Columnistas

Piense antes de votar
Autor: Mariluz Uribe
18 de Octubre de 2015


Pronto vamos a “elegir”. ¡Una de las tareas más difíciles del sér humano! ¿Quiénes serán los elegidos? Porque son muchos los probables.

Pronto vamos a “elegir”. ¡Una de las tareas más difíciles del sér humano! ¿Quiénes serán los elegidos? Porque son muchos los probables.  Elegidos serán aquellos por quienes nosotros metamos... el dedo! ¡Debemos tener claro que lo que vamos a hacer es escoger quién nos mandará!


¿Tenemos claro que elegimos es para eso? Para  que alguien mande. Así que debemos saber cómo son los elegibles. ¿Qué sabemos de ellos? Poco. ¿Por qué quieren ser elegidos? No sabemos cuál es su propósito.


Una persona es el resultado de lo que genéticamente hereda de sus antepasados, de lo que ve en su casa y en el medio en el cuál vive, ¡además de lo que come!  Así que si usted no sabe de dónde salió su candidato pero ve lo ve en comida rápida, empujada con alcohol y despachada con Droga ad libitum, no le conviene elegirlo. 


Recordemos que un día un mico, mono, chimpancé, orangután... Bueno, un simio, iba en sus cuatro patas y seguro para curiosear, se paró en sus dos patas traseras y abandonó el saludable caminado en cuatro patas. Los compañeros lo siguieron y seguro que hasta  bailotearon golpeando sus barrigas.  Para hacerse entender dejaron de producir sonidos poco claros, e inventaron lo que vinimos a llamar lenguaje. Luego fueron los llamados HOMO SAPIENS: Qué inocencia, muy sabios y tongoneaditos en chanclas y capas de piel de otros animalitos, comiendo lo que encontraban al paso o matando animales menos hábiles. Y finalmente matándose entre ellos mismos, cosa que dizque inventaron los llamados caníbales y que se sigue usando, sólo que ahora  nos matamos no para darnos un banquete, sino porque resulta que matar se volvió una manera de lograr algo y de ganarse la vida.


Otra cosa que se observa y a la que algunos dan importancia y otros se la quitan es qué apellido lleva el candidato, o sea genéticamente de dónde sale.  Pues los apellidos los inventaron para saber de dónde venía la persona, por eso durante tanto tiempo muchos caballeros  llevaban el  DE. 


En Israel se decía Jesús de Nazaret, María de Magdala... En Grecia se conocían Zenón de Elea, Diógenes de Sínope, el que vivía en un tonel.... Los latinos se llamaban por ejemplo, Aníbal hijo de Amilcar... Luego el DE fue  para que los que habían recibido algún título nobiliario por un favor hecho al rey , como el Conde Duque de Olivares, o los que vivían en las fronteras o “marcas” que resultaron ser marqueses DE esa región. Y Fray Luis de Granada, Fray Luis de León. Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los que ayudaron a Colón. Se salvaron Juna la Loca, Felipe el Hermoso. Pero  Teresa de Ávila, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino. Ignacio de Loyola...


Bueno, si tienen 99 dólares y un poco de confianza con su candidato, pídanle que por favor  les regale una gota de saliva, por cariño claro y la mandan a un Laboratorio de USA especializado en genética: “23andMe”. 


Aunque aquellas cosas importantes que necesitamos saber, eso sí, aparte de la inteligencia, en realidad no las dicen. Pero sí perciben en la gota el color de la piel, del pelo, de los ojos, la probabilidad de contraer algunas enfermedades... y la fortaleza física. Les dirán 99 detalles sobre el personaje, pero no les dirán qué tan bueno es, mentiroso, loco, educado, ladrón, emprendedor,  ambicioso, fracasado, brillante, etc.  


 Aquí nos califican por ejemplo de  montañeros, costeños, cachacos... ¿Pero a la larga cuál es la diferencia? La diferencia la hace lo qué pensamos, y mucha atención: la cultura y el estudio que tengamos y con quién nos mezclamos!


Psicóloga PUJ Filóloga U de A