Columnistas


Cláusula de confiabilidad y las renovables
Autor: Carlos Mauricio Jaramillo Galvis
14 de Noviembre de 2015


Estoy casi seguro de que la mayoría de los colombianos no conocían el embeleco de la famosa cláusula de confiabilidad, la cual pagamos todos y sin darnos cuenta dizque para el diseño, la construcción y el manejo de las termoeléctricas.

carlosmauricio.jaramillog@gmail.com


Estoy casi seguro de que la mayoría de los colombianos no conocían el embeleco de la famosa cláusula de confiabilidad,  la cual pagamos todos y sin darnos cuenta dizque para el diseño, la construcción y el manejo de las termoeléctricas, pero de acuerdo con algunos congresistas y, sobre todo, el periodismo serio e investigativo, parece ser que muchas de estas empresas productoras de nuestra energía, terminaron por “mecatiarse” la cláusula reduciendo la “confiabilidad” que les otorgamos, una vez nos metieron las manos a los bolsillos, “raquetiada” que no necesitó ni siquiera anestesia local.


Amparado en el Fenómeno del Niño, el presidente de la República nos anuncia el alza de los precios de la energía y el posible racionamiento o apagón, y los entes de control  pasan de agache porque el asunto no es con ellos, sino con el ciudadano de a pie, pues el “paganini” no requiere de defensores puesto que su silencio y pasividad -como siempre lo ha sido- avala la engañifa.


Pero si el clima es el problema -según estos genios en desfalcar las pequeñísimas arcas de los colombianos entonces se precisa señalar que hace ya mucho, pero mucho rato que esa vieja economía basada en los combustibles fósiles está siendo reemplazada en otras partes del mundo por una economía basada y potencializada por el viento, el sol, los mares y la energía geotérmica.


Texas, por ejemplo,  fue un Estado que por muchos años fue líder en la producción de petróleo, pero pudo prever su futuro económico y ahora es líder en la generación de electricidad eólica, produciendo  más de 8.000 megavatios y más de 1.500 en plena construcción.  Al finalizar la construcción de todos los parques eólicos, estas tierras que una vez generaron energía sucia con el uso del petróleo, contará con 55.000  megavatios de energía a partir del viento, cantidad tal que podrán satisfacer la demanda de 24 millones de habitantes del Estado y  los excedentes serán para exportación.


Y si cruzamos el océano Atlántico, los escoceses están invirtiendo más de U$7.000 millones en el Mar del Norte en la construcción  de una central eléctrica a partir del viento la cual producirá 60 mil megavatios; Argelia construye  una planta energética a partir del sol y generará 6 mil megavatios para exportar a Europa a través de un cable submarino; Turquía desarrolla otros 78 mil megavatios a  partir del viento e Indonesia, país que cuenta con 128 volcanes en constante actividad produce 6.900 megavatios a partir de la energía geotérmica.


¿Cuántos países actualmente aprovechan la energía proveniente del viento? La respuesta es simple: 70.  La generación de energía a través de este medio crece a un ritmo frenético, pues en los últimos 10 años, esta se ha incrementado de 17.000 megavatios a unos 125.000 megavatios, producción que lidera los Estados Unidos, le sigue Alemania, España, China y la India.


¿Por qué es tan atractivo el viento? Porque las empresas productoras de energía que tienen la capacidad para embarcarse en grandes parques eólicos con precios fijos, saben que este una joya que circula por todo el planeta de forma gratuita, en contraposición de otros fuentes energéticas como el gas con sus volátiles precios y los costos actuales del carbón.


¿Y el sol? Energía limpia y segura.  La producción de celdas solares crece en un 45% anual y se duplica cada dos años.  Piense no más señor lector, que en las miles de poblaciones de los Andes donde aún se utilizan las velas para la iluminación, el pago mensual para instalar una celda solar durante 30 meses, sería menor que el costo mensual de comprar las velas. ¿Cuánto podría durarle el panel solar a una familia en este lugar del planeta donde hay sol durante muchas horas del día?  Nada más ni nada menos que 25 años y sin costos de combustibles.  Solo un poco de mantenimiento  y listo.  Pero en esta parte del planeta Tierra, o sea en Colombia, parece que a nadie le interesara (o desconoce) que una sola hora continua de sol, es suficiente para movilizar la economía de  todo el mundo durante un año  sin cláusulas de confiabilidad y sin temores al fenómeno del niño.


Y mientras observamos que el mundo se moviliza para obtener mejores fuentes energéticas, confiables y continuas, en este país la producción de la energía está en manos de unos cuantos avivatos y especuladores  que cuentan con la anuencia del gobierno central y que nos amenazan con dejarnos a oscuras sino les pagamos de nuevo su abusiva cláusula de confiabilidad.


Para evitar que los dueños de lo ajeno sigan esculcando los bolsillos de los colombianos, sería bueno que los ciudadanos se preguntaran ¿En qué parte de Colombia no sopla el viento y brilla el sol? ¿Cuánta energía podría generar nuestros dos océanos? ¿Cuánta energía desperdiciamos del volcán nevado del Ruiz y del Galeras?


Coda: Bienvenido sea el mandato del Dr.  Luis Pérez Gutiérrez y con él, el “tatequieto” al abuso con los costos de la energía.