Columnistas

De lo humano
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
13 de Octubre de 2015


Han transcurrido millones y millones de a駉s, para que a partir de un camino lento, tortuoso y dispendioso, hace unos dos millones de a駉s, el proceso de la evoluci髇 perfilar韆 lo que hoy conocemos como los Homo Sapiens.

Han transcurrido millones y millones de años,  para que a partir de un camino  lento, tortuoso y dispendioso, hace unos dos millones de años, el proceso de la evolución perfilaría lo que hoy conocemos como los Homo Sapiens, que se distinguen de las bestias al aparecer su capacidad de razonamiento, a partir de que se yergue, se le desarrollan las manos, comienza a hablar, a escribir y a preguntarse por qué. 


A la par que se iban descubriendo y entendiendo las leyes físicas, las leyes químicas y las leyes biológicas, se iban desarrollando las leyes humanas, donde los principios de libertad, justicia y solidaridad ponen en evidencia la dualidad que se da entre cumplir la ley o ser esclavo.


Aparecen las nociones de derechos y deberes que aún hoy no tenemos muy claros los grupos humanos que no hemos adquirido conciencia política,  y nos seguimos comportando como salvajes.


Al crecer política y socialmente, crecemos como humanos, y la humanidad reconoce que el ser justo es ser solidario y que ser solidario es ser con el otro, y que si somos capaces de instrumentar aquellos atributos  deseables en el comportamiento de los hombres en sociedad, pues estaremos frente a lo que hoy llamamos valores. Cuando los humanos en su actuación cotidiana vuelven vívidos a los valores, nos volvemos virtuosos. 


En su esfuerzo permanente por la búsqueda del bienestar, los humanos que cumplen con sus deberes y además ejercen y hacen respetar sus derechos, se convierten en seres perfectibles, es decir, humanos que mejoran y se desarrollan de manera continua.


Siendo así, podemos ver a ley como el conjunto de derechos y obligaciones, a la ética como a los valores que se practican y se vuelven virtud, y a la moral, como el tratado de la virtud. Lo anterior lleva al reconocimiento que la ética no es una verdad, sino una forma de actuar.


Los humanos, creemos en cosas que no existen y que nos sirven de guía, de faro, de orientación hacia la perfección, como es el caso de lo axiológico, pero además,  queremos transformar la realidad en términos pragmáticos, a partir de su reconocimiento, a través de múltiples y variados tipos de teorías. 


Hoy se rescata la ética de la felicidad y del cuidado, haciendo énfasis en el individuo como tal y en el otro. Como dice uno de los primeros artículos de la Constitución Política Alemana, “La dignidad humana es inviolable”.


En el mundo social y empresarial, vamos pasando de la filantropía, a la Responsabilidad Social Empresarial y de ésta, al involucramiento social.


El comportamiento ético muchas veces se evalúa por la acción, pero también hay que tener en cuenta las implicaciones éticas de la omisión, es decir, el no hacer, pudiendo hacer.


En un mundo globalizado, donde la multiculturalidad puede verse como potencia o como obstáculo, el diálogo social abre camino para superar, en términos de relaciones humanas, lo establecido por la ley, buscando de manera incesante la construcción y mantenimiento de la confianza.   


He aquí el compromiso de la contemporaneidad.


Recordemos a Gandhi cuando asevera: “No hay que apagar la luz del otro para que brille la nuestra”.