Palabra y obra

Artomatic 2015, an experiment that always works
Artomatic 2015, un experimento que siempre funciona
27 de Noviembre de 2015


El artista y curador Félix Ángel resalta los logros de este certamen norteamericano, que suma a su reflexión sobre la importancia de que en Medellín se realice una fiesta de las artes plásticas.


Félix Ángel 


Artista Curador


Whasington (EE.UU.)


Con una multitud de 1.500 personas,  abrió sus puertas al público, el pasado 30 de octubre, en las afueras de Washington (Estados Unidos), la nueva edición de Artomatic, la mega-exposición artística ingeniada por George Koch y un grupo de amigos, que brinda la oportunidad de exponer públicamente a cualquier creador su trabajo en compañía de otros cientos de ellos, sin distinción de tendencia, estilo, técnica, raza, religión, partido político, estatura y calidad. No existe otra iniciativa similar en Washington.


La muestra es ecléctica y en ella se ve de todo, desde realizaciones excelentes a soluciones peor que malas, pero es el público quien tiene la última palabra. La pasada edición fue visitada por 75.000 personas.


Artomatic no tiene regularidad establecida, porque está sujeto a la disponibilidad de un edificio de varios pisos que por alguna razón ha quedado vacío, está en proceso de ser demolido,  o quizás a punto de terminar su construcción. Es importante que el edificio tenga intactos todos los elementos de infraestructura para poder atender las demandas de los artistas y resulte cómodo para los visitantes; debe estar cerca de una estación del Metro, tener suficiente espacio de parqueo, seguridad, y accesos peatonales y vehiculares. 


La fórmula del éxito de Artomatic  –si es que existe alguna-, es simple. No hay curadores. Cualquier artista puede inscribirse con una mínima cuota que se utiliza para cubrir los costos de materiales y producción (paneles, electricistas, equipos de sonido).  Ninguno de los organizadores recibe sueldo. Los artistas deben colaborar con diez horas mensuales de su tiempo en la vigilancia y asistencia al público, y participar en la instalación de su trabajo. Las ventas se hacen directamente entre el cliente y el artista, sin intermediario, al igual que cualquier otro contacto. No hay comisiones para nadie.


El propósito de Artomatic es fortalecer los lazos entre la comunidad de creadores, darles oportunidad para confrontar su trabajo, estimular la dialéctica y el conocimiento entre el público. Se programan talleres y conferencias sobre todo tipo de actividades que intervienen en la profesionalización de los ejercicios artísticos: desde cómo aprovechar nuevas metodologías, hasta consejos de expertos establecidos en el campo creativo, económico, e institucional.


Con meses de anticipación, la junta directiva organiza equipos interdisciplinarios con supervisores, todos voluntarios, ejecutan las diversas labores con la precisión de una ensambladora de automóviles. Desde presidentes de industria hasta amas de casa participan en este esfuerzo colectivo, que es una gran celebración de las artes y una oportunidad única para quienes se ocupan y disfrutan de ellas. Al igual que el coleccionista neófito o veterano, los museos y las galerías envían a sus curadores para ver “qué encuentran” y qué recomiendan. Las ventas son profusas, y algunos participantes terminan tomados por galerías, clubes y negocios similares, según el caso.


Una comunidad de artistas que puede trabajar mancomunadamente sabe que los beneficios individuales como el respeto hacia la profesión por parte de la afluencia y el interés de los especialistas son resultado del esfuerzo combinado. La consecuencia  es una gran fiesta del arte, que a lo largo de los años ha creado oportunidades para un sinnúmero de artistas, y es celebrada por las autoridades de la ciudad y municipios aledaños con los brazos abiertos.  El evento de este año permanecerá abierto hasta el 12 de diciembre.