Columnistas

Del “Antes de” al “Después de”
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
28 de Octubre de 2015


Lugo de los acontecimientos de gran significación histórica, como son las elecciones, se suelen hacer análisis de lo que acontecía “antes de” para evaluar también lo que sucederá “después de”.

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Lugo de los acontecimientos de gran significación histórica, como son las elecciones, se suelen hacer análisis de lo que acontecía “antes de” para evaluar también lo que sucederá “después de”.


Como es usual, “antes de” los comentaristas, encuestadores y los politólogos que llaman, comentan con frecuencia que la abstención suele ser muy alta, lo que evidentemente es un lastre que carga la democracia colombiana.


También se suelen expresar los temores sobre las actitudes de gobernantes que en el pasado demuestran “saber darle usos” al poder, no siempre “sanctamente” respondiendo a la conocida pregunta “¿El Poder para qué?”.


En materia de una evidente intervención en política, cuestión en la cual tienen la palabra los organismos de control, deben destacarse las actuaciones del primer mandatario, con las inauguraciones recientes a nivel local, y el cacareado sofisma de que quien no está con él quiere la guerra, del señor Vicepresidente, repartiendo a diestra y siniestra casas gratis y del Gobernador de Antioquia, con sus mensajes estampillados con el “Antioquia la más educada” a favor de su candidato, el “campeón de la decencia”.


También “antes de” se presentaron denuncias sobre el trasteo y la compra de votos, y no podían faltar las manipulaciones “enmermeladas” del Concejo Nacional Electoral, y no podían faltar, también, los devaneos tendenciosos de la fiscalía.


La sabiduría popular ha acuñado algunos dichos que muestran su preocupación por el desarrollo de los comicios. Por ejemplo: “El que escruta elige” y “El gobierno vota de noche”, situaciones muy evidentes en los regímenes dictatoriales.


Algunos gobernantes soberbios, suelen afirmar que la historia se partió en dos cuando asumieron el poder. También es conocida la frase “Después de mi el diluvio” atribuida a Luis XV, que según algunos estudiosos de la historia fue una premonición, un “antes de”, de la Revolución Francesa.


El análisis del “después de”, hay que encabezarlo con una frase de Marañas, quien decía que “Revolución es un cambio de ricos”.


Se ve que al ser derrotadas algunas “maquinarias electorales”, aparecen las mismas con otros nombres o aparecen nuevas maquinarias. La maquinaria de la “Unidad Nacional o santista adopta muchas caretas. Por ejemplo, en Antioquia aparentemente la alianza AMA, santista por antonomasia, fue derrotada, pero habría que esperar que orientación tome el nuevo gobernador. Funcionó muy bien la “maquinaria” de las casitas gratis. También se observa que los grandes amigos de la Farc, los amarillos del polo, sufrieron grandes reveses porque francamente el pueblo colombiano no quiere saber nada relacionado con ese movimiento narco terrorista. Además es claro que la comunidad no seguirá soportando administraciones tan desastrosas como las del Polo en Bogotá. Finalmente no deja de ser muy preocupante la abstención, los votos en blanco y los formularios no diligenciados (¿la tinta invisible otra vez?), los que permanecen neutrales en las crisis sociales, o mejor los tibios bíblicos. Análisis más profundo se deja a los “especialistas” que abundan. Finalmente queda la inquietud acerca del “diluvio” ya mencionado: no vaya ser que se formalice la entrega del País al comunismo castro chavista.