Columnistas


¿Pasos de animal grande?
Autor: Jorge Arango Mejía
15 de Noviembre de 2015


Sin jugar el partido contra Chile, y cualquiera que sea el resultado de éste, el fútbol de Colombia ha ganado: ha renunciado Luis Herberto Bedoya Giraldo, y su renuncia es la mejor noticia para este deporte en muchos años.

Sin jugar el partido contra Chile, y cualquiera que sea el resultado de éste, el fútbol de Colombia ha ganado: ha renunciado Luis Herberto Bedoya Giraldo, y su renuncia es la mejor noticia para este deporte en muchos años. Ya era  tiempo: no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Veamos.


Varias veces he escrito en esta columna sobre la corrupción de Bedoya. He denunciado cómo, al comenzar su gestión como presidente de la Federación, realizó una transacción ilícita, fraudulenta, con un tal Romero, con la complicidad de un juez civil del Circuito de Bogotá. Esa maniobra tramposa le causó  un desmedro patrimonial injustificado a la Federación, por cinco mil millones de pesos ($5.000’000.000,oo) aproximadamente; pesos no de hoy, sino de 2006. ¿Cómo se repartió ese dinero? Habría que preguntarles a Bedoya y a Romero...


Dicho sea de paso, consultado por el mismo Bedoya sobre la viabilidad jurídica de la transacción, el profesor Héctor Marín Naranjo, exmagistrado de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, había conceptuado que era improcedente e innecesaria porque la Federación nada le debía a Romero, la supuesta obligación jamás había existido. Bedoya no tuvo en cuenta ese concepto, siguió el sendero del delito, y transigió en contra de los intereses de la Federación. 


Como este país es el paraíso de la impunidad, nada pasó, a pesar de haberse denunciado la transacción dolosa ante la Procuraduría General de la Nación y ante la Contraloría General de la República.


Así comenzó el reinado de Bedoya. Qué haya hecho después, no lo se. Pero conociendo su primera hazaña, estoy seguro de que hubo otros “negocios” tan lucrativos como aquél, o más jugosos aún.


Ahora, cuando han surgido problemas con la venta de las entradas a los partidos para la eliminatoria en curso, el periodista Norbey Quevedo ha publicado una crónica en El Espectador, en la cual vuelve a aparecer Romero haciendo negocios con la Federación.  ¡Es increíble! No le bastó con los miles de millones de la transacción fraudulenta. La Federación sigue siendo su coto de caza. Y ahí estaba el mismo Bedoya, experto en transacciones...


Cuando se destapó el escándalo de la Fifa, pensé que tarde o temprano veríamos el nombre de Luis Herberto en los titulares de los periódicos. Consideré imposible, conociéndolo como lo conozco, que él no hubiera participado en esa danza de los millones. Pensé que solamente habría que tener paciencia, porque en poco tiempo los investigadores encontrarían alguna pilatuna cometida por Bedoya.


Así ha ocurrido. No se necesita ser clarividente: basta aplicar la lógica, para darse cuenta de lo que sigue. Así lo indican los hechos: la justicia de los Estados Unidos ha descubierto la comisión de múltiples delitos cometidos por dirigentes del fútbol; entre los presuntos responsables se ha señalado a Nicolás Léoz; ahora Bedoya renuncia intempestivamente. ¿Por qué? Sencillamente porque siente pasos de animal grande. De un momento a otro se hará público el hecho de que la justicia le sigue los pasos. Y no la de Colombia cuyo favores él no vacilaría en comprar, pues hay jueces de todos los precios. No, la de Estados Unidos, por ejemplo.


Ésta, repito, es la mejor noticia. Es hora de un cambio en la dirigencia del fútbol colombiano. Basta ver la transmisión de los partidos del campeonato profesional para darse cuenta de que estamos a gran distancia del juego que se practica en Europa. Y con dirigentes como Bedoya esto no mejorará nunca. Y siempre se corre el riesgo de que los jugadores sigan el mal ejemplo de dirigentes como Bedoya, y terminen vendiendo partidos.


Nota final: Cambiando de tema, conviene referirse a la ilusión del presidente Santos de hacer de Colombia la nación más educada de América. Seguramente para dar una demostración de su propia cultura, Santos ha citado en estos días una frase que atribuyó a don Quijote: “Ladran Sancho, señal que cabalgamos...”. Si se tomara el trabajo de leer la inmortal obra de Cervantes, se enteraría de que jamás el ingenioso  hidalgo dijo esa frase ni otra semejante. Y que si la dijo, Cide Hamete Benengeli no lo refiere en  su historia...