Economía

“Consumo” sells assets to clean up its finances
Consumo vende activos para sanear sus finanzas
Autor: Igor Eduardo Torrico Silva
14 de Noviembre de 2015


Hasta el 3 de enero tiene el interventor para presentar un nuevo informe sobre la cooperativa, momento en el que se sabrá cuándo cesará la intervención.


Foto: Jhon Alexander Chica Yara 

La inversión en el edificio de Laureles se considera que fue uno de los factores que debilitó a la cooperativa financieramente, y llevó a la intervención. 

Twitter: @igortorrico


Con el fin de conseguir capital de trabajo, la cooperativa Consumo ha procedido a la venta de activos productivos e improductivos, entre los que se cuentan el supermercado de Niquía, terrenos y un inmueble, así como a la búsqueda de inversionistas entre cooperativistas y privados.


Así lo señaló el interventor del Consumo, el exsuperintendente Enrique Valencia, quien desde hace dos meses asumió el manejo de la cooperativa, después de que la Superintendencia de Economía Solidaria (Supersolidaria) la interviniese a puertas abiertas, es decir, sin dejar de efectuar sus operaciones regulares y atender al público.


En aquel momento, el boletín de prensa de la Supersolidaria indicó que la medida de intervención forzosa administrativa se tomó por conflictos de gobernabilidad, falta de liquidez, falta de claridad en los inventarios y cesación parcial de pagos respecto a los proveedores. Igualmente, como es una cooperativa de consumo, también se identificó carencia de productos para atender la demanda.


“La cooperativa es perfectamente viable y continúa cumpliendo su objeto social. Es el objetivo de la Superintendencia acompañarla en su proceso de intervención para conducir la empresa y lograr que la administración vuelva a manos de los asociados”, precisó el interventor.


Por la venta del supermercado de Niquía, la cooperativa ha recibido cerca de $2.500 millones y en diciembre espera los $7.500 restantes, con la posibilidad de que siga operada por la marca. “Visualizamos la venta de unos lotes en Rionegro donde venderemos unos terrenos por $1.400 millones. Asimismo en Caucasia hay un inmueble con un valor de $1.500 millones. Todo con el ánimo de darle capital de trabajo a la cooperativa”.


En comunicado oficial, señaló la cooperativa que se adelantan conversaciones para refinanciar los créditos bancarios actuales, que ascienden a $6.800 millones, así como para el otorgamiento de un nuevo crédito en condiciones blandas, por otros $4.000 millones.


De igual manera con el sector cooperativo se han realizado también acercamientos importantes, con el objetivo de obtener recursos de tesorería por $5.000 millones.


A propósito acotó Valencia: “Actualmente se está conversando con diferentes actores como los asociados y los proveedores, así como con el sector solidario”. En el caso de este último es para que se vinculen como asociados a la cooperativa y se beneficien de sus servicios.


“Hemos estado ofreciendo paquetes a los asociados como anchetas, bonos para ser regalados a empleados de las cooperativas, así como bonos de descuentos, entre otros beneficios”, agregó.


En relación a los trabajadores, el interventor señaló que no ha habido despidos de personal fijo, pero en el caso de los contratados se evaluará cuando llegue el fin del tiempo de contratación si este se renueva o no. Lo que sí dejó claro Valencia es que no se espera aumentar la plantilla de trabajadores. 



Por qué intervinieron el Consumo

Cuando en septiembre se decretó la intervención de Consumo, el encargado del procedimiento, Enrique Valencia, señaló: “Hay un problema de insolvencia temporal. La cooperativa tiene iliquidez de caja para pago a proveedores. Sin embargo, tiene unos activos muy importantes cercanos a los $120.000 millones, lo cual le da un respaldo económico para funcionar”.


¿Qué llevó al Consumo a esta situación? Explicó el interventor que hubo varios factores que afectaron su liquidez. El primero, la construcción de un edificio ubicado en Laureles, que en vez de pagarse mediante un crédito se hizo empleando la caja de la empresa. 


Sin embargo, eso no hubiese sido problema si el ritmo de ingresos se hubiese mantenido. Pero pasó lo contrario. 


El segundo fue que las obras del tranvía afectaron el punto de venta de Ayacucho. El mismo caso se repitió en Los Balsos, con los proyectos viales del sector que afectaron el principal punto de venta de la marca.