Columnistas


Alcalde Gaviria: equidad y vida
Autor: Alvaro T. L髉ez
1 de Diciembre de 2015


Siendo que falta ya menos de un mes para que termine el periodo de la administraci髇 local de An韇al Gaviria y que, adem醩, ya la ciudad ha elegido un nuevo alcalde, es hora de la rendici髇 de cuentas y de los balances.

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Siendo que falta ya menos de un mes para que termine el periodo de la administración local de Aníbal Gaviria y que, además, ya la ciudad ha elegido un nuevo alcalde, es hora de la rendición de cuentas y de los balances. Aunque el refrán dice que cada alcalde manda su año, su cuatrienio se puede corregir, es importante que una ciudad como Medellín mantenga el ritmo de modernidad, crecimiento y respeto por la vida que se ha impuesto en esta Administración, que retomó el camino hacia el lugar que le corresponde, luego de ocho años de vacuidad, desaciertos, soberbias y caprichos de dos administraciones que nos usaron para escalar, para alimentar sus egos y, nunca, para trabajar como se debe por la ciudad y sus gentes.


Los principios rectores del pensamiento político del Alcalde Gaviria, pudieran bien ser tenidos como los fundamentos del liberalismo moderno: vida y equidad. Vuelve a ser el hombre el epicentro de todas las políticas públicas. La vida del ser humano vivo y viable, se protege desde la primera infancia en procesos de formación física e intelectual. Pensar en el infante como el embrión del ciudadano para darle la formación que requiere un país en desarrollo, y darle a sus formadores y maestros la adecuada y continua capacitación, solo puede ser el producto de una mente que quiere y considera a su pueblo; eso es pensar en el futuro y es cumplir con las obligaciones constitucionales de las autoridades colombianas, dando bienestar a su pueblo.


Nuestra ciudad fue la más violenta del mundo. Campeaban por sus calles los horrores de una guerra sin sentido, pero con el propósito de la marcación de territorio de los malos. El mundo nos miraba con miedo, y todos ponían distancia. A las atrocidades de los violentos se sumaba la obra literariamente pobre, de cuanto oscuro personaje quiso darse tonos de escritor, exportando la mala imagen de nuestras miserias. Pero de los 368 casos de muertes violentas por cada cien mil habitantes de 1991, el Alcalde Gaviria deja un índice de 28.9 consolidado en 2014, con serias posibilidades de que terminado el año la tendencia sea hacia 20, que son cifras alcanzadas con las políticas implementadas teniendo como base la protección del ciudadano y las campañas de sensibilización en la materia.


Y en cuanto a la equidad, las cifras hablan solas. La pobreza baja considerablemente en esta Administración. Son hechos tangibles los que respaldan las cuentas que dicen que más personas y familias ahora son de clase media, abandonando la condición de pobreza. La pobreza extrema queda rayana en un poco más del dos por ciento, lo que permite pensar que otra buena administración la eliminará del todo. Políticas de innovación, apoyo para el empleo y de seguridad, han hecho posible que el coeficiente Gini varié positivamente en nuestro favor. En lo social, ha sido exitoso el Alcalde Gaviria. Medellín vuelve a ser el mejor municipio de Colombia, el más premiado, el más imitado, el más respetado, por sus políticas sociales de inclusión y respeto.