Política

Those burned at the polls
Los quemados en las urnas
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
20 de Noviembre de 2015


Importantes y conocidos políticos, que no lograron su elección, son atendidos hoy en el pabellón de quemados.


Como toda actuación o acción humana, las elecciones producen alegrías y grandes tristezas, dejan enormes satisfacciones y también profundas frustraciones, al igual que candidatos elegidos y muchos quemados, como se denomina coloquialmente a los que no logran conseguir con votos los puestos y las curules.


Tras los comicios de autoridades locales del pasado 25 de octubre, en el argot popular se escucha que aumentó el uso de la vaselina para curar las heridas y que hay un alarmante hacinamiento en el pabellón de quemados.


Y con base en los escrutinios finales de la votación en Antioquia y Medellín, los políticos o aspirantes que resultaron más chamuscados fueron los fajardistas o seguidores del gobernador saliente Sergio Fajardo Valderrama.


Después de quince años de una enorme presencia y protagonismo político y público, con tres grandes victorias, dos de ellas en la Alcaldía de Medellín y una en la Gobernación, este proyecto político, que nació bajo el rótulo de Compromiso Ciudadano, ardió por completo en las urnas.


Sus candidatos a la Gobernación de Antioquia y a la Alcaldía de Medellín se achicharraron. El ingeniero Federico Restrepo Posada nunca logró a lo largo de la campaña electoral levantar el entusiasmo de su jefe político, el gobernador Fajardo, quien hace cuatro años barrió en las urnas.


Sólo alcanzó el tercer lugar en votación y como gran ironía los fajardistas perdieron con su peor contrincante, el hoy mandatario regional electo Luis Pérez Gutiérrez.


Además esta derrota regional podría tener graves secuelas en los proyectos políticos nacionales de Sergio Fajardo, de quien se asegura sería opción electoral presidencial en el 2018, pero ya sin ninguna manito desde el Ejecutivo en su propio territorio.


Y la otra chamuscada la sufrieron para la Alcaldía de Medellín con Alonso Salazar. Para ese cargo cometieron  muchísimos errores y dieron muchos bandazos en la campaña, lo  que al final contribuyó a hundir la aspiración del exalcalde del periodo 2008-2011.


El agridulce uribista


Aunque no de la gravedad del fajardismo, los uribistas antioqueños también presentan quemaduras sobre todo por la imposibilidad de no haber logrado siquiera uno de los dos más importantes cargos que estaban en juego en las elecciones pasadas: la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín.


El uribista Centro Democrático confirmó en octubre pasado las mayorías electorales en Antioquia y su capital, y que ya habían alcanzado en marzo del 2014 con los impresionantes guarismos obtenidos para la Cámara de Representantes con más de 360.000 votos, incluso también para el Senado, toda vez que en este departamento sobrepasaron los 400.000 sufragios.


Pero sus candidatos a la Gobernación y a la Alcaldía, Andrés Guerra y Juan Carlos Vélez, pese a un gran esfuerzo de promoción, no lograron ratificar las victorias en la Duma y el Cabildo, y quedaron cojos de poder porque ocuparon los segundos lugares en la lucha democrática por esos puestos.


Pero si el uribismo presenta quemaduras de primer grado, partidos como el Liberal, el Conservador y hasta el de la U también fueron alcanzados por las llamas, pues por el  melancólico espectáculo que dieron en la campaña, en la que imperaron los intereses personalistas, las envidias y hasta odios, resultaron muy lesionados al seguir perdiendo fuerza entre el electorado, producto de su equivocaciones, pésima conducción y a la carencia de nuevos liderazgos.


Fuego en la Duma


Pero también trajinados y conocidos políticos ardieron en la voracidad del fuego electoral del 25 de octubre, como aspirantes a la Asamblea de Antioquia y al Concejo de Medellín.


Las dos principales víctimas de las llamas fueron los curtidos dirigentes liberales Héctor Jaime Garro Yepes y Adolfo León Palacio Sánchez.


Tras varios años de ser protagonistas principales de debates en la Asamblea de Antioquia, se trazaron la meta de seguir sus carreras políticas en el Concejo de Medellín, pero fracasaron en su intento, pese a ser buenos electores.


Lo contradictorio de esta quemada, es que sus fórmulas a la Asamblea de Antioquia, precisamente para sustituirlos en el próximo periodo, conquistaron sus curules con altas votaciones, lo que lleva a preguntar qué fue lo que pasó en Medellín, situación que conduce a inferir y a confirmar que la competencia por las 21 curules del Cabildo de la ciudad es muy difícil y disputada.


Caso contrario lo vivió el concejal de Medellín, Santiago Martínez, quien se trasteó para la Duma, a donde llegó con cierta holgura.


Otro político que sucumbió al incendio y la vorágine electoral fue el liberal Rodrigo Mesa Cadavid, el diputado más antiguo, quien pagó su inexplicable bonche con sus antiguos socios del Liberalismo de Envigado y le dirá en diciembre a una larga estada en la Asamblea Departamental.


También se están untando vaselina los actuales diputados Jorge Humberto Echeverri, David Jaramillo, Edinson Muñoz y Rubén Darío Naranjo, quienes resultaron abrasados por el fuego, al no confirmar su reelección.



Dolorosa incinerada

El abogado liberal y concejal de la ciudad, Carlos Mario Mejía Múnera, estuvo a punto de salvarse de las llamas, pero pese a su gran esfuerzo para contabilizar 10.000 votos, una cifra muy alta para el Concejo de Medellín, se quemó dolorosamente en la puerta del horno.


Y también salieron en ambulancia hacia el pabellón de quemados los concejales en ejercicio Juan Felipe Campuzano, Carlos Bayer, María Mercedes Mateos, Carlos Mario Uribe y Roberto Cardona, quienes fueron pasto de las llamas.