Editorial


Una tarea hecha con amor
7 de Noviembre de 2015


El peri骴ico EL MUNDO presta especial atenci髇 a temas y proyectos relacionados con la infancia y adolescencia en Antioquia y Colombia.

El periódico EL MUNDO presta especial atención a temas y proyectos relacionados con la infancia y adolescencia en Antioquia y Colombia.  Por ello promueve desde hace varios años actividades educativas, culturales y deportivas que tienen como protagonistas a los niños, niñas y adolescentes. Ayer culminamos dos de esas iniciativas que nos llenan de orgullo y alegría.


Terminamos nuestro semestre de circulación dedicada en instituciones educativas, para completar así cinco años de labores en torno a la estrategia Educar Mientras se Informa, la cual cada día define más nuestra personalidad como medio de comunicación que cree en el ejercicio responsable del periodismo para construir y fortalecer las competencias ciudadanas de todos sus receptores, desde temprana edad. Con ese objetivo siempre presente, nuestros redactores y columnistas se esfuerzan cada día por hacer más comprensibles e interesantes las noticias más relevantes; no necesariamente las más llamativas, pero sí las más necesarias para que cada ciudadano cuente con herramientas que les permita comprender mejor su realidad y afilar su capacidad crítica para encaminar conocimiento y opinión hacia una participación proactiva.  El resultado de esos esfuerzos, plasmado en nuestras ediciones diarias, ha llegado masivamente a más de 200 instituciones educativas en Antioquia, complementado con insertos educativos para aprender jugando.  La labor se ha complementado con talleres de periodismo escolar que ya suman más de 4.000 estudiantes-periodistas y cerca de 150 periódicos escolares.


También ayer tuvimos la ceremonia de premiación de los 100 finalistas entre 150.000 participantes en la decimotercera versión de nuestro concurso de pintura Personitas de Colores; una iniciativa que persigue dos objetivos fundamentales: promover el talento artístico y explorar nuevas formas de convocar la participación de nuestros niños, niñas y adolescentes, quienes por edades responden con sus dibujos a diferentes preguntas.  Sus respuestas, las de los ganadores y las de todos los demás, son el testimonio más diverso, multitudinario y transparente de la forma como nuestra infancia y juventud se siente amada por sus familias, sueña con su futuro, disfruta su presente, se reconoce como individuos, al tiempo que se identifica con diferentes culturas y subculturas, propone las ciudades en las que quisieran vivir y refleja el impacto que en ellas producen los acontecimientos que son noticia. No siempre estas respuestas se dan en sentido positivo.


Cumplimos el primer objetivo de promocionar el talento artístico, con la premiación de los 100 finalistas en las diez categorías propuestas, la publicación del especial con las 30 obras ganadoras de los primeros lugares, que circularemos mañana, y la exposición itinerante de las obras originales, que a partir del lunes inicia recorrido en El Unión-Centro Comercial.  


Para cumplir con el segundo objetivo de reconocer y divulgar los mensajes implícitos o explícitos en los dibujos, dedicaremos horas de estudio y futuras reflexiones en distintos espacios del periódico. El derecho a hablar y a ser escuchado es bastante nuevo para los niños y las niñas del mundo.  Antes de 1989, cuando se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, los menores de 18 tenían que ser representados por un adulto para ser tenidos en cuenta. Hoy ellos no sólo tienen este derecho sino que nosotros, los adultos, tenemos la obligación de escucharlos y de tener en cuenta sus opiniones. ¿Cómo ejercen ellos esa prerrogativa y nosotros ese deber? 


Hace un año, por esta misma época, celebrábamos con los ganadores de este concurso el Premio Nobel de Paz a la joven Malala Yousafzai, en reconocimiento a su lucha por los derechos de la infancia y su ejemplo de la capacidad que niños, niñas y adolescentes tienen para asumir la vocería de sus derechos, y para luchar por ellos ante sociedades que los niegan o minimizan, olvidando su carácter superior. Entre esos derechos, el que por poco le cuesta la vida a Malala y uno de los más desconocidos a los niños, las niñas y los jóvenes, es el de expresar libremente sus ideas y sentimientos, y que esta expresión sea verdaderamente tenida en cuenta.  Es al cumplimiento de este derecho al que nos comprometemos con mecanismos como este concurso y la estrategia Educar Mientras se Informa, para multiplicar sus voces hasta que por fin sean escuchadas y comprendidas por nosotros los adultos.