Columnistas


¿Quiénes son los criminales que Santos quiere indultar?
Autor: Eduardo Mackenzie
26 de Noviembre de 2015


El Gobierno de Juan Manuel Santos anunció que otorgará el indulto a 30 guerrilleros de las Farc que se encuentran en las cárceles del país cumpliendo penas de prisión por el delito de rebelión.

El Gobierno de Juan Manuel Santos anunció que otorgará el indulto a 30 guerrilleros de las Farc que se encuentran en las cárceles del país cumpliendo penas de prisión por el delito de rebelión. Tal anuncio ha sido recibido con indignación por la mayoría de los colombianos. Las encuestas que la prensa está haciendo en sus páginas web son todas unánimes: la ciudadanía rechaza el nuevo paso de Santos hacia la capitulación definitiva ante el narco-terrorismo.


Una parte de la prensa escrita, la más cercana al gobierno, insiste en un punto: que entre los 30 de las Farc que gozarán de esa medida “no hay recluidos por delitos graves”. Sin embargo, nadie sabe si ello es cierto. Ni el gobierno, ni la prensa adicta a éste, han publicado la lista de los individuos que serían beneficiados con tal excarcelación. “Se trata de guerrilleros que tienen condenas en firme por delitos de rebelión y algunos delitos conexos a éste como el porte ilegal de armas, municiones y el porte ilegal de uniformes”, señaló el ministro de Justicia Yesid Reyes Alvarado.  Éste agrega que no dará los nombres de esos individuos “por razones de seguridad” y que “mantendrá en reserva el nombre de las cárceles de donde saldrán”.  La prensa corrompida por el dinero oficial tragó entero ese embuchado. Se contenta con lo que dice el Gobierno acerca de esa lista. Esa prensa no hace periodismo. Transmite lo que dice el gobierno y presenta eso como una “noticia”. Qué vergüenza.


Mientras no se sepa con nombres y apellidos quienes serán indultados, nadie tiene derecho a repetir la desinformación del Gobierno, o sea, que esos presos  no han sido condenados por “delitos graves”. Es indispensable conocer los nombres de los  guerrilleros que Santos quiere dejar en libertad para saber quiénes son las víctimas que dejaron en su camino esos matones encarcelados. Las víctimas han sido siempre los olvidados del falso proceso de paz. El indulto y la forma secreta (una vez más) que pretende darle a eso confirma el poco respeto que Santos tiene por las víctimas del terrorismo de las Farc.  


Los delincuentes que Santos quiere indultar sí han cometido delitos graves. Decir lo contrario es  desinformar a la gente y burlarse de las víctimas. ¿Desde cuándo un miembro de las Farc es sólo un  tipo que porta un arma, lleva municiones y tiene un uniforme? El ministro Reyes hace una descripción falsa de lo que son los miembros de las Farc y de la gente que ha sido condenada por cometer acciones criminales en nombre de las Farc o bajo la disciplina de las Farc.


Un hombre que recorre montes, veredas y caminos armado hasta los dientes y respaldado por otros hombres armados no lo hace sin cometer forzosamente otros delitos: el siembra la intimidación y el terror e imparte la muerte a sus compatriotas. Son delitos graves. Santos y Reyes fabrican una visión absurda de esos criminales. El solo hecho de ser un subversivo armado es ya un delito grave.  


Todo guerrillero de las Farc ha contribuido directa o indirectamente a emboscar y asesinar militares y policías, a sembrar minas antipersona, a secuestrar civiles o uniformados, a destruir poblados y viviendas campesinas. ¿Cuál es el guerrillero de las Farc que no ha ayudado, directa o indirectamente, a extorsionar personas, a robar ganado, a ocultar personas secuestradas, a reclutar niños por la fuerza o mediante engaños, a procesar y traficar droga, a contrabandear armas y explosivos? ¿Dónde está ese guerrillero angelical que sólo es un “rebelde” con un fusil que jamás utiliza?


Solo un degenerado moral puede tratar de quitarle el carácter criminal a la actividad diaria de los bandidos de las Farc.


El indulto que Santos pretende sacar adelante es un nuevo acto sin contraprestación alguna que pondrá en peligro la vida y los bienes de millones de colombianos. Las Farc no prometen cesar su actividad violenta. Su “cese al fuego unilateral” es una impostura. Santos saca del cubilete esa idea de indultar precisamente en el mismo momento en que el país descubre que las Farc están arreciando el cobro de “vacunas” (extorsiones) a los habitantes del Caquetá y que pretenden robarle un millón de pesos a cada finca de más de 20 hectáreas.  La prensa informa que si las víctimas de tal extorsión no entregan ese dinero los terroristas les roban el ganado que encuentran en las fincas.


El indulto de Santos viene a ser así un premio a esa nueva ola de brutalidades de las Farc.


Los asesores de Santos tratan de ocultar este aspecto. Apelan al recurso de darle un barniz de legalidad a esa nueva arbitrariedad diciendo que el gobierno tiene las “facultades constitucionales y legales” para conceder indultos. Eso es parcialmente cierto. Santos tiene la facultad de indultar, como la tiene el Congreso, pero no está facultado para alterar el orden público con indultos que reforzarán a las bandas criminales. Tampoco puede conceder indultos que  alteren la responsabilidad que los favorecidos “respecto de los particulares”. (art. 201 de la Constitución Nacional).  ¿No hay una responsabilidad directa entre una o varias acciones guerrilleras y los perjuicio causados a las víctimas?


El indulto sería otorgado a una organización que no se ha desmovilizado, que sigue utilizando la violencia, que anuncia que no entregará las armas, que no aceptará pagar un día de cárcel por sus crímenes y que no renunciará a su ideología de imponer un sistema dictatorial mediante la fuerza. Los indultados irán directamente a reforzar las columnas y escuadras clandestinas de las Farc. Los indultados no son personas autónomas. Están bajo el control de las Farc. La radicalización de ese personal carcelario es bien conocida.


Otros gobiernos colombianos han acudido al indulto para consolidar verdaderos procesos de paz, como el que hubo tras el plebiscito de diciembre de1957, cuando  las guerrillas liberales y conservadoras se desmovilizaron para permitir la creación de un nuevo sistema político, el Frente Nacional. El indulto vino después de la entrega de armas, no antes.


El objetivo de las Farc es mucho más vasto. Se han dedicado maniobrar a Santos para que éste ponga en libertad, mediante engaños, no a una parte sino a todos los terroristas encarcelados, sin excluir a los más grandes criminales, autores de crímenes de guerra y de lesa humanidad. El subterfugio consiste en presentarlos como presos “enfermos” que merecen “adecuada atención” médica. El ministro Reyes ya dio los primeros pasos para cumplirle a Timochenko. “Se van a revisar las condiciones de salud de los guerrilleros presos y se van a hacer brigadas de salud. Este grupo subversivo ha manifestado algunas inquietudes sobre la forma en que están siendo atendidos en las diferentes cárceles del país”, reveló el ministro de Justicia.


Santos, quien no ha hecho sino acatar las instrucciones de las Farc durante el “proceso de paz”, tragará ese nuevo sapo de sacar a los delincuentes más feroces con la disculpa de hacer un “gesto de construcción de confianza” entre el Gobierno de Santos y las Farc.  La paradoja es que mientras Santos les ruega a las Farc que tengan más confianza en él, el pueblo colombiano se siente más y más abandonado por el presidente. Santos está tirando mucho la cuerda. De pronto se le rompe y vaya uno a saber qué efectos tendrá eso.