Columnistas

El ferrocarril hacia el río Cauca 2
Autor: José Maria Bravo
9 de Octubre de 2015


Fue muy notoria en 1923, la preocupación de las directivas del Ferrocarril de Antioquia, por el desarrollo del suroeste antioqueño, la conexión férrea con los mercados de Caldas y el Valle.

Fue muy notoria en 1923, la preocupación de las directivas del Ferrocarril de Antioquia, por el desarrollo del suroeste antioqueño, la conexión férrea con los mercados de Caldas y el Valle, como también el desarrollo a lo largo del río Cauca, para buscar el proyectado ferrocarril de Bolívar y el océano Atlántico. 


Comprado por el departamento de Antioquia el Ferrocarril de Amagá, se buscó continuarlo hasta el río Cauca. Se adelantaron los estudios necesarios, y en el informe técnico del ingeniero Jefe Germán Uribe H. se anotó: “Se han hecho estudios completos para el trazado desde la estación terminal del Ferrocarril de Amagá hasta el río Cauca. La topografía no puede ser más abrupta; la localización está llena de dificultades y la construcción será de costo muy elevado. Atraviesa la línea zonas de terreno carbonífero, la inclinación transversal moderada pero de terreno muy deleznable que requiere costosos drenajes para consolidarlo, y zonas de terreno eruptivo muy inclinado transversalmente, de roca muy despedazada que se derrumba con facilidad, con cañadas profundas y cuchillas altas, todo lo cual contribuye a elevar el costo de la construcción y hace difícil el trazado”.


El 14 de febrero de 1924, con motivo de los cincuenta años de celebrado el contrato para la construcción del Ferrocarril de Antioquia, su Junta Directiva dispuso la iniciación de la construcción del Ferrocarril del Cauca; se colocó el primer riel con la asistencia del señor Arzobispo de Medellín. Por estar funcionando el Ferrocarril de Antioquia normalmente, se pudo conseguir financiación para atender la construcción de este ferrocarril.


Este proyecto fue el más difícil de los que se construían en Colombia, por la topografía, cruzar la quebrada Sinifaná requería un viaducto de 78 metros de longitud, a una altura de 37 metros, costosas obras de arte, viaductos y túneles. Desde 1.500 metros sobre el nivel del mar se descendía a 600.


El contrato de construcción hasta Bolombolo se firmó con la Casa Winston Bross Company de Minneapolis-Minesota-Estados Unidos, el 22 de agosto de 1924 con un plazo de dos años.


Cumplió este ferrocarril una función importante de movilización de pasajeros hacia el sur del Departamento; las estaciones se localizaron en áreas urbanas ahora de municipios del valle de Aburrá: El Poblado, La Aguacatala, Envigado, Itagüí, Ancón.


El 13 de julio de 1926 se firmó el convenio entre el gobierno de Antioquia y la Winston Bross, para la construcción de la línea desde Bolombolo hacia el sur, por la margen del río Cauca, para conectarse con los que venían de Popayán, Buenaventura, Cali y Manizales.


En 1932, la Junta del Ferrocarril dispuso la construcción de carreteras hacia los municipios de: Bolívar, Jericó, Támesis y Valparaíso; la Asamblea  Departamental, en sus sesiones de 1933, dispuso la prolongación de ésta última hasta la población de Caramanta.


En 1933 se inauguró la estación Alejandro López (La Pintada); en 1944, el ferrocarril empalmó con el del Pacífico, comunicando la costa pacífica con el río Magdalena.


El 20 de junio de 1958, el Decreto Legislativo Nº 0201 de la Junta Militar de Gobierno, declaró de utilidad pública la adquisición por parte de la nación de la Empresa del Ferrocarril de Antioquia, con las líneas desde Puerto Berrío hasta la Pintada.


La venta quedó consignada en la Ordenanza Nº 15 de 1961 (agosto 31) de la Asamblea Departamental: Por la cual se autoriza la venta del Ferrocarril de Antioquia a la Nación; el 8 de diciembre de 1962 se le entregó a la Nación la línea de 337 kilómetros, integrando administrativamente el sistema férreo de Colombia. 


El pasado nos interroga sobre la necesidad para Antioquia, de estadistas que tengan la visión y voluntad de “volver al tren”.