Columnistas

Desafíos de la educación en el Caribe colombiano, una oportunidad para crecer a partir de la identidad
Autor: María Victoria Angulo
16 de Octubre de 2015


La diversidad cultural, étnica y racial, geográfica y biológica, entre otras, hacen parte de la riqueza con la que cuenta nuestro país.

La diversidad cultural, étnica y racial, geográfica y biológica, entre otras, hacen parte de la riqueza con la que cuenta nuestro país. En anteriores artículos he abordado el análisis del estado de la educación en diversas ciudades que, de una u otra manera, representan esta diversidad. Hoy me referiré a la región Caribe, cuyo territorio y pobladores, así como en otras regiones del país, comparten muchos elementos entre sí. Su música, su literatura y su gastronomía, por ejemplo, son aspectos que le dan identidad a la región, sin importar si se habla de un Macondo en Cartagena, si se escucha una cumbia en Barranquilla o si se deleita un mote de queso en un rincón cualquiera de Sucre.


Lamentablemente, si analizamos el estado de la educación, también encontramos rasgos similares en sus departamentos y ciudades. Convergencias ciudadanas a través de escenarios como “Ponle Foco a la Educación” en Cartagena y otros espacios en los que actores como la Alianza Educación Cinco, el Observatorio del Caribe Colombiano y el Observatorio de la Educación en Cartagena encuentran coincidencias en sus reflexiones con respecto al estado actual de la educación en la región.


La educación preescolar y media son niveles en los que resulta fundamental trabajar con una mirada integral y proyectiva. Según los informes “Cómo Vamos” de 2014, en Cartagena el 22% y en Barranquilla el 25.5% de niños y niñas con 5 años no asistieron al preescolar. En el caso de la educación media, en Barranquilla el 20.1% y en Cartagena el 45% de todos los jóvenes con 15 y 16 años no se matricularon. 


Estas cifras están asociadas a los datos de repitencia y extraedad que presenta la región y evidencian sus efectos en la tendencia que tienen los jóvenes de estas dos ciudades a abandonar el sistema educativo. Ahora que habrá cambios de administración, la invitación es a que se diseñen e implementen estrategias que permitan re-significar el valor de estar en la escuela como escenario de oportunidades para prepararse para la vida. 


Un reto emergente en ese sentido es provocar que las investigaciones que se desarrollan en la academia generen diagnósticos y propuestas concretas para contribuir en lo que la región requiere en particular. Las cifras muestran grandes desafíos en cuanto a la calidad educativa, lo que implica definir acciones a mediano y largo plazo que incluyan procesos de formación docente pertinentes, el uso pedagógico de la evaluación desde una perspectiva de mejoramiento, el involucramiento de las familias en los procesos de aprendizaje de los estudiantes, el acompañamiento y orientación a los equipos directivos en todas sus áreas de gestión, la garantía de condiciones básicas como alimentación y transporte escolar y, sobre todo, cuestionarse si los niños y niñas de la región están aprendiendo lo que requieren para la vida en el siglo XXI.


Experiencias desarrolladas y evaluadas en otros lugares del país, sumadas a la fuerza de la identidad de la región, son aspectos potenciadores que pueden generar otros trayectos en vía de un desarrollo sostenible de la región, que tenga en la base una seria convicción por el mejoramiento de la educación como eje transversal para el desarrollo social. Esto implica una agenda política pública que no deje por fuera la necesidad de fortalecer la educación en la primera infancia como base para los demás niveles educativos, que tenga en cuenta la necesidad de tener mejores maestros, que garantice ofrecer una educación más acorde con las necesidades de competitividad de la región y que motive a los jóvenes a permanecer en el sistema y prepararse. Implica también apostarle a políticas públicas inclusivas que contribuyan a fortalecer la participación ciudadana en la construcción e implementación de políticas educativas que favorezcan su empoderamiento y la eficiencia en los procesos. 


No me canso de insistir en la necesidad de elegir y de elegir bien en las próximas elecciones pues dicha agenda le pone retos fundamentales a las administraciones locales que llegarán y que deberán estar listas para prestar un servicio educativo con mayor calidad y pertinencia, que cuente con ambientes de aprendizaje dignos, adecuados y enriquecedores que le posibiliten a la región caribe salir del rezago educativo y desplegar todo su potencial social y cultural.


Directora Ejecutiva de la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos del sector empresarial, para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.