Columnistas

Los nuevos comunistas
Autor: Dario Ruiz G髆ez
12 de Octubre de 2015


Creo que nos va a sorprender el postconflicto en medio de la m醩 desusada ignorancia pol韙ica pues en estas 鷏timas d閏adas nuestras clases ilustradas jam醩 se preocuparon por enterarse de lo que hab韆 sucedido en el mundo.

Creo que nos va a sorprender el postconflicto en medio de la más desusada ignorancia política pues en estas últimas décadas nuestras clases ilustradas jamás se preocuparon por enterarse de lo que había sucedido en el mundo desde el derrumbamiento de los modelos comunistas. A la vista de lo que se ha hablado en La Habana y las respuestas de nuestra clase política los acuerdos no parten de la constatación de lo que sucedió históricamente con el modelo soviético, pues ya hace cincuenta años decidió el Partido Comunista crear su cuerpo armado o sea las Farc para llegar el poder y aplicar aquí las distintas formas de lucha preconizadas, entonces, por Moscú, como el sometimiento de la población civil mediante el terror, el fusilamiento de líderes tal como lo acaban de hacer con Genaro García líder africano descendiente, respondiendo a las metodologías totalitarias frente a cuyo desmoronamiento los partidos comunistas de Italia y Francia desaparecieron dentro del proceso social de las nuevas democracias o fueron adoptando diferentes modalidades de acuerdo con otros enfoques del marxismo. En Colombia quienes propusieron otra opción, los troskistas, los maoístas se fueron disolviendo en el acomodo a la burocracia y hoy esas teorías traspasadas de psicoanálisis a la criolla, de versiones acomodadas de la lucha armada, condena del “individualismo” duermen en un piadoso olvido. Queda la lucidez de Antonio García, de Montaña Cuéllar, de Luis Eduardo Nieto Arteta. Pero el Partido Comunista línea Moscú, férreamente ortodoxo purgó en silencio a quienes trataron de mostrar que era necesario plantear un Partido Comunista democrático, renunciando al uso de la violencia, a caer en el narcotráfico. Cuando Timochenko declara a Piedad Córdoba que su formación marxista se basó en la lectura de Voz proletaria órgano del Partido Comunista, prosa dogmática amañada a sus intereses, impermeable a aceptar un error, una equivocación, entendemos porqué a sus redactores no ha llegado la noticia de que de lo que se trata es de construir una izquierda democrática. 


Y si leen Cuestiones marxistas sentirán presente esa indigestión de quienes convirtieron la lectura que de Marx hace Sánchez Vásquez, no en un juicioso análisis de las estructuras que definen una sociedad sino en interpretaciones deformadas, al uso de sindicalistas, de falsos líderes agrarios, de sumisos intelectuales, o sea de personajes que convirtieron un método político en una ciega creencia justificando la violencia, convirtiendo la capacidad analítica del lenguaje en retórica barata. ¿Habla Timochenko? No, habla el Partido, cuerpo doctrinario blindado ante cualquier pregunta y que como analizó Merleau Ponty, es la “voz del proletariado”, la Biblia, El Corán, El Talmud ateo materialista, una voz abstracta que juzga y condena a nombre de los objetivos que las estrategias proponen. ¿Puede adaptarse a la democracia que es libertad individual, una colectividad absolutista que debería comenzar por aceptar la democratización de su estructura? Vuelvo a citar a Finkelkraut. “Los bufones que otrora se las hacían pagar caro a los reyes son hoy los reyes adulados, temidos de la democracia radical. Y propagan, sobre los escombros de la promesa comunista, el calor revanchista de la bajeza común” ¿Democratizar los medios de información cuando han condenado la libre expresión como un “pecado burgués”? ¿Aceptarán las críticas sin descargar sobre quiénes las formulan la intimidación, tal como lo han hecho hasta ahora? “Vivimos – ha dicho Svetana Alexijevich, Premio Nobel y perseguida por Putin y la vieja ortodoxia- entre verdugos y víctimas. Los verdugos son difíciles de encontrar. Las víctimas son nuestra sociedad y son numerosas” Queda en claro porque Timochenko no puede arrepentirse ya que quien debe hacerlo es la Organización que lo convenció de hacer terrorismo. Aclararlo es estar a favor de una Paz transparente.