Columnistas

Arnoldo Palacios: sepultado entre las selvas y los ríos
Autor: José E. Mosquera
19 de Noviembre de 2015


El lunes fue sepultado entre la selva y los ríos, en Certegui, su tierra natal, el escritor chocoano Arnoldo Palacios Mosquera, quien fue uno de los grandes novelistas colombianos.

Twitter: @j15mosquera


El lunes fue sepultado entre la selva y los ríos, en Certegui, su tierra natal, el escritor chocoano Arnoldo Palacios Mosquera, quien fue uno de los grandes novelistas colombianos. Su novela Las estrellas son negras es considerada por la crítica como una de las mejores de la literatura nacional. Fue un humanista de eximias cualidades y un novelista, cuentista y ensayista extraordinario. Había nacido en 1924, en la población chocoana de Certegui y murió en Bogotá, el pasado jueves a los 91 años, después de haber vivido más de 50 años en París.


Era hijo de un minero con alma de carpintero de nombre Venancio Palacios, un reconocido líder liberal en esa comarca chocoana. Una de las cosas que más orgullo le generaba a este escritor chocoano era haber pasado la mayoría de su infancia entre las selvas y los ríos, en la vereda de Ibordó al sur del Chocó.


Fue un viajero incansable por varios países de Europa, Asia y África. Sus novelas, cuentos y ensayos han sido traducidos al inglés, francés, italiano y ruso. En su juventud en Francia, participó activamente en los movimientos de liberación de los países africanos y de las colonias francesas de Las Antillas, al lado de Fran Fanón, Aimé Césaire y Leopold Sédar Senghor, entre otros.


Fue autor de otras novelas: La selva y la lluvia (1958) y En busca de mi madredios (1989). Los cuentos Navidad de un niño negro (1973), El duende y la guitarra, Entre los hermanos (1966) y los ensayos: Recopilación de literatura oral del Chocó y Chocó: amargo panorama.  Su obra Las estrellas son negras es una novela urbana con un profundo dramatismo en el desenlace de una historia que comienza a las tres de la tarde y termina a las seis de la mañana del día siguiente en Quibdó, pero con una profundidad universal en su relato.


Una obra donde a través de su protagonista, Irra, se sintetiza el drama de la marginalidad y la injusticia social que agobia a la sociedad colombiana, pero con un mensaje universal sobre la pobreza y la desdicha del hombre en una sociedad injusta y clasista. Es una novela que a través de la fatalidad del hambre y la falta de oportunidades económicas, sociales y políticas que sufre el protagonista, el autor hace un análisis histórico y sociológico profundo sobre las secuelas de la desdicha que sufren los desposeídos en una sociedad clasista e indiferente con el sufrimiento humano.


Habla de la indolencia del centralismo estatal ante crisis social de un pueblo agobiado por la desventura y el abandono y hace una crítica descarnada de los niveles de corrupción en una sociedad dominada por la inmoralidad y la mediocridad de una clase dirigente que no asume con responsabilidad el liderazgo en la conducción de los destino de una región que requiere de grandes transformaciones para salir del atraso.


Esta novela es un testimonio del abandono a la vez una protesta contra la negligencia del centralismo y la incapacidad de la clase dirigente regional de liderar el progreso de una comarca que se debate entre la pobreza y la negligencia estatal. Por la manera como el autor describe la realidad y con la hondura que expone el drama y la naturalidad que plasma el realismo, esta novela debe ser un texto obligado para los investigadores y los estudiosos de las ciencias sociales que quieren comprender la realidad económica, política y social del Chocó. Con su muerte se fue uno de los grandes novelistas, cuentistas y ensayistas colombianos.