Columnistas


Ni choque de civilizaciones ni guerra mundial
Autor: David Roll
26 de Noviembre de 2015


Fue Samuel Huntington, en su c閘ebre libro El Choque de las Civilizaciones, quien primero dijo al principio de los noventa que el fin de la Guerra Fr韆 no era el comienzo de la paz mundial largamente esperada, sino de una nueva forma de guerra.

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Fue Samuel Huntington, en su célebre libro El Choque de las Civilizaciones, quien primero dijo al principio de los noventa que el fin de la Guerra Fría no era el comienzo de la paz mundial largamente esperada, sino de una nueva forma de guerra, entre culturas. Por ello se habla de choque de civilizaciones cada vez que ha habido un atentado grave en Occidente por parte de terroristas, siendo los más sonados pero no los únicos los de Nueva York, Madrid, y los dos de París. Ya el 11 de septiembre de principios de siglo muchos anunciaron que se trataba de una profecía cumplida, aunque el propio Huntington dijo que eso era un enfrentamiento entre civilización y barbarie y no entre culturas. De todos modos el término continuó siendo usado aunque muchos otros señalamos que se trataba más de un “choque de exageraciones”, y lo demostrábamos con argumentos contundentes (ver capítulo correspondiente en mi libro Guerra fría, cenizas calientes en www.davidrollvelez.com). Quince años después, luego de otros atentados y sobre todo del más reciente y escalofriante, la pregunta se vuelve a hacer, y la respuesta, a pesar de todo, es la misma: no hay ni choque de civilizaciones ni tercera guerra mundial. Los argumentos de entonces siguen siendo válidos hoy en día, aunque los defensores del sistema democrático estemos aterrados por ese nuevo reto que se le presenta al modelo político triunfante en el siglo XXI, luego de doscientos años de esfuerzos para crearlo, difundirlo y perfeccionarlo a unos niveles bastante aceptables como los que tiene hoy en día a pesar de sus falencias. Y no hay choque de civilizaciones porque siguen siendo válidos los contraargumentos que dieron los expertos en estos temas en la revista Foreing Affairs, por la misma época en la que Huntington escribió el libro con esa frase apocalíptica. Aparte de ideas rarísismas, como la de que los chinos se unirían con los árabes contra Occidente por ser confucianos, el punto central de Huntington en el libro es la imposibilidad de resolver asuntos culturales y religiosos, como sí era viable cuando los temas eran ideológicos (fin de la guerra fría), económicos (Unión Europea)  o fronterizos (casi todo el mundo actual). Según él, la globalización acercará tanto a las culturas diversas que los conflictos serán inevitables, lo que sumado a la proliferación de armas de la posguerra fría y a la diferencia sobre el concepto de los derechos humanos, hará que se enfrenten musulmanes contra cristianos, con diferentes alianzas a lado y lado. Esto está muy bien para películas de ficción, y muchos se sugestionarían con ello luego de las terribles escenas que todos vimos en televisión. Pero lo cierto es que los musulmanes no están unidos entre ellos y menos contra Occidente o contra los “cristianos”. De hecho, la guerra en Siria e Iraq, aunque tiene mucha complejidad y demasiados actores para explicarla en breves palabras, es más bien un enfrentamiento entre musulmanes de diferentes corrientes, entre ellas los chiitas y los sunitas, que ha trascendido las fronteras. Es decir, el panarabismo, o unión de los pueblos árabes, cuya mayoría es musulmana, ha fracasado varias veces, desde que lo intentó primero el egipcio Nasser, y falló luego con el reconocimiento de algunos países árabes del Estado de Israel, y finalmente con la división de los árabes frente a las guerras del Golfo. Esta unión no es inviable históricamente, y aunque puede ser deseable para conjurar el terrorismo, a mediano plazo no parece posible ni como peligro ni como solución. En cuanto a la idea más cinematográfica de los musulmanes del mundo unidos contra Europa y Estados Unidos, es un hecho imposible. Empezando porque el país con más musulmanes es Indonesia, que está lejísimos de la zona del conflicto y no tiene nada que ver con los árabes; siguiendo con el hecho de que los iraníes, que tampoco son árabes, son chiitas enemigos actualmente del poder sunita que lidera el autollamado Estado Islámico. Pero lo más importante contra la idea de un choque de civilizaciones, o una guerra mundial entre musulmanes y cristianos, es que la inmensa mayoría de los musulmanes del mundo está en contra de los actos terroristas, como lo demuestra la masiva campaña mundial que ellos difundieron desde antes del último atentado, con el eslogan: “No en mi nombre”. Además, cualquiera que haya ojeado el Corán o visitado algún país musulmán lo tiene que tener claro sin ninguna explicación adicional: son pacíficos por naturaleza y por convicción religiosa.


Profesor Titular Universidad Nacional