Columnistas

Obras públicas
Autor: Pedro Juan González Carvajal
10 de Noviembre de 2015


El recuperar el tiempo que se ha perdido por decenios, el desatrase que en estos momentos iniciales está mostrando la infraestructura en Colombia.

El recuperar el tiempo que se ha perdido por decenios, el desatrase que en estos momentos iniciales está mostrando la infraestructura en Colombia, al menos en cuanto al diseño y volumen de adjudicación de obras, lleva a la puesta en marcha de nuevos sistemas y figuras de contratación que deben superar los consuetudinarios incumplimientos en tiempo, costo y calidad que han mostrado la mayoría de las obras públicas que se han emprendido en Colombia, a través de la historia.


Tenemos la ilusión, que con este gran empujón podremos ponernos más o menos a la par de la infraestructura de los países vecinos, ya que, de lejos, los países desarrollados nos seguirán llevando una enorme ventaja.


Mientras acá parece un imposible y un despropósito pensar en dobles calzadas, en otras latitudes lo normal son cuatro, cinco, seis o más calzadas, con autopistas sin límite de velocidad y carreteras y ferrocarriles de llegan hasta el más pequeño de los pueblos rurales. Pero bueno, algo es algo.


Quiero llamar la atención, en que usualmente estos proyectos vinculan a varios  actores que finalmente deben responder por lo alcanzado: el contratante, en este caso el Estado a través del Gobierno de turno, que debe velar por conseguir los mejores resultados con la aplicación de recursos más eficiente posible, sin atentar jamás contra la calidad, por privilegiar el menor costo o la inexperiencia del contratista.


El contratista, quien debe garantizar experiencia, idoneidad, solvencia moral y legal y músculo financiero. La comunidad como veedora natural, las autoridades ambientales cumpliendo su papel sin ligerezas ni fundamentalismos, y finalmente, el Interventor, que en la mayoría de las ocasiones, con las debidas excepciones, pasa oculto, inadvertido, pasa de agache, y cuyos resultados finales en su gestión, lo vuelven cómplice del incumplimiento por parte del ejecutor de las obras.


Encontrar el equilibrio entre el objetivo del proyecto, su factibilidad técnica, económica y ambiental, la adecuada mezcla de impactos entre lo financiero, el factor tiempo, lo social, lo ambiental y el costo, hacen del desarrollo de las infraestructuras de un país, uno de los proyectos estratégicos más importantes, que como detonantes, activan los otros proyectos propios de las regiones que son impactados por ellos.


Enorme responsabilidad la de las instituciones de educación superior que tienen entre sus programas, aquellos relacionados con el tema del diseño, la construcción y la administración de obras de infraestructura, así como de los gremios profesionales que deben vigilar con diligencia el comportamiento de sus afiliados, para colocarlos como ejemplo o para llevarlos al ostracismo en caso de deficiencias graves en cualquiera de los tópicos vinculados. Desaprovechar este momento de impulso, que para Colombia es histórico, sería un desatino y un acto grave de irresponsabilidad.


Propongo que los gremios profesionales hagan una veeduría especial ad honorem, y hagan un gran reconocimiento público de aquellos contratistas, que guardando los más altos principios de la calidad, entreguen las obras con un menor costo y a un menor plazo que el estipulado. Y así mismo, que los contratistas que alcancen estos logros, con el dinero “ahorrado”, fomenten la creación de una “Fundación para el fortalecimiento de la infraestructura en Colombia”, como muestra de su Responsabilidad Social Empresarial. Tan importante es ganarse una jugosa licitación, como hacer una entrega con calidad, a tiempo y con menores costos. De igual manera, que sancionen de manera ejemplar y pública, a aquellos afiliados que como personas o entidades, violen los principios de la ética profesional, en detrimento de los altos intereses del Estado, del Gobierno y de la Comunidad.


Recordemos a Nietzsche, cuando sentencia: “La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar”