Antioquia

Se necesitan campañas de prevención continuas
Autor: Isabel Vallejo Jimenez
30 de Noviembre de 2015


La psicóloga Liseth Murillo, en entrevista con ElMundo.com, explica los por qué de que, en algunos casos, las campañas de prevención del uso de pólvora no surten el efecto esperado en la comunidad.


Foto: EL MUNDO 

La alborada se hace en la ciudad para recibir a diciembre. Se realiza entre las 12:00 m.. y las 2:00 a.m., en todas las comunas de la ciudad. 

digital@elmundo.com / @BelVJ


-¿Por qué si los padres de familia, jóvenes y hasta niños saben de las consecuencias del uso de la pólvora, la siguen utilizando y continúan los casos de quemados por su causa en cada diciembre?


Hay varios asuntos en los que el ser humano se ve abocado al peligro y, sin embargo, continúa realizando esas actividades prohibidas, así ponga en peligro su ser. En el caso de la pólvora, este ejercicio implica hacer parte de, se trata de una identificación con el otro, del ser aceptado socialmente. Es un tema absolutamente cultural.


-Toda la información preventiva que es transmitida y emitida por los medios de comunicación sobre el uso de la pólvora parece no ser suficiente, ¿qué hace falta para que haya más efectividad?


Hay poblaciones en las que esas campañas tienen eco y asumen prácticas de prevención. La pregunta es por qué hay comunidades que pasan esa información por alto. Considero, entonces, que falta más continuidad en las campañas, que no solo sean en noviembre sino durante todo el año. Es difícil llegar el penúltimo mes del año con una serie de consejos que van, quizás, en contra de las tradiciones y prácticas sociales de una población.


-¿Qué decirle a las comunidades en las que quemar pólvora es una tradición?


Que busquen otra manera de divertirse, que los padres de familia inviten a sus hijos a pasar el tiempo de ocio de otra manera, que se den mejores percepciones de la importancia del autocuidado y de la responsabilidad familiar. Por ejemplo, el tema de la alborada del próximo 30 de noviembre, es una excusa para pasarla bien y la actividad es aceptada socialmente. Hay que empezar por cambiar, poco a poco, esos hábitos comunitarios.


-Que se sigan presentando casos de quemados con pólvora ¿tiene que ver con la educación y la economía de las personas, del contexto en el que se desenvuelven?


La educación está bordeada por el autocuidado de sí mismo y en los lugares donde más se generan este tipo de prácticas, según varios estudios, viene precisamente de la cultura de los jóvenes que se reúnen en las esquinas, de los retos entre ellos. Las claves para bajar los índices de quemados están en involucrar de forma más activa y participativa a la comunidad en los procesos de prevención y que las campañas, como ya lo dije, sean continuas.