Política

Conservatives, upside down
Conservadores, patas arriba
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
27 de Noviembre de 2015


De ser hace cuatro años la mayoritaria fuerza electoral en Antioquia, hoy los conservadores están relegados aun tercer lugar en votación.


El 2014 y este 2015, durante los cuales se desarrolló el ciclo electoral colombiano, no fueron dos años buenos para el conservatismo de Antioquia y el futuro no pinta despejado por las peligrosas grietas internas entre sus matices.


El año pasado perdió curules para el Congreso de la República, este año también disminuyó su presencia en la Asamblea de Antioquia y el Concejo de Medellín, y no tuvieron candidatos propios y competitivos para los dos premios gordos como son la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia, pese a tener una dirigencia renovada para intentar, al menos, batallar por ellos en las urnas.


El gran problema para los azules antioqueños se llama el uribismo, el cual engordó burocráticamente a este partido durante los ocho años de Presidencia de Álvaro Uribe Vélez, pero quien después con sus propios proyectos políticos, primero con el Partido de la U o santismo del cual se divorció, y ahora con el Centro Democrático, CD, ha sido un karma para el conservatismo y su estabilidad electoral, sobre todo en Antioquia, toda vez que importantes matices azules optaron por trastearse para esa nueva tendencia uribista.


Sobre todo emigraron para el CD corrientes electorales conservadoras tan importantes en votos como la valenciocracia y el ramismo, lo que lesionó fuertemente la  caja de este partido en la región.


En los últimos cinco años pasaron de siete representantes a la Cámara a sólo tres, de siete diputados a cuatro y de cuatro concejales de Medellín a tres.


La pérdida en votos también fue muy sensible por ese traslado de dirigentes hacia el uribismo.


En el 2010 los conservadores tuvieron un impresionante incremento electoral al registrar para la Cámara por Antioquia 374.000 votos, caudal que el año pasado se desinfló en casi 150.000 sufragios y pasar del primer lugar en votación al tercero en el 2014.


Lo mismo ocurrió para la Duma seccional, toda vez que de 340.000 votos se bajaron a 226.000, o sea, se perdieron 114.000 electores en un cuatrienio.


En el caso del Concejo de Medellín el descenso en votos fue de 22.000, puesto que en las elecciones del 2011 la lista única conservadora obtuvo en total 92.000 votos y en octubre pasado casi 70.000.


Hoy el conservatismo antioqueño quedó relegado a un tercer lugar superado por uribistas y liberales, y aventajando por muy poco margen a los santistas de la U. en el departamento más importante para esa colectividad.


Los matices azules


Como por arte de magia o por culpa del uribismo, del escenario político antioqueño desaparecieron las acostumbradas denominaciones políticas conservadoras del  Coraje, del Equipo Colombia o el ramismo y los Pinochos o el Progresismo azul.


Hoy hacen política azul en el departamento unas cinco tendencias conservadoras totalmente nuevas, pero con dirigentes de antes y con algunos personajes nuevos, producto de la inexorable renovación humana.


Por un lado está el conservatismo de Bello que pasó a llamarse la Casa Suárez y en el polo opuesto del Valle de Aburrá apareció el conservatismo de Itagüí, estas dos las más fuertes vertientes de esa colectividad, entre las cuales sobreviven el equipo del senador Juan Diego Gómez Jiménez y su tío Pedro Jiménez, el recién creado Conservatismo en serio y un matiz que se mueve al vaivén de su mecenas, el empresario Manuel Santiago Mejía, también muy cercano al uribismo.


De acuerdo con los resultados electorales del 2014 y de este 2015, se consolidó políticamente el conservatismo de Itagüí, el cual acaba de propinar una victoria muy amplia en la lucha por la Alcaldía de esa ciudad del Aburrá Sur.


De ese sector conservador se proyecta para el futuro político el alcalde saliente Carlos Andrés Trujillo, a quien le están insinuando que aspire al Senado y retrase sus aspiraciones a la Gobernación. El año pasado lograron la elección de la senadora Nidia Marcela Osorio y de los representantes a la Cámara, Nicolás Albeiro Echeverry y Horacio Gallón. Pero el primero ya se marchó y el segundo como que también emigró.


En la Asamblea de Antioquia eligieron dos de los tres candidatos que aspiraron, pero se quemaron para el difícil Concejo de Medellín, al cometer el imperdonable error de sacar dos candidatos.


La Casa Suárez está viviendo por estos días momentos muy complicados por los nuevos líos judiciales de su gran mentor, el exsenador Óscar Suárez. Pero como equipo político sigue muy sólido. Conservaron estrechamente su nicho en la Alcaldía de Bello, tienen senadora y representante a la Cámara, y acaban de elegir diputado y concejal de Medellín, con Carlos Ríos y Carlos Alberto Zuluaga.


El grupo del senador Juan Diego Gómez perdió la Cámara el año pasado, pero se acaba de recuperar en las elecciones de octubre y eligió diputado y concejal de Medellín. Sin embargo, la embarraron al apoyar al hoy derrotado fajardismo para la Gobernación de Antioquia y desestimar a su viejo socio Luis Pérez.


El nuevo Conservatismo en Serio acaba de sufrir un duro revés en su debut electoral. Fracasaron en llevar a la Asamblea y al Cabildo a John Jairo Berrío y a Carlos Bayer, lo cual es una señal de peligro para el futuro político de su único corporado, el legislador en la Cámara, Nicolás A. Echeverry, y también para su socio Carlos Mario Montoya.


El sector del empresario Manuel Santiago Mejía fue un completo fracaso en octubre pasado.



Pobre presentación

El conservatismo antioqueño tuvo una muy lánguida presentación electoral en las elecciones para la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín, cargos para los cuales no contaron con candidaturas únicas como en otras épocas.


Para el caso de la Gobernación comenzaron un interesante proceso con varios candidatos, pero los recelos entre los matices azules y las dudas frente a algunos de los aspirantes, dio al traste con las opciones de Carlos Mario Montoya, César Eugenio Martínez, Marta Ramírez, al tiempo que una Convención ungió como candidata a Eva Sánchez, quien declinó luego a favor de Luis Pérez, a quien apoyaron la mayoría de los grupos azules, menos el del senador Juan Diego Gómez.


Para la Alcaldía de Medellín el fracaso fue estruendoso y masivo porque los azules se hundieron electoralmente, como casi todos los políticos, con la aspiración de Gabriel Jaime Rico.