Columnistas


Sí hay por quien votar
Autor: Sofia Alejandra Gaviria Correa
21 de Octubre de 2015


Hace 35 años, el campo era visto como el espacio clave para el crecimiento económico y social de nuestro país. Había entonces emprendedores comprometidos con crear empresa y llevar nuevas tecnologías al campo, para generar progreso y riqueza.

Hace 35 años, el campo era visto como el espacio clave para el crecimiento económico y social de nuestro país. Había entonces emprendedores comprometidos con crear empresa y llevar nuevas tecnologías al campo, para generar progreso y riqueza en la ruralidad. Pero ellos fueron el objeto del actuar contumaz  y delictivo de las guerrillas de izquierda, ciegas y obcecadas contra una clase dirigente que podía ser la jalonadora del desarrollo del campo. Su objetivo logró igualar en pobreza a la mayoría de las poblaciones bajo su injerencia y marchitar en las mismas las posibilidades de crecimiento de una clase media.


Durante más de tres decenios, el actuar del Epl, del Eln, de las Farc y, posteriormente, el de los paramilitares, cercenó en muchos de nuestros municipios el desarrollo de las iniciativas empresariales, a través de la extorsión, el terrorismo, el  secuestro y el asesinato. Ello, unido al mal de la corrupción y a la falta de herramientas técnicas de los alcaldes y de los concejales, produjo que se estancara mucho del progreso que la acción gubernamental habría podido llevar al campo.


Ahora, cuando allí se respira un clima de optimismo, pues el Epl se desmovilizó, los paramilitares se desmontaron, el Eln vio reducido su poder y las  Farc, por fin, están cumpliendo el compromiso de una tregua unilateral (que se espera sea definitiva), parece que es el momento de recuperar todos esos años perdidos y de salvar a nuestros municipios del atraso al que los violentos lo habían condenado.


Llevar progreso al campo siempre ha hecho parte del ideario de nuestro Partido Liberal. Baste citar ejemplos como el de Rafael Uribe Uribe, quien creó el Ministerio de Agricultura y fue uno de los máximos impulsores de la caficultura en nuestro país; de Otto Morales Benítez, el gran ministro de Agricultura y sabio en el Derecho Agrario del continente, y de presidentes como Alfonso López Pumarejo, Alberto Lleras Camargo y Carlos Lleras Restrepo, impulsores de las más necesarias reformas para beneficiar al campo.


Los liberales tenemos que volver a esa política, y hoy, en Antioquia, tenemos la oportunidad de seguir en esa línea, a través de un candidato de lujo a la Asamblea Departamental: Sergio Trujillo Turizo. Su meta: impulsar el desarrollo del campo, con la mejor tecnología, pero respetando su esencia. Y Sergio sabe de lo que habla, ya que conoce los asuntos del campo como pocos. Tiene toda la experiencia técnica necesaria y un conocimiento profundo del tema, que lo han llevado a desempeñar con pulcritud y con absoluta capacidad cargos como el de secretario de Agricultura de Antioquia, gerente de la RIA (Reforestadora Industrial de Antioquia) y subgerente del Incoder. Desde tales posiciones, Sergio dio resultados extraordinarios que contribuyeron significativamente a que las gobernaciones de mis hermanos Guillermo y Aníbal hubieran quedado registradas entre las mejores de la historia de nuestro departamento.


Hijo de esa pareja emblemática del liberalismo antioqueño conformada por los doctores Bernardo Trujillo Calle, ex rector de la Universidad de Antioquia, y Rosita Turizo de Trujillo, pionera de la lucha por el sufragio femenino en nuestro país, este profesional moralmente intachable acompañó a mis hermanos en el nacimiento del programa Maná, ejemplo nacional e internacional en la lucha contra el hambre. De ahí su interés por apoyar el proyecto de Ley de seguridad alimentaria que estamos promoviendo en el Congreso. Su objetivo es el de implementar lo más pronto posible una política pública eficaz de seguridad alimentaria y de promoción de la inversión en el campo, sin esperar a que venga el posconflicto. Entre esas prioridades, se encuentra intervenir el costo de los fertilizantes, reforzar la política respecto de las carreteras terciarias, dar la necesaria capacitación técnica a los jóvenes en las regiones, desarrollar cadenas productivas de economía solidaria que impacten a la mayor cantidad posible de campesinos, fortalecer la comercialización directa de los productores para que sean los campesinos y no los intermediarios quienes perciban la ganancia final de las ventas y definir las vocaciones productivas de las regiones. Para esto último, Sergio dirigió ya la realización de un completo atlas de las vocaciones agroindustriales de Antioquia.


Ojalá apoyemos todos a Sergio Trujillo Turizo, L 76 en el tarjetón, para que el campo y la ciudad se beneficien de un desarrollo más sostenible y equitativo.


*Presidenta Comisión de Derechos del Senado


Codirectora del Partido Liberal