Palabra y obra

Open rooms, empty chairs
Salas abiertas, sillas vac韆s
20 de Noviembre de 2015


Cuando hablamos de consumo cultural, hacemos referencia a la din醡ica de oferta y demanda de un servicio como lo son las artes esc閚icas.

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Olga Vásquez


Magíster en Administración de Organizaciones Culturales


Cuando hablamos de consumo cultural, hacemos referencia a la dinámica de oferta y demanda de un servicio como lo son las artes escénicas. En esta relación el marketing cumple una misión fundamental de dar a conocer la oferta y satisfacer las necesidades de los espectadores. Entonces, dentro de las estrategias de marketing de las salas de teatro, se deberían considerar dos variables fundamentales en la producción artística: el precio de las entradas y la formación de públicos, dos conceptos que se relacionan entre sí. 


Una organización artística establece sus precios para intentar conseguir dos objetivos básicos, la maximización de los beneficios o recuperación de costos y el aumento del volumen del público, incrementando la demanda. En Medellín existen dos estrategias de precios diferentes, una es conocida como “trueque”, por la cual las personas pueden entrar a disfrutar del espectáculo si llevan un alimento no perecedero de la canasta familiar. Es admirable la manera en la que se le enseña a la comunidad a consumir arte, ya que ante todo el teatro se trata de un intercambio, porque sin espectadores no hay hecho teatral.  


Otra estrategia es la “entrada libre con aporte voluntario” técnicamente “taquilla inversa”, en la cual el espectador es quien decide, una vez vista la obra, pagar lo que considere justo. Para que esto surta resultados desde las dinámicas de economía cultural, se requiere mucha responsabilidad por parte de los creadores, porque el espectador necesita criterios para evaluar la pieza escénica y darle su valor, reconociendo que una producción de calidad incluye unos costos fijos.


Hablamos entonces de formar públicos como un proceso, largo y contundente, que tiene que ver con políticas que faciliten el acceso, la llegada, la elaboración y la decodificación de la obra. No sólo es el hecho que nos brinden un espectáculo sino que nos proporcionen las herramientas para disfrutarlo e interiorizarlo. Este proceso es lento y costoso, tiene que ver con la educación y no con la entrada gratuita para que aumenten los indicadores de taquilla. Un público formado es el que decide con criterio asistir a un espectáculo, pagar por él y exigirle calidad al mismo. 


Nuestra ciudad tiene su propio programa de formación de públicos para artes escénicas, que se institucionaliza mediante el Acuerdo 37 del 2011, y se llama Salas abiertas. Este apoya económicamente al sector teatral, por medio de una convocatoria pública anual y formaliza un descuento del 50% para estudiantes, discapacitados y adultos mayores. Además, establece un día de entrada libre llamado Día de Salas Abiertas, el último miércoles de cada mes.


Este programa permite el funcionamiento de las salas de teatro, porque para nadie es un secreto que nuestro sistema teatral depende, casi en su totalidad de dineros del Estado y este tiene la responsabilidad de fomentar y estimular la actividad cultural local, por lo tanto, es válido que se estimule la gratuidad.


La debilidad de este programa radica en la falta de seguimiento y poca visibilidad que tiene. No se conocen de las metas que alcanza y los indicadores de actividades y de resultado que genera, por el contrario, la dinámica de consumo cultural se ve afectada, porque el pensamiento de que ir a teatro es gratis aumenta.


El problema no es tanto del Estado ni del programa Salas Abiertas, porque este considera las artes y la cultura como un bien común para la sociedad. El problema es de los creadores y de los públicos, los primeros no consideran una oferta según las necesidades de los públicos y estos a su vez no se sienten identificados con algunas propuestas como para pagar una entrada por ellas. 


Los apoyos del Estado ayudan a generar espectáculos subsidiados que poco se les exige de calidad, porque la mirada de los creadores no está en las investigaciones de mercado sino en la necesidad de expresar, sin considerar el gusto de sus espectadores y como el teatro no siempre tiene en cuenta al espectador, entonces este al sentirse desatendido se va quedando afuera, por lo tanto, los que ven teatro van siendo los mismos. 


Las salas de nuestra ciudad están abiertas todos los miércoles, pero las sillas están vacías el resto de los días, esperando que sea fin de mes otra vez para ir a teatro. El cambio comienza con los espectadores que reconocemos que al pagar la entrada disfrutamos de un servicio y podemos exigir calidad, en el teatro todas las partes deben quedar dar satisfechas. 



Cifras de Salas Abiertas 2015

- $1.500 millones de pesos fue el monto destinado por convocatoria para Salas Abiertas para las artes escénicas 2015.


- Entre $67.000.000 y $52.000.000 oscilan los montos adjudicados por sala, según el puntaje obtenido en la evaluación de los jurados.


- 26 salas de la ciudad participaron en la convocatoria y fueron seleccionadas por los jurados evaluadores de sus proyectos.


- 7  funciones, una al mes, ofrece cada sala.


Promedios de asistentes a cada noche de Salas Abiertas


- 50 


Casa Clown


La Polilla


Teatriados


Vivapalabra


Colombia Canta


- 60-70


Ziruma


All Improvviso


El Trueque


Elemental Teatro


 


Casa Clown


- Entre 70 y 100


Casa del Teatro


Teatro Popular de Medellín


Carantoña


Nuestra Gente


La Exfanfarria


- Más de 100


Pequeño Teatro


Matacandelas


Manicomio de Muñecos


La Fanfarria





Comentarios
1
Yeny
2015/11/20 10:12:15 am
Gracias por esta maravillosa nota sobre el consumo teatral, una apuesta al arte!!!