Columnistas

Cifras, Pedagogía
Autor: Alberto Maya Restrepo
28 de Septiembre de 2015


Aerocivil publicó las cifras de movimientos de pasajeros y de carga por los principales aeropuertos del país en el período Enero – Junio 2015.

Aerocivil publicó las cifras de movimientos de pasajeros y de carga por los principales aeropuertos del país en el período Enero – Junio 2015. Para ilustrar y sustentar el punto de vista que en seguida expondré me basaré solamente en las cifras de pasajeros de los 3 principales aeropuertos del país, que son estas:


Bogotá (Eldorado)


Tráfico internacional  4’329.845


Tráfico Nacional        9’873.905


 


Rionegro (J.M. Córdova)


Tráfico internacional     522.414


Tráfico nacional         2’678.027


 


Palmira/Cali (A. Bonilla Aragón)


Tráfico internacional     308.263


Tráfico nacional         2’046.679


Las cifras responden a la realidad, pero por ellas no se puede concluir que, por ejemplo, Medellín y el área de influencia del aeropuerto J.M. Córdova originaron 522.414 pasajeros internacionales en el período analizado. La verdad es más y no se registra en las estadísticas. ¿Por qué? por un error sistemático en la captura de datos, ya que, un caso, si un pasajero de Medellín va a viajar a Frankfurt, saliendo en Lufthansa directo desde Bogotá a ese destino, queda registrado como viajero internacional en las estadísticas de Bogotá y no en las de Medellín. Esas estadísticas se deben llevar mostrando que la parada en Bogotá (en el ejemplo que pongo) fue solo eso: una escala, pero el pasajero lo originó Medellín. Igual con otras ciudades del país en donde se origina el tráfico internacional y no en la capital del país que solo pasa a ser una escala intermedia.


Que eso no es importante. Claro que lo es y tiene que ver, y mucho, con la planeación de servicios internacionales. Pongamos el caso de un vicepresidente de planeación de una aerolínea extranjera. Él revisa estadísticas y ve que entre enero y junio de 2015 el tráfico internacional de Eldorado fue de 4’329.845, en tanto que el del J.M. Córdova “solamente” fue de 522.414 y el del Alfonso Bonilla A. “solo” de 308.263. ¿Podría esperarse que con esos datos se animara a poner vuelos directos desde Rionegro o desde Palmira cuando el que muestra volumen más interesante es el de Bogotá?


La centralización (en lo cual han ido aflojando un poco) conduce a eso: a aumentar las cifras en un punto, sin discriminar que ese punto no origina tanto tráfico sino que allí se acumula el del resto del país. Aunque otros varios factores se tienen en cuenta para planear servicios aéreos a uno u otro destino, las cifras de tráfico son fundamentales y en la forma como hoy se siguen presentando representan un obstáculo para las aspiraciones de las regiones a tener servicios directos, como hoy los demandan quienes viajan en avión, es decir, servicios punto a punto, sin paradas intermedias y sin cambios de avión, propósito y tendencia que los grandes fabricantes de aviones comerciales han atendido ofreciendo equipos de varios tamaños capaces de cubrir muy largas distancias.


Volvemos a que falta pedagogía sobre lo que se ha acordado en las conversaciones en La Habana. El anuncio el pasado 23 de septiembre es importante en la medida en que sí represente avance, pero, por los comentarios que numerosas personas calificadas han hecho, aquello anunciado deja tremendas dudas, y es lógico porque solo hasta marzo de 2016 se sabrá si se llegó o no al acuerdo definitivo, así que en los próximos 6 meses, supongo, habrá muchas peticiones más del lado de las Farc, quienes parecen tener el bolsillo roto, imposible de llenar complaciéndolos en todo lo que, aun desde el inicio del conversatorio, han expuesto y reclamado. Uno de los puntos que genera dudas y es el narcotráfico. No puede ser que los ingresos multimillonarios que han obtenido con esa actividad criminal pasen de agache y, simplemente, que gocen, a partir de la firma del acuerdo, de lo que a nombre de terceros deben tener atesorado. Tampoco puede ser que después de haber envenenado a millones de personas en todo el mundo con la cocaína, ahora resulte que eso no tiene importancia y, por tanto, ninguna pena habrá por haber llevado a cabo esa actividad, que, a la vez, tiene a cuestas muchos miles de muertos.