Columnistas


縇a misi髇 de los universitarios?
29 de Octubre de 2015


En la actualidad existen dos problemas graves, que se pueden atenuar, pero no detener. El primero es el tr醘ico urbano y el segundo, la educaci髇 universitaria.
Ser propietario de un autom髒il y de un t韙ulo universitario.


Braulio Hornedo Rocha


rector@univirtual.mx


En la actualidad existen dos problemas graves, que se pueden atenuar, pero no detener. El primero es el tráfico urbano y el segundo, la educación universitaria.


Ser propietario de un automóvil y de un título universitario (o al menos aspirar a tenerlos) son dos de los rasgos característicos de todo universitario que se precie de estar enrolado en la cultura del progreso capitalista. El automóvil y el título son signos inequívocos del estar bien enganchados en la acumulación primaria del capital curricular.


Tener un buen empleo en las pirámides, públicas o privadas, es el siguiente eslabón, en esa sutil y eficaz cadena que nos incorpora a la extendida especie del asalariado moderno. El Homo mediocris habilis es el gran trepador, experto en simulación de saberes y mercadotecnia del aparentar. Una nueva especie en la evolución darwiniana. Especializada en acumular capital curricular y garantizar de esta manera, su calidad de insaciable consumidor. Un esclavo satisfecho, con grilletes acolchonados. Pero eso sí, sólo por cuarenta horas a la semana, año sabático y weekend. Finalmente, un súbdito convencido de ejercer “con toda la libertad posible”, su propia servidumbre voluntaria.


La ineptitud trepadora se convierte, como por ensalmo, en prestigiosa virtud en la sociedad del espectáculo. Ahora lo importante no es la obra y lo que nos dice y aporta, sino el personaje representado por el autor y el número de citas acumuladas en el citation index. La representación se impone por sobre los hechos. La simulación por sobre la capacidad real. Las apariencias y la fama privan por encima del ser en el mundo. Pues contribuir a crear, un mundo en justicia y libertad, nunca ha sido rentable para estos universitarios.


Todos somos iguales, es una consigna ampliamente difundida y aceptada en la cultura política progresista de nuestros días. Pero unos somos más iguales que otros, sostiene de manera velada la conciencia vergonzante de los universitarios en el poder.


Tener un título, piensan estos sujetos, nos da derecho a nadar y enseñar a nadar, sin haber pasado nunca por el agua. Pero eso sí, respaldados por un título de licenciado en natación, con mención honorífica. Por el mérito de haber logrado, nunca mojarse los pies.


La educación superior y las universidades donde se imparte, representan en muchas ocasiones, un mecanismo de asignación de privilegios, bajo el piadoso disfraz de la igualdad de oportunidades. Pero los universitarios progresistas nos incomodamos ante esta condición de privilegio, con un resquemor derivado de nuestro afán igualitario. Si un título confiere privilegios, suponemos, es porque dichos privilegios son justamente generalizables. Según esta piadosa creencia universitaria, todos podemos llegar a tener un auto y un título si “nos esforzamos lo suficiente”. La contradicción es evidente, pues suponer ingenuamente, que todos podemos pertenecer a la minoría privilegiada es, por definición, imposible.


La tarea de los universitarios progresistas, es ayudar a convertir a los más pobres, que “no saben lo que quieren ser”, en lo que nosotros, los universitarios titulados, sí sabemos lo que “deben ser”. Esto es, convertirlos en sujetos de crédito bancario, a cambio de créditos académicos derivados de una prolongada trata escolarizada. También queremos lograr que ingieran una “dieta balanceada” y vayan con regular frecuencia al gimnasio y el médico. Que aprendan a “curarse” con medicinas de patente, hasta convertirse en sumisos pacientes, capaces de nacer y morir en hospitales. Queremos enseñarles a ser usuarios resignados de viviendas a donde llegan a dormir, al lado de sus preciados automóviles. Convertirlos en fin, en consumidores de teléfono móvil y tarjeta de crédito... ¡Esta es la misión histórica de la tribu de los universitarios. Dicha tarea consiste en lograr que los pobres dejen de ser pobres y se conviertan en... universitarios progresistas!