Columnistas

El embeleco de la edad
Autor: Rubén Darío Barrientos
19 de Noviembre de 2015


El senador del Centro Democrático, José Obdulio Gaviria, hizo saber que en la próxima legislatura radicará un proyecto de acto legislativo que buscará bajar de 25 a 21 años la edad para ser representante a la Cámara.

rdbarrientos@une.net.co


El senador del Centro Democrático, José Obdulio Gaviria, hizo saber que en la próxima legislatura radicará un proyecto de acto legislativo que buscará bajar de 25 a 21 años la edad para ser representante a la Cámara. El Senado venía estudiando una circunscripción especial para jóvenes, pero Gaviria consideró inconveniente y antitécnico crear esta nueva circunscripción. Me parece que acierta el senador antioqueño. Ahora bien, este proyecto de acto legislativo debería estar acompañado de un correlato obvio: igualmente bajar la edad para ser senador de la República, de 30 a 25 años. 


Para ser Presidente de la República de Colombia, apenas se necesita “ser colombiano de nacimiento, ciudadano en ejercicio y mayor de 30 años”. Si contrastamos esta disposición de la norma fundamental con esta: “para ser Contralor General de la República, se requiere ser colombiano de nacimiento y en ejercicio de la ciudadanía; tener más de 35 años; tener título universitario o haber sido profesor universitario durante un tiempo no menor de 5 años y acreditar las calidades especiales que exija la ley”, devienen dos preguntas: ¿Cómo se explica que haya más exigencias para ser contralor que para ser presidente? ¿Quién me dice por qué se requiere mayor edad para ser contralor que para ser presidente?


Y miren esta otra perla: para ser fiscal general de la nación, no existe edad mínima. Simplemente, se requiere “ser colombiano de nacimiento y ciudadano en ejercicio; ser abogado; no haber sido condenado por sentencia judicial a pena privativa de la libertad; haber desempeñado durante 10 años cargos en la rama judicial o en el ministerio público o haber ejercido con buen crédito, por el mismo tiempo, la profesión de abogado o la cátedra universitaria en disciplinas jurídicas”. ¿Se quedó en el tintero lo de la edad? Y agrego: controversialmente para este cargo no se requiere ser penalista ni pertenecer a la carrera judicial.


¿Por qué para unos cargos se exige requisito de edad y por qué para otros no? Algo anda mal en nuestra Constitución. O al menos hay un disloque en materia de edades y exigencias. Sumémosle a ello que para ser notario hay que acreditar 30 años de edad. Conozco el caso de una excelente abogada que no ha podido recibir el encargo de una notaría porque no ha cumplido los famosos 30 años. Me parece que aquí debería haber más flexibilidad en cuestión de requisito de edad.


Me pasa por la mente, que una vez el senador Roy Barreras radicó un fallido proyecto de ley para disminuir la edad para votar en Colombia -de los 18, a los 16 años-. Es antinómico aspirar a votar a los 16, pero ejercer derechos a los 18. Barreras dijo que “acortar la edad en un par de años para votar, combatiría la abstención en Colombia, que se sitúa crónicamente entre el 55 y el 60%”. Me pareció un acto populista, como los del médico valluno. Entre otras cosas, estimo que la madurez política de un joven de hogaño no está calibrada políticamente a los 16 años. 


Y por último, ni hablar de la edad penal en nuestro país. En el presente, los menores de 14 años no pueden ser declarados responsables penalmente ni privados de la libertad. De acuerdo con lo que se vive de Colombia, se debería bajar a 13 años, al menos, la imputabilidad penal. Y en poco tiempo habrá que clamar porque se baje a 12 años. La delincuencia juvenil es tan precoz como tenebrosa.


Aquí apenas toco tangencialmente algunos casos y es interesante revisar todas las materias de edad en Colombia: hay excesos y defectos. Valdría la pena hacer el ejercicio legislativo.