Nacional

Armero’s Lesson: the culture of prevention must be permanent
Lección Armero: la cultura de prevención debe ser permanente
14 de Noviembre de 2015


Santos acudirá hoy hasta Armero para rendir su homenaje a las víctimas y hacer una evaluación de las obras de infraestructura que se han construido en la región, según el gobernador del Tolima.


Foto: Cortesía 

Los armeritas esperan que hoy se produzcan noticias favorables a las promesas que han esperado por tres décadas

Redacción EFE


La avalancha que arrasó el municipio de Armero el 13 de noviembre de 1985 le dejó al país enseñanzas sobre cómo gestionar el riesgo de desastres, señaló ayer el Gobierno Nacional al cumplirse 30 años de esa tragedia que dejó casi 25.000 muertos.


Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), "Colombia cuenta con un fortalecido sistema que al día de hoy le permite en menos de 48 horas llegar a cualquier lugar del país y atender las situaciones que se requieran".


Los colombianos recordaron ayer la tragedia de Armero que, según la Ungrd, "más allá de haber sido un evento natural" que causó miles de muertos, "se convirtió en el momento de reflexión y de preguntarse qué puedo hacer, cómo puedo hacer y qué estoy haciendo para reducir el riesgo en mi entorno", agrega la información.


"El conocer el riesgo, reducirlo y generar el manejo de cualquier desastre (incluyendo los antrópicos), se convirtieron en los pilares que han permitido que Colombia sea líder de la región en la implementación de la Gestión del Riesgo", reseña el informe.


Por su parte, la Gobernación del Tolima reconoció que a pesar de las tragedias aún falta mucha cultura de prevención del riesgo en el país.


"Tuvo que ocurrir una tragedia para que la prevención del riesgo se convirtiera en una prioridad", señala un comunicado de la Gobernación, en el que destaca la importancia de socializar el nuevo mapa de amenaza volcánica del Nevado del Ruiz, una herramienta vital para el trabajo de prevención.


Homenaje 


Las conmemoraciones se llevaron a cabo en un parque cuyos árboles crecieron en la explanada que dejó la avalancha la noche del 13 de noviembre de 1985 y fueron encabezadas por el cardenal Rubén Salazar.


La misa fue oficiada en las ruinas del pueblo convertido en camposanto en el que, sin embargo, hoy pastan vacas, algo que indigna profundamente a los supervivientes. Más de 5.000 personas, según cálculos de las autoridades, acudieron ayer al antiguo Armero para recordar y rendir homenaje a las víctimas que quedaron para siempre enterradas bajo toneladas de piedras y lodo, lo que, en palabras del cardenal, es algo “doloroso” pero también una señal de “esperanza”.


“Estar en lo que fue Armero es la demostración de que la vida siempre supera la muerte y que pese al dolor que la tragedia nos ha causado después de tres décadas, el país es capaz de reponerse a momentos tan difíciles de olvidar”, expresó el prelado.


El mismo lugar donde hoy ofició el cardenal fue visitado al año siguiente de la catástrofe por el papa Juan Pablo II, quien oró ante una enorme cruz levantada en algún punto donde antes estuvo Armero. 



Advertencias

La posibilidad de que Armero fuera destruida por una avalancha, como sucedió el 13 de noviembre de 1985, había sido advertida por científicos colombianos y extranjeros que estudiaron las erupciones del volcán Nevado del Ruiz, desencadenante de la tragedia. Habitantes de la zona también alertaron a las autoridades semanas antes del represamiento del río Lagunilla, por donde bajó la riada que destruyó el pueblo, pero no fueron escuchados.