Editorial

Pilares de la innovaci髇 social
3 de Noviembre de 2015


Los m醩 de 100.000 ni駉s, ni馻s y adolescentes, familias, pedagogos, aliados institucionales y expertos que participaron en el Primer congreso internacional Buen Comienzo y/o disfrutaron de los cinco d韆s del Festival Buen Comienzo-El circo.

Los más de 100.000 niños, niñas y adolescentes, familias, pedagogos, aliados institucionales y expertos que participaron en el Primer congreso internacional Buen Comienzo y/o disfrutaron de los cinco días del Festival Buen Comienzo-El circo, dieron los aplausos a la ciudad y los conocedores a esta política de atención integral a la primera infancia vulnerable. También se hicieron copartícipes del sueño de forjar a Medellín como ciudad para los niños y las niñas, que es el camino de la esperanza y la confianza hacia su consolidación como urbe para la defensa y promoción de la vida. 


Al abrir sus puertas para propiciar la reflexión académica con el Congreso, y la lúdica con el Festival, los responsables de Buen Comienzo ofrecieron información y experiencias que permiten a los habitantes de Medellín, y los interesados en sus innovaciones, conocer y comprender el programa de atención integral a la primera infancia vulnerable, así como identificar los retos pendientes y las estrategias para superarlos. Con este programa, iniciado en 2007 por el exalcalde Alonso Salazar y su esposa, la recordada Martha Liliana Herrera, la Administración de Medellín se sumó al departamento de Antioquia, que había creado el programa Maná para proteger a la infancia. Maná fue concebido por el gobernador Guillermo Gaviria Correa como política de desarrollo integral enfocada desde la seguridad alimentaria y nutricional y dirigida a la población menor de 5 años, pues consideraba inadmisible que se repitiera el registro del año 2000, cuando murieron 185 niños (uno cada dos días) a consecuencia de déficits nutricionales. Los gobiernos departamentales han mantenido su compromiso y acción en esta dirección.


Buen comienzo nació como proyecto para la atención integral de la infancia vulnerable. Hoy es una iniciativa tangible en los 17 jardines infantiles ya entregados y que cada día atienden a casi 6.000 niños menores de cinco años, que disfrutan de instalaciones diseñadas y construidas para ofrecerles atención alimentaria, acompañamiento integral y los primeros pasos de su formación intelectual y sensible. Allí, cerca de 391 jardineras, que reciben permanente capacitación y apoyo institucional, abren sus brazos para acogerlos y acompañar su inicio vital. A fin de consolidar la semilla recibida, el Gobierno Medellín, ciudad para la vida ha invertido, hasta el viernes pasado, $585.000 millones en este proyecto, frente a $441.000 que se invirtieron en la anterior Administración. Cuando todavía faltan dos meses para el fin del mandato, el Gobierno Municipal ya ejecutó el 98% del presupuesto planeado para este programa, según el Plan de Desarrollo. Difícil encontrar otro certificado más elocuente del compromiso con la niñez.


Entre 2007 y 2010, Buen Comienzo redujo la desnutrición infantil crónica del 12% al 8,5%. En 2014, Antioquia registró cuatro muertes de niños menores de 5 años a consecuencia de la desnutrición. Ambos logros le demuestran al todavía inactivo Icbf que toda institución que se lo proponga y realice las inversiones necesarias puede acabar con la principal fuente de inequidad, subdesarrollo, enfermedad e infelicidad de los niños y sus familias, que es la desnutrición. Los premios y reconocimientos internacionales y nacionales obtenidos por estos dos proyectos indican, además, que los programas de protección y promoción de los derechos de la infancia constituyen las verdaderas innovaciones sociales, que por fortuna la Asamblea Departamental y el Concejo de Medellín contribuyeron a consolidar mediante ordenanza y acuerdo que los confirmaron como políticas públicas. 


El salto de Antioquia y Medellín en la atención a la infancia no ha terminado. Aunque están sentadas las bases, se requiere profundizar en el camino de la innovación social que reconozca y garantice la protección de los derechos a los niños y las niñas. Que reconozca que el acceso a la atención en salud, nutrición y desarrollo sico-afectivo y a la educación integral, debe ser universal e inalienable. Que trabaje para que la protección que garantiza respeto de la familia y la sociedad llegue a todos. Que realice la vinculación de los niños como ciudadanos de la sociedad participante, la cual es posible en ciudades diseñadas para que ellos las recorran, se vive en su vinculación a la vida pública y es plena ¡cómo no! en el juego, la sonrisa y el cobijo de una sociedad volcada hacia ellos. Antioquia y Medellín han avanzado en equidad, la ruta invita a tejer nuevos actores y regiones en la protección eficaz de sus derechos, como prioridad común.