Palabra y obra


¿De qué color es lo negro?
20 de Noviembre de 2015


Reflexiones de la autora sobre su investigación Liliana Angulo: Retratos en Blanco y afro, producto de la Beca Nacional de Monografías de Artistas Colombianos del Ministerio de Cultura, que está disponible en la web: https://goo.gl/3yizNx


Foto: Cortesía 

Imágen de la serie Negra menta de Liliana Angulo que consta de 18 fotografías en color (2013).

Si Dios fuera negro mi compay/ todo cambiaría/ fuera nuestra raza mi compay/ la que mandaría. Negro el presidente/ y el gobernador/ negro el abogado/ y negro el doctor compay. Negra la azucena/ y negra la tiza/ negra Blanca Nieves/ negra Monalisa compay”.


La letra de la canción del puertorriqueño Roberto Anglero es un inventario de la exclusión. Su melodía pegajosa condensa una verdad de a puño: el racismo estructural de América Latina, donde lo afro ha estado excluido proverbialmente de las esferas del poder político, científico, y religioso. Por supuesto, también lo negro ha sido sacado del sistema estético: sólo si Dios fuera negro, es decir, si los afrodescendientes detentaran el poder, Blanca Nieves y Monalisa, que son las formas de la belleza por antonomasia de la supremacía blanca, podrían ser mujeres negras.


Porque, no nos dejemos engañar por la nueva reina de belleza de Colombia, cuyo éxito radica precisamente en las estrategias para desviarse del canon corporal afrodescendiente (pelo lacio, piel aclarada, etc.) de la mayoría de mujeres del departamento que representa. Los imaginarios nacionales están todavía lejos de aceptar a lo afrodescendiente como símbolo universal de lo colombiano. Ellos continúan siendo en los relatos oficiales “el otro”, ya sea degradado o, en el mejor de los casos, exótico, como en el caso de las modelos de Colombiamoda.


Es que Dios no es negro, ni los presidentes (el único que existió en Colombia, Juan José Nieto, ha sido borrado de la historia oficial), ni la belleza. Y por supuesto, tampoco la imagen. Es precisamente este inventario de la exclusión de lo afro en la cultura visual colombiana el tema de la artista bogotana Liliana Angulo, quien, a propósito, se encuentra participando actualmente en el Encuentro Internacional de Arte de Medellín MDE15. 


Su obra está inmersa en las problemáticas relaciones tejidas entre cuerpo, representación, control social y visual, con el componente adicional y novedoso de sus reflexiones sobre las articulaciones entre sexismo y raza en nuestro contexto.


Los cuerpos que ha mirado y representado Angulo son poco ejemplares, no universales y apenas humanos para una perspectiva occidental, colonial y patriarcal. En series fotográficas como Negro utópico,  Negra menta o Mambo negrita, entre otras, se centra en mujeres (cuerpo periférico frente al universal masculino), que no aspiran a ser deseables en los términos del juego visual androcéntrico (primera herejía), que además son afrodescendientes (segunda herejía) y, por si fuera poco, son populares (tercera herejía), completando una cadena triple de marginamientos. Todas estas exclusiones sociales, históricas y culturales las llevarían también a no ser merecedoras de la imagen 


Angulo, sin embargo, retando siglos de prácticas discursivas e iconográficas, construye esta imagen negada, en contravía del arte canónico que las ignoró o estigmatizó. En su trabajo, por primera vez es una mujer afrodescendiente quien mira a otras mujeres afrodescendientes, las representa y, además, pone a circular estas contra-imágenes en sus mismas comunidades.


Sus preguntas son radicales e inéditas en una escena como la colombiana para la que el tema simplemente no existía: ¿quién tiene el poder de construir la imagen, quién puede poseerla, quién puede administrarla? A partir de estos interrogantes sigue el rastro de dos potentes rutas de invisibilización de los cuerpos en Colombia: la racista, que ha desaparecido a los afrodescendientes de los imaginarios oficiales nacionales, y la patriarcal, que ha ficcionado a las mujeres y las ha constreñido a un canon idealizado o sexualizado.


El trabajo de Angulo cuestiona ¿qué es ser vista como una “mujer negra” en nuestro país? ¿Cómo se articulan en esta percepción las matrices de exclusión del género y la raza? ¿Qué actos del lenguaje y de la mirada crean a la mujer negra? Y también indaga por otras cuestiones: ¿cómo puede romperse este modelo? ¿Cómo puede construirse una imagen que no sea la del estereotipo colonial y sexista, y sus múltiples inercias contemporáneas?  Y en definitiva, deja una tarea: la de construir desde adentro otra imagen de lo femenino y de lo afro en Colombia.