíciles, contribuyendo además a cumplir la meta de ser el país más educado en 2025.


Premiar buenas prácticas es reconocer la capacidad pedagógica de los maestros y su rol fundamental como transformadores de la educación, asunto clave cuando uno de los principales retos que enfrentamos en materia de calidad consiste en atraer a los mejores a esta profesión y en mejorar las condiciones para el aprendizaje, lo que exige un esfuerzo colectivo que vincule ambientes físicos y pedagógicos con familias, equipo docente y directivo, estudiantes y sociedad en general como corresponsables de empoderar a la escuela como dinamizadora de aprendizajes socialmente relevantes y como líder del desarrollo local. 


El estudio “Mejorar la Enseñanza y el Aprendizaje por Medio de Incentivos”, desarrollado por el Banco Mundial, muestra con evidencias cuantitativas que los incentivos en educación se han implementado con dos fines: atraer a profesionales altamente calificados al ejercicio docente; y resaltar y motivar la implementación de buenas prácticas que se traduzcan en mejoramiento académico, principalmente mediante la modificación de didácticas. Muchos de los incentivos otorgados en otros países no son exclusivamente monetarios y están dirigidos a incrementar el prestigio social de los maestros y a brindar oportunidades de formación continua que apalanquen y, por qué no, hagan más placentero el ejercicio docente. Otros ejemplos de incentivos exitosos en atraer a los más competentes son la estabilidad laboral y la disposición de pensiones, seguros de salud y de vida, entre otros.


En suma, un aspecto fundamental a tener en cuenta en las políticas de incentivos tiene que ver con “el ser” del maestro, su esencia, sus emociones, sus valores y los principios que lo motivan a hacer lo que hace y a tomar decisiones consecuentes con su propósito de vida. Así, se engrandece el trabajo que desarrollan con dedicación, esfuerzo, compromiso y coordinación para desarrollar los aprendizajes de los estudiantes en contextos diversos y multiculturales, lo que se refleja en su capacidad de comprender y enfrentar los desafíos de nuestra sociedad.


Como país, todos debemos aportar para generar las condiciones que permitan que la escuela pueda cumplir su rol de formación y generadora de crecimiento personal y social, y retomar la importancia de avanzar hacia el logro de ambientes dignos para el aprendizaje en diálogo con lo local y lo global. Los incentivos, como políticas de reconocimiento a una labor transformadora liderada por directivos, docentes y todos los que trabajan con pasión por la educación, cobran más sentido si nos unimos y hacemos manifestraciones más grandes y estructurales, de manera que estos días, noches o semanas por la educación sean verdaderamente un referente social que nos inspire para que la educación sea un tema de todos.


* Directora de la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos del sector empresarial, para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.