Nacional

Pardo, new Minister of Post-Conflict
Pardo, nuevo ministro del Posconflicto
Autor: Redacción EL MUNDO
10 de Noviembre de 2015


El titular de la cartera del Posconflicto deberá asesorar al Gobierno para “modernizar los modelos de seguridad, desmovilización y reintegración” de excombatientes.


Foto: Cortesía 

Pardo, quien fue candidato en las pasadas elecciones locales de octubre, estuvo apoyado por los liberales y el oficialista Partido de la U y obtuvo  el 28,5% de los votos. 

Redacción EL MUNDO y EFE


Rafael Pardo, excandidato a la Alcaldía de Bogotá en las elecciones del 25 de octubre, será el nuevo ministro para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad, cargo en el que deberá velar por generar las condiciones para la implementación de los eventuales acuerdos de paz que se alcancen con las Farc, anunció ayer el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.


“Rafael Pardo será el nuevo ministro para el Posconflicto. Reúne todas las cualidades para asumir esta importante responsabilidad”, destacó Santos en su cuenta de Twitter.


Pardo, economista liberal, sustituye en el cargo al general retirado de la Policía y miembro del equipo negociador de paz Óscar Naranjo, sobre cuya salida, nunca confirmada de forma oficial, se especulaba desde el pasado junio.


Naranjo fue designado para esta tarea el 13 de agosto de 2014, cuando Santos anunció una reestructuración de la Presidencia que incluyó la creación del Ministerio del Posconflicto.


Este organismo, según explicó entonces el jefe de Estado, debe “formular, estructurar y coordinar las políticas y programas relacionados con el posconflicto”.


El nuevo ministro del Postconflicto, quien ya fue ministro de Defensa bajo la Presidencia de César Gaviria (1990-1994) y de Trabajo en la primera legislatura de Santos, entre 2010 y 2014, ocupará la cartera tras aspirar a ser el alcalde de Bogotá.


No hay tantas claridades


En opinión del senador por el partido Centro Democrático, Alfredo Rangel, el Gobierno todavía está muy lejos de un acuerdo definitivo con las Farc, y por tanto es muy prematura esa designación, “creo que todavía no hay una confirmación a la vista.  El Gobierno genera expectativas falsas poniendo plazos que con seguridad va a incumplir como lo ha hecho ya en ocasiones anteriores”. 


Jaime Jaramillo Panesso, experto en el tema del conflicto armado, cree que Pardo es un hombre con credibilidad y experiencia en las actividades que tienen que ver con la paz.  Sin embargo, sin la firma del acuerdo definitivo, dice que son muy prematuras las tareas que se quieren disponer.  “Pueden haber hasta roces con los gobernadores y hasta con los mismos ministros del despacho, para armar ese tablado del posconflicto que es muy difícil reconocerlo en la práctica porque se dice que la paz va a ser territorial, entonces ¿qué alianzas tiene que hacer el Gobierno Nacional en el nivel local?”.


Para otros analistas como el exministro del Interior, Armando Estrada Villa, se deben tener dos situaciones en cuenta: la primera, la persona designada y la segunda, el Estado en que está el proceso de paz. “Hay que reconocer que Pardo tiene el conocimiento y la experiencia suficiente para enfrentar la responsabilidad que el Estado le asigna. De otro lado, con esta decisión el presidente de la República muestra que es muy optimista en que el proceso va a llegar a feliz término y que los acuerdos se firmarán rápidamente”. 


Esto no significa anticiparse a la firma del acuerdo, sostiene Estrada Villa, sino que es una manera de prever ya que hay muchos inconvenientes que se están presentando en el país y un ministro del Posconflicto puede colaborar notablemente desde su cargo a resolver situaciones como “el problema de la tierra, el cobro del Impuesto Predial en el campo, lo que tiene que ver con aclimatar la paz en el territorio nacional, que son asuntos en los que se puede ocupar desde ya”. 



El aporte de cada uno

Desde el Museo Casa de la Memoria, Lucía González, su directora, opina que el posconflicto no es una acción que acomete una parte del Estado o del Gobierno, “yo diría que es un propósito del alma, y de toda la ciudadanía, es una construcción colectiva, entendiendo que lo que ha pasado en este país no es sólo responsabilidad de grupos armados, son el resultado de unas prácticas culturales y sociales excluyentes, inequitativas, pues nos obliga a pensar que si queremos vivir de una manera civilizada y armónica, con justicia social, necesitamos admitir la diferencia”, anota. Agrega que si bien el posconflicto no es una palabra precisa, sí se puede hablar de una posibilidad de ser mejores ciudadanos y seres humanos. En ese sentido no es una deuda exclusiva del Estado.