Palabra y obra

The invention of the everyday, heritage and memory in contemporary architecture
La invención de lo cotidiano, patrimonio y memoria en la arquitectura contemporánea
2 de Octubre de 2015


La arquitectura cuestiona las dinámicas que se establecen entre el ser humano y su entorno. Es el arte de vivir lo cotidiano. La arquitectura contemporánea explora las distintas formas en las cuales percibimos los espacios públicos.


Foto: Cortesía 

Termas de Vals, de Peter Zumthor.

 

Lucrecia  Piedrahíta Orrego


Curadora de Arte


La arquitectura cuestiona las dinámicas que se establecen entre el ser humano y su entorno. Es el arte de vivir lo cotidiano. La arquitectura contemporánea explora las distintas formas en las cuales percibimos los espacios públicos, privados y naturales, poniendo en tela de juicio las construcciones convencionales o autoritarias que hacemos de la “realidad”. ¿Desde dónde pensamos que conocemos lo real, con qué encuadre lo recortamos? ¿Qué excluimos, qué aplanamos? 


Preguntas por la memoria, el olvido, el patrimonio, la imagen, por cómo deshacer lo visto o cómo imaginar lo que está por venir. Una invitación a seleccionar un punto de vista, a “curar” un horizonte: ¿qué debe guardar nuestra mirada? La selección es imprescindible, ¿el olvido es selectivo? 


La memoria construida por la colectividad se evidencia en los laboratorios por excelencia, las ciudades y su materialidad expresa, la Arquitectura. Corredores, escaleras, pabellones, casas y patios... percibir es retener. Podríamos decir que no hay percepción que no esté impregnada de recuerdos. Recordar significa volver a pasar por el “cordis”, es decir, volver a pasar por el corazón. 


Las condiciones de percibir y recordar están presentes en el edificio Las Termas de Vals (1993-1996), obra del arquitecto suizo Peter Zumthor. Hablar de patrimonio y memoria en la Arquitectura contemporánea significa ampliar las estructuras que han anclado al patrimonio en una línea de tiempo que mira el pasado y entender la memoria como una “exploración de lo invisible”, en palabras del académico francés Jean Pierre Vernant. 


La memoria como colectivo 


Hablamos de una memoria individual, social e histórica pero lo más importante es saber que el trabajo de la memoria no es otro que la verdad. Referenciamos patrimonio y memoria en la arquitectura contemporánea en la medida que, nosotros como colectividad, somos testigos de nuestro tiempo y tenemos la capacidad de unir el edificio o el espacio habitado con el pasado, evitando así el olvido y activando el recuerdo que implica la presencia de una cosa que está ausente.


La memoria es una construcción política y no es concebible sin su contrario, el olvido. El olvido, como dice Nietzsche en La genealogía de la moral, es  “hacer lugar a lo nuevo”.


El patrimonio no es simplemente algo pasivo, estático, que sirve para la contemplación y alimenta la nostalgia, sino que es un recurso dinámico y vital  que podemos usar, de múltiples maneras, para proyectarnos hacia un futuro mejor. Por ello, reflexionar por el patrimonio y la memoria en la contemporaneidad es hacer historia, en el sentido de tratar de comprender los actos de los otros. El patrimonio en la Arquitectura contemporánea nos permite deambular por las metamorfosis y mutaciones de tiempos y espacios que se constituyen en un palimpsesto que encadena unas huellas con otras. En este sentido, la obra del arquitecto suizo Peter Zumthor nos hace entender que el tiempo es el mejor aliado de cualquier acto creativo. Sus edificios parecen nacer de la tierra.


Los acentos patrimoniales de Zumthor


En su obra maestra, Las Termas de Vals, se evidencia el tiempo geológico y la memoria ancestral que hacen  presencia en los usos de los materiales locales, en el “continuum” del paisaje del cantón suizo, en la referencia a la historia que está latente en la arquitectura de Zumthor y que se ancla al lugar para evidenciar uno de los mayores logros del edificio: el acento patrimonial  expresado  en la unidad con el paisaje y la naturaleza, con la cultura del pueblo. 


El manto verde inclinado que nace en el hotel sirve de cubierta a los nuevos baños que diseñaría el arquitecto suizo. Una explanada abierta al horizonte donde “se instala” un refugio de agua, vapor, sonido y piedra en el cual se ritualizan la luz y la sombra, como constituyentes esenciales de la buena arquitectura. Las Termas de Vals dan cuenta del valor del estar y habitar un lugar, reunirse, caminar por entre los meandros propios del paisaje natural y aquellos que acentúa el arquitecto. 


Piero della Francesca


En este ejercicio de correspondencias visuales en la obra del arquitecto suizo encontramos las trazas de la Flagelacion de Cristo, de Piero della Francesca, el Monarca de la pintura y de la Arquitectura, como se le conoció en el Renacimiento. Una obra fechada 1455-1460 y que se exhibe hoy en el Palacio Ducal de Urbino, en Italia.  Su paleta de colores pálidos y fríos, el uso de planos continuos en sus espacios pintados, el orden compositivo, la clara concepción del espacio y la mágica quietud atraviesan las ideas proyectuales  de  Zumthor, en la medida en que su proyecto plástico compositivo está dominado por la geometría, la matemática y la perspectiva.


Rothko


Igualmente no puede faltar en esta lectura el artista que hizo del lenguaje un sentimiento: Mark Rothko, un hombre solitario, fino, calculador en sus acciones y profundamente melancólico, uno de los mayores exponentes del expresionismo abstracto en los años 40 y 50 en Estados Unidos.


“Cuanto más invisibles eran las pinturas, más tangibles parecían los murales como si fueran meros objetos”, afirmaba Willem de Kooning. Sin duda, cuando describimos el espacio pictórico de las obras de Rothko, encontramos que es el escenario de un drama interior, pero, más allá de eso, los hilos vinculantes con la arquitectura de Peter Zumthor se evidencian en que ambos proponen una noción de proporción y medida que se adecuan a la necesidad de crear un ambiente íntimo y humano en sus propuestas creativas. 


La memoria es la posibilidad de transmitir un conocimiento, y esto lo logra la arquitectura de Peter Zumthor. De esta manera se nos ofrece una imagen técnica, poética y estética que puede ser leída por el “ojo espiritual” de quien observa y comprende la acción ritual de cada espacio diseñado, de cada piedra ubicada en su lugar preciso, de quien levanta y construye con la minuciosidad de un etnógrafo.