Columnistas


Sin miedo
Autor: Carlos M Montoya
24 de Octubre de 2015


Hace ya muchos a駉s y a鷑 en contra de mi padre, tome la decisi髇 que mi vida estar韆 韓timamente ligada, no exclusivamente al servicio social, sino que este fuera a trav閟 de la pol韙ica.

Hace ya muchos años y aún en contra de mi padre, tome la decisión que mi vida estaría íntimamente ligada, no exclusivamente al servicio social, sino que este fuera a través de la política. Dicha decisión, de la cual no me arrepiento, porque ahí si, aceptando el consejo de mi papá, opte por desligar esta actividad de mi ejercicio profesional y económico, lo cual me ha permitido actuar con seriedad, criterio e independencia; me ha llevado a participar en muchos procesos electorales y casi sin excepción, concluido cada uno de ellos, digo que ese ha sido el más difícil que me ha tocado y me pregunto: ¿dónde ira a parar esto?


Por mi actividad basada en principio en el oriente antioqueño, he vivido y padecido la incidencia de la guerrilla, luego de los grupos paramilitares, también de los mafiosos y hoy de las bandas criminales, aunque algunas posan de legales; en la libertad e independencia con la que los ciudadanos deberían decidir. Pero la verdad no sabría decir cual mecanismo de coartación me parece más peligroso y más dañino para la democracia, si ese que se ejerce aún a través de las armas o el que hoy se ejerce a través de la manipulación de la información y de los medios.


Difícilmente creo que en Antioquia, aunque pueda pasar, se roben las elecciones cambiando votos, cambiando formularios en los escrutinios, trasteando votos o apagando la luz en coliseos.  Puede que con plata o con las armas, un grupo específico obligue a votar en una zona determinada por algún o algunos candidatos, pero no alcanzarán a generalizar el fenómeno por todo el departamento o toda la ciudad de Medellín. Pero si creo que las elecciones aquí y en muchos otros lugares, se las estén robando desde hace muchos días, con la transmisión de información falsa o falseada a través de medios de información de amplia cobertura y de alta incidencia en la opinión publica, por medio de los cuales también han difamado, en muchos casos con argumentos pírricos a candidatos que tienen una posibilidad importante de ser gobernador o alcalde.


Como no me gusta irme por las ramas, creo con claridad que a Gabriel Jaime Rico y a Luis Pérez Gutiérrez les han querido robar las elecciones con este ruin mecanismo de difamarlos hasta la infamia, de presentar encuestas distorsionadas y manipuladas para que la opinión pública, en esa condición natural de seguir a las masas, crean cierto que quien va a ganar es otro. Utilizando grandes medios, que han sido infiltrados por oligarquías y grupos económicos que no se atreven a contar con transparencia cuál es el interés que están cuidando: cuáles cuentas, cuáles seguros, cuáles contratos, cuáles materiales, cuáles pautas, etc. Y para ello, han utilizado a “generadores de opinión”, que a pesar de sus debilidades humanas, en muchos casos más arraigadas que las del resto de los mortales, con aberraciones y vicios solo aceptables entre su mismo círculo; no sé quién los ha graduado de portaestandartes de la moral y la decencia,  jueces, justicieros y portadores de la verdad.


Los invito para que votemos sin miedo, por quien tiene más capacidad, más conocimiento, más experiencia, más visión, por quien quiere Más Medellín, por quien Piensa en Grande. Para que derrotemos la infamia y para que la ciudad y el Departamento se libere de estos pseudomoralistas manipuladores y defensores de intereses personales o de los grupos que representan.